En uno de los corredores marítimos más decisivos del planeta, Irán y Omán han comenzado a trazar juntos las reglas de una convivencia que el mundo entero observa con interés. Las conversaciones bilaterales sobre el estrecho de Ormuz avanzan en lo técnico y en lo político, buscando conciliar soberanía nacional con libertad de navegación en un momento en que la región carga el peso de conflictos recientes y negociaciones nucleares aún sin resolver. La diplomacia, frágil pero activa, intenta abrir un cauce donde los intereses de múltiples potencias se cruzan con la economía global.