Cuando empiezas a ver el patrón general, entiendes que hay algo más que coincidencia
Se registraron cientos de avistamientos de drones sobre Europa, muchos sobre bases militares de Francia, Reino Unido y Alemania, así como infraestructura crítica. El análisis del IISS vinculó los drones con barcos rusos posicionados estratégicamente, incluyendo un buque de espionaje detectado cerca de un portaaviones francés en Malmö.
- 144 incidentes de drones documentados entre agosto de 2024 y febrero de 2026 en Europa
- Casi la mitad ocurrieron sobre instalaciones de defensa; una cuarta parte sobre infraestructura crítica
- Barcos rusos, incluyendo el Zhigulevsk, detectados lanzando drones cerca de objetivos militares europeos
- Un buque no identificado en la bahía de Dublín en diciembre durante visita de Zelensky
Un informe del IISS sugiere que Rusia coordinó una campaña de incursiones de drones sobre instalaciones militares europeas entre 2024 y 2026, utilizando barcos para lanzar y recuperar las aeronaves.
A las primeras luces del 1 de julio, tres cazas del Cuerpo Aéreo Irlandés ya estaban en el aire. Wolf1 y Wolf2 patrullaban sobre el mar de Irlanda cuando KRAKEN recibió su orden de despegar, trazando círculos bajos frente a la costa de Dublín. En el cielo se aproximaba un avión con Volodímir Zelensky a bordo, y los pilotos irlandeses no estaban dispuestos a tomar riesgos. Meses atrás, en diciembre, durante una visita anterior del presidente ucraniano, cuatro o cinco drones de factura militar clara habían penetrado la zona de exclusión aérea sobre la ruta de vuelo presidencial. Los oficiales de un buque de la armada irlandesa los siguieron por radar, pero no pudieron disparar: los civiles en tierra hacían que cualquier acción fuera demasiado peligrosa. Esta vez, la vigilancia sería implacable.
Entre 2024 y 2025, cientos de drones atravesaron el espacio aéreo europeo. Algunos se acercaron a la principal base de submarinos de misiles balísticos de Francia. Otros sobrevolaron aeródromos militares en Gran Bretaña y Alemania. Hubo incursiones sobre infraestructura crítica: puertos, instalaciones energéticas. En septiembre, reportes de drones fueron suficientes para que Dinamarca cerrara brevemente su principal aeropuerto, el de Copenhague. La sospecha apuntaba hacia Rusia, pero las investigaciones oficiales se estancaban. En junio, la policía danesa cerró su caso argumentando que no podía ni siquiera confirmar que los drones existieran. Fue una conclusión extraña, casi inverosímil: apenas semanas antes, las fuerzas armadas danesas habían publicado un informe en el que describían cómo tropas entrenadas habían identificado claramente un dron y abierto fuego contra él sobre una base de entrenamiento.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, un centro de investigación europeo, decidió mirar el problema de otra manera. En lugar de examinar cada incursión dentro de las fronteras nacionales, los investigadores del IISS reunieron todos los avistamientos registrados entre agosto de 2024 y febrero de 2026. Utilizaron datos del Armed Conflict Location & Event Data Project, un grupo de monitoreo internacional. Luego filtraron los casos: descartaron los que podían atribuirse a aficionados, operadores comerciales o derrames de la guerra en Ucrania. De 144 incidentes restantes, casi la mitad ocurrieron sobre instalaciones de defensa. Una cuarta parte afectó infraestructura nacional crítica. Cuando Charlie Edwards, exfuncionario de seguridad británico y coautor del informe, observó el patrón completo, la conclusión fue inevitable: esto no era coincidencia. Esto era una campaña.
El informe, publicado el 2 de julio, sugiere que barcos vinculados a Rusia fueron utilizados para lanzar y recuperar los drones. Los aparatos más grandes, equipados con motores a nafta, requerían plataformas móviles. El IISS propone que se trataba de variantes del Orlan-10, el dron que Rusia ha usado extensamente contra Ucrania, o del Merlin-VR, una aeronave de vigilancia diseñada para ser catapultada desde un barco y recuperada mediante paracaídas. La teoría ganó peso en febrero de 2026, cuando la armada sueca detectó un dron despegando del Zhigulevsk, un buque de espionaje ruso. El dron voló directamente hacia el Charles de Gaulle, el portaaviones francés que estaba amarrado en Malmö. Los suecos inhibieron la señal antes de que llegara a su destino.
En diciembre, cuando Zelensky visitó Irlanda, un barco vinculado a Rusia fue visto merodeando frente a la costa. Más inquietante aún fue la presencia de una embarcación sin identificar en la bahía de Dublín. Este buque no transmitía su posición ni su identidad, como exigen las normas internacionales. Solo pudo ser detectado por satélite. Era un barco fantasma, invisible a los sistemas de tráfico marítimo convencionales. Eso explicaba por qué, cuando Zelensky regresó en julio, el Cuerpo Aéreo Irlandés estaba en máxima alerta. Los pilotos de Wolf1, Wolf2 y KRAKEN no estaban buscando drones ordinarios. Estaban buscando evidencia de una operación de Estado, coordinada desde Moscú, ejecutada desde el mar, dirigida contra los aliados de Occidente.
Citas Notables
Es recién cuando empiezas a observar el patrón general que entiendes que hay algo más que una simple coincidencia— Charlie Edwards, exfuncionario de seguridad británico y coautor del informe del IISS
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué tardó tanto en descubrirse que esto era una campaña coordinada y no solo incidentes aislados?
Porque cada país investigaba dentro de sus propias fronteras. Dinamarca miraba Dinamarca. Francia miraba Francia. Nadie estaba conectando los puntos entre países. El IISS fue el primero en retroceder y ver el cuadro completo.
¿Y por qué Rusia haría esto? ¿Qué obtiene de volar drones sobre bases militares europeas?
Inteligencia, principalmente. Mapeo de defensas, patrones de movimiento, capacidades. Pero también es una demostración de capacidad, una forma de decir: podemos llegar a ustedes cuando queramos. Es intimidación disfrazada de reconocimiento.
El barco fantasma en Dublín—¿cómo es posible que un buque simplemente no transmita su ubicación?
Apagan el transpondedor. Es ilegal según las normas internacionales, pero sucede. Solo los satélites pueden verlos