En Nueva Delhi, el presidente del Banco Central de Irán anunció ante los ministros de Finanzas de los Brics la voluntad de Teherán de profundizar su integración al bloque mediante el comercio en monedas nacionales, una respuesta calculada a décadas de sanciones estadounidenses. Lo que se debate no es solo una cuestión de divisas, sino la forma misma del orden financiero global: si el dólar seguirá siendo el árbitro universal del comercio o si el mundo avanza hacia una arquitectura más multipolar. En este pulso entre la hegemonía establecida y las economías que buscan márgenes de autonomía, Irá