Involcan registra dos terremotos devastadores en Venezuela con magnitudes 7,2 y 7,5

Los terremotos causaron 164 muertes y casi mil heridos, con daños severos en edificios e infraestructuras en zonas densamente pobladas del norte de Venezuela.
La falla de desgarre seguirá siendo una característica permanente del paisaje tectónico
Los expertos advierten que la región seguirá siendo vulnerable a terremotos de gran magnitud en el futuro.

En la noche del miércoles, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela, una región donde la placa sudamericana y la caribeña llevan siglos rozándose en silencio. La falla de desgarre que los originó no es una anomalía, sino una constante geológica que ya cobró vidas en 1812, 1900, 1967 y 2018. Esta vez, la confluencia de una energía sísmica extrema con una población densa convirtió el evento en catástrofe: 164 muertos, casi mil heridos, y una infraestructura gravemente comprometida. La tierra volvió a recordar que hay fuerzas ante las cuales la preparación humana no es opcional.

  • Dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon el norte de Venezuela en cuestión de horas, desencadenando un estado de emergencia nacional.
  • La intensidad sísmica alcanzó grado IX en la escala de Mercalli en algunas zonas, provocando colapsos parciales y totales de edificios en áreas densamente pobladas entre San Felipe y Caracas.
  • Los hospitales quedaron saturados atendiendo a casi mil heridos mientras los equipos de rescate buscaban sobrevivientes entre los escombros, con 164 muertes confirmadas.
  • Carreteras, puentes y sistemas de agua y electricidad quedaron destruidos o comprometidos, agravando la respuesta humanitaria y dejando a familias enteras desplazadas.
  • La región enfrenta ahora la pregunta urgente de si este desastre impulsará reformas reales en códigos de construcción y planes de preparación ante una falla tectónica que, históricamente, volverá a activarse.

Poco después de las once de la noche del miércoles, la Red Sísmica Canaria del Instituto Volcanológico de Canarias registró dos terremotos consecutivos que sacudieron el norte de Venezuela. El primero alcanzó magnitud 7,2; el segundo, aún más devastador, llegó a 7,5. Sus epicentros se situaron entre San Felipe y Puerto Cabello el primero, y a lo largo de una falla que se extiende más de 150 kilómetros hasta Caracas el segundo.

Ambos movimientos tienen su origen en una falla de desgarre que marca el límite entre la placa sudamericana y la placa del Caribe, una estructura que ya protagonizó terremotos destructivos en 1812 (magnitud 7,7), 1900 (7,6), 1967 (6,6) y 2018 (7,3). No se trata de una rareza geológica, sino de un actor recurrente en la historia sísmica del país.

Lo que transformó estos eventos en catástrofe humanitaria fue la combinación de magnitudes extremas y la densidad poblacional de las zonas afectadas. En algunas áreas, la intensidad alcanzó el grado IX de la escala de Mercalli, nivel que implica daños severos en prácticamente todas las estructuras. Edificios colapsaron, infraestructuras quedaron destruidas y los hospitales se vieron desbordados atendiendo a casi mil heridos, mientras se confirmaban 164 muertes.

Los expertos de Involcan advierten que el norte de Venezuela no estaba preparado para absorber el impacto de dos sismos de esta envergadura. La pregunta que persiste es si las autoridades y la sociedad venezolana aprovecharán este momento para reforzar códigos de construcción, mejorar los sistemas de alerta y preparar a las poblaciones para lo que, según los registros históricos, inevitablemente volverá a ocurrir.

Poco después de las once de la noche del miércoles, la Red Sísmica Canaria del Instituto Volcanológico de Canarias captó el registro de dos terremotos consecutivos que sacudieron el norte de Venezuela con una violencia que dejó el país en estado de emergencia. El primero alcanzó una magnitud de 7,2 en la escala de Richter; el segundo, más devastador aún, llegó a los 7,5. Ambos eventos sísmicos se originaron en una región densamente poblada, entre las ciudades de San Felipe y Puerto Cabello en el primer caso, y a lo largo de una falla de fractura que se extiende más de 150 kilómetros, aproximadamente desde San Felipe hasta Caracas en el segundo.

