Lo estamos considerando, pero por el momento no forma parte de nuestro mandato
En un momento en que Venezuela reconfigura lentamente su lugar en los mercados globales tras años de aislamiento financiero, el banco holandés ING Groep se encuentra ante una encrucijada que trasciende lo meramente comercial: decidir si respaldar operaciones de materias primas en ese país equivale a apostar por una apertura aún incierta. Remko van de Water, nuevo responsable de financiamiento de materias primas para las Américas, confirmó que las solicitudes de clientes son numerosas, pero que por ahora Venezuela no forma parte del mandato formal del banco. La postura de ING, cualquiera que sea, podría convertirse en señal para el resto del sistema financiero internacional sobre cuándo —y si— es momento de volver.
- Las comercializadoras globales como Vitol, Trafigura y Mercuria ya operan en Venezuela, pero la escasez de financiamiento bancario las obliga a mover cargamentos con recursos propios.
- ING recibe una avalancha de solicitudes de clientes para financiar operaciones venezolanas, creando una presión interna que el banco aún no sabe cómo resolver.
- Un portavoz del banco emitió una aclaración que enfría las expectativas: ING no financia actualmente operaciones en Venezuela ni tiene planes concretos de hacerlo.
- La volatilidad global —impulsada por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el fenómeno de El Niño— ha convertido 2026 en uno de los mejores años para las comercializadoras, intensificando el apetito por nuevos mercados.
- La puerta no está cerrada: ING admite que evaluará opciones si el marco jurídico lo permite, dejando abierta la posibilidad de un giro que otros bancos podrían imitar.
El banco holandés ING Groep está en el centro de una conversación que muchos en el mundo financiero siguen con atención: ¿es Venezuela un mercado al que vale la pena regresar? Remko van de Water, el nuevo responsable de financiamiento de materias primas para las Américas, reconoció en una entrevista que el banco recibe numerosas solicitudes de operadores interesados en financiar operaciones con recursos naturales venezolanos. "Lo estamos considerando, pero por el momento no forma parte de nuestro mandato", afirmó.
El trasfondo es significativo. Tras años de sanciones estadounidenses que paralizaron las exportaciones venezolanas, grandes comercializadoras como Vitol, Trafigura y Mercuria han comenzado a moverse en el país, comprando petróleo y negociando metales y materias primas. Pero estas operaciones necesitan respaldo bancario, y la cautela del sector financiero ha obligado a algunas empresas a financiarse con recursos propios.
Van de Water, con más de 15 años de experiencia en el negocio de metales y minería de ING en la región, señaló que 2026 ha sido "sin duda uno de los mejores años" para las comercializadoras, impulsado por la volatilidad generada por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el fenómeno de El Niño. Esa misma volatilidad llevó a muchas empresas a asegurar líneas de crédito de emergencia, aunque ahora, con precios más bajos, algunas dudan si mantener esa capacidad crediticia.
Un portavoz de ING matizó las declaraciones de van de Water: el banco no financia actualmente ninguna operación en Venezuela ni tiene planes concretos de hacerlo. Sin embargo, dejó una rendija abierta, señalando que si en el futuro surgieran oportunidades y el marco jurídico lo permitiera, las opciones serían evaluadas. En un mercado tan sensible a las señales, esa rendija podría ser suficiente para que otros bancos comiencen a hacer sus propios cálculos.
El banco holandés ING Groep está recibiendo una avalancha de solicitudes de clientes que quieren financiar operaciones con recursos naturales en Venezuela. El nuevo responsable de financiamiento de materias primas para las Américas, Remko van de Water, confirmó en una entrevista que el banco está analizando activamente estas oportunidades, aunque por ahora no ha tomado una decisión definitiva. "Estamos recibiendo muchas solicitudes de operadores, por lo que lo estamos analizando", dijo van de Water. "Lo estamos considerando, pero por el momento no forma parte de nuestro mandato".
