En el delicado equilibrio entre la presencia diplomática y la soberanía nacional, Irán ha trazado una línea al prohibir el regreso de dos empleados de la embajada francesa en Teherán, acusándolos de haber apoyado a sectores de la sociedad civil iraní en contravención de la Convención de Viena. La disputa revela una tensión antigua y no resuelta: hasta dónde puede extenderse la acción de una misión diplomática antes de convertirse en injerencia. Teherán convocó formalmente al embajador francés y comunicó que la prohibición es definitiva, dejando abierta la pregunta sobre qué papel legítimo pued