Sobre las aguas del Atlántico, dos perturbaciones tropicales avanzan bajo la mirada atenta del Centro Nacional de Huracanes, recordándonos que la naturaleza no descansa aunque la temporada sea moderada. El Invest 94L, a más de 1600 kilómetros de Cabo Verde, carga con la mayor probabilidad de convertirse en la tormenta Dolly, mientras El Niño actúa como un freno invisible sobre la cuenca atlántica. En este equilibrio entre la fuerza del trópico y los patrones climáticos globales, la ciencia meteorológica vigila, calcula y advierte con la humildad que impone la incertidumbre.