La situación refleja un cambio más amplio en el comercio venezolano. Después de años de sanciones estadounidenses que paralizaron las exportaciones del país, empresas comercializadoras como Vitol Group, Trafigura Group y Mercuria Energy Group han comenzado a moverse en Venezuela, comprando petróleo y negociando metales y materias primas a granel. Estas operaciones requieren financiamiento bancario para funcionar: los comerciantes necesitan dinero para comprar, almacenar, transportar y vender mercancías en los mercados globales. Sin embargo, muchos bancos han sido cautelosos a la hora de respaldar flujos comerciales desde Venezuela, lo que ha obligado a algunas empresas a usar sus propios recursos para movilizar cargamentos.
Van de Water señaló que ING probablemente se encuentra entre los tres principales bancos de financiamiento comercial en Norteamérica y que tiene planes de expansión, especialmente en apoyo a clientes enfocados en metales y agricultura. Antes de asumir su cargo actual, pasó más de 15 años dirigiendo el negocio de metales y minería de ING en la región. Su predecesor, Cauê Todeschini, fue ascendido a responsable global de financiamiento de materias primas del banco en marzo.
El contexto global también juega un papel importante. Este año, eventos como la guerra entre Irán y Estados Unidos y el fenómeno de El Niño han generado volatilidad en los precios del petróleo, gas, metales y productos agrícolas. Esa volatilidad ha sido un terreno fértil para las comercializadoras: van de Water afirmó que 2026 ha sido "sin duda uno de los mejores años" para el sector, aunque advirtió que aún es demasiado pronto para saber si las ganancias igualarán los niveles récord de 2022 y 2023.
La guerra entre Estados Unidos e Irán en febrero llevó a muchas comercializadoras a asegurar líneas de crédito adicionales de emergencia. Ahora, con los precios de las materias primas en niveles generalmente más bajos, algunas empresas pueden no querer pagar por capacidad crediticia que no necesitan. Van de Water reconoció este dilema pero señaló que los conflictos geopolíticos tienden a prolongarse más de lo esperado.
Un portavoz de ING emitió una aclaración posterior, diciendo que el banco "no está financiando actualmente ninguna operación de materias primas en Venezuela y no tiene planes concretos de hacerlo". Sin embargo, dejó la puerta abierta: "Si en el futuro surgen oportunidades para atender a nuestros clientes, siempre que el marco jurídico lo permita, entonces estudiaremos las opciones en ese momento". La decisión de ING podría ser un punto de quiebre. Si el banco holandés entra en el mercado venezolano, probablemente otros seguirán, abriendo nuevas vías de financiamiento para un país que ha estado aislado del sistema financiero internacional durante años.
Citações Notáveis
Estamos recibiendo muchas solicitudes de operadores, por lo que lo estamos analizando— Remko van de Water, responsable de financiamiento de materias primas para las Américas de ING
ING no está financiando actualmente ninguna operación de materias primas en Venezuela y no tiene planes concretos de hacerlo— Portavoz de ING
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué ING está considerando esto ahora, después de tantos años de sanciones?
Porque Venezuela está reconfigurado sus exportaciones y hay demanda real. Los clientes de ING ven oportunidad, y el banco no quiere quedarse fuera si el mercado se abre.
Pero el portavoz dijo que no tienen planes concretos. ¿Eso significa que no van a entrar?
Significa que están siendo cautelosos públicamente mientras evalúan en privado. Es una posición común: dejar la puerta abierta sin comprometerse hasta estar seguros del marco legal y los riesgos.
¿Qué hace que Venezuela sea tan complicado para los bancos?
Las sanciones estadounidenses crean incertidumbre legal. Un banco que financia operaciones en Venezuela podría enfrentar sanciones secundarias. Es un riesgo real que otros bancos ya han evitado.
Entonces, ¿por qué van de Water habla tan abiertamente sobre esto?
Porque es su trabajo. Está señalando que ING está atenta, que entiende la demanda. Si el entorno legal cambia, quiere que los clientes sepan que ING está lista. Es posicionamiento estratégico.
¿Qué pasaría si ING finalmente dice que sí?
Sería una señal importante. Otros bancos probablemente seguirían. Venezuela tendría acceso a financiamiento más fácil, y las comercializadoras podrían expandir operaciones sin depender tanto de sus propios recursos.