En el transcurso de un solo año, el capital de riesgo destinado a startups climáticas en América Latina se duplicó, alcanzando 447 millones de dólares en 2025 y consolidando un ecosistema de 483 empresas distribuidas desde México hasta Chile. Este salto no es solo aritmético: refleja un cambio en la confianza de los inversionistas y en la capacidad de la región para convertir sus recursos naturales únicos —su biodiversidad, su vulnerabilidad climática— en ventajas competitivas reales. América Latina deja de ser un mercado emergente que busca validación y comienza a posicionarse como un origen