En el vínculo cotidiano entre humanos y felinos se esconde una vulnerabilidad que pocas personas consideran: un simple arañazo puede abrir la puerta a la bacteria Bartonella henselae, causante de la enfermedad del arañazo de gato. El Instituto Nacional de Salud de Perú recuerda que la convivencia con animales domésticos exige no solo afecto, sino también conocimiento y responsabilidad. La prevención, tan sencilla como lavar una herida con agua y jabón o mantener al gato libre de pulgas, es la diferencia entre un roce inocente y una infección que puede tardar semanas en manifestarse.