Los médicos dieron menos del 1% de probabilidades de supervivencia, pero Íñigo nació a los 38 semanas pesando 2,5 kilos tras recibir diez delicadas inyecciones de líquido amniótico sustituto. El niño requiere diálisis 14 horas diarias y está conectado a máquinas de oxígeno, pero ha alcanzado los 8,2 kilos con once meses de vida y espera un trasplante renal cuando cumpla dos años.
Íñigo, el bebé milagro: solo siete casos de supervivencia en el mundo tras nacer sin riñones
Íñigo ha estado tres veces al borde de la muerte desde su nacimiento; sus padres se alternaban entre Córdoba y Madrid separados semanas, y sus hermanos mayores fueron invitados a despedirse cuando parecía que no sobreviviría.