La geografía de estos terremotos revela su origen en una estructura tectónica fundamental: una falla de desgarre que recorre el norte del país y marca el límite entre dos placas continentales de dimensiones colosales, la placa sudamericana y la placa del Caribe. Esta línea de ruptura ha sido durante siglos el escenario de convulsiones sísmicas de gran magnitud. En 1812, un terremoto de 7,7 grados devastó la región. En 1900, otro de 7,6 grados volvió a sacudir el territorio. Más recientemente, en 1967 se registró uno de 6,6 grados, y en 2018, otro de 7,3 grados. La falla, en otras palabras, es un actor recurrente en la historia sísmica de Venezuela.

Lo que hizo particularmente catastrófico lo ocurrido esta semana fue la confluencia de dos factores: la magnitud extrema de los movimientos y la proximidad de poblaciones grandes. En algunas zonas del norte del país, la intensidad sísmica alcanzó el grado IX en la escala de Mercalli, una clasificación que implica daños severos en prácticamente todas las estructuras. Los edificios sufrieron colapsos parciales y totales. Las infraestructuras —carreteras, puentes, sistemas de agua y electricidad— quedaron comprometidas o destruidas. Los hospitales, saturados de pacientes, enfrentaban la tarea imposible de atender a casi mil heridos mientras se contabilizaban 164 muertes.

Los expertos de Involcan subrayan que la magnitud de estos terremotos, combinada con la densidad poblacional de las áreas afectadas, convirtió lo que pudo haber sido un evento geológico notable en una catástrofe humanitaria de proporciones significativas. El norte de Venezuela, donde se concentran ciudades importantes y una población considerable, no estaba preparado para absorber el impacto de dos movimientos sísmicos de esta envergadura en el mismo período. Las consecuencias se desplegaron en cascada: edificios que se desmoronaban, personas atrapadas bajo los escombros, servicios de emergencia desbordados, familias desplazadas de sus hogares.

Esta secuencia de eventos plantea preguntas incómodas sobre la preparación ante desastres naturales en una región que, históricamente, ha demostrado ser vulnerable a terremotos de gran magnitud. La falla de desgarre que causó estos dos terremotos seguirá siendo una característica permanente del paisaje tectónico de Venezuela. Los registros históricos sugieren que no será la última vez que libere energía acumulada con consecuencias devastadoras. La pregunta que queda en el aire es si las autoridades y la sociedad venezolana utilizarán este momento para fortalecer las medidas de prevención, mejorar los códigos de construcción, y preparar mejor a las poblaciones para lo que, estadísticamente, volverá a ocurrir.

Debido a su magnitud elevada y a la proximidad de zonas densamente pobladas, ambos terremotos tuvieron consecuencias devastadoras
— Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan)
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué Involcan, un instituto en Canarias, es quien registra estos terremotos en Venezuela?

Model

Tienen una red sísmica sofisticada que detecta movimientos de gran magnitud en todo el mundo. Los terremotos de esta envergadura generan ondas que viajan a través de la corteza terrestre y pueden ser captadas por estaciones a miles de kilómetros de distancia.

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¿Qué significa exactamente que la intensidad alcanzara grado IX en la escala de Mercalli?

Model

Es casi el nivel máximo de destrucción. No estamos hablando de grietas en las paredes. Estamos hablando de edificios que se desmoronan, de infraestructuras que dejan de funcionar, de ciudades que quedan parcialmente inhabitables.

Inventor

¿Por qué esta falla en particular ha generado tantos terremotos destructivos a lo largo de la historia?

Model

Porque es una frontera entre dos placas tectónicas enormes que se mueven constantemente. La energía se acumula durante años o décadas, y cuando se libera, lo hace de manera violenta. No es un accidente que haya terremotos de 7 grados o más cada pocas décadas en esa región.

Inventor

¿Qué diferencia hay entre un terremoto de 7,2 y uno de 7,5?

Model

La escala de Richter es logarítmica, así que la diferencia parece pequeña en números pero representa una diferencia significativa en energía liberada. El de 7,5 fue considerablemente más potente que el de 7,2.

Inventor

¿Qué debería hacer Venezuela ahora?

Model

Lo obvio sería reforzar los códigos de construcción, asegurar que los edificios nuevos puedan resistir terremotos de esta magnitud, y entrenar a las poblaciones en protocolos de emergencia. Pero eso requiere inversión, planificación a largo plazo, y una voluntad política que no siempre existe en contextos de crisis.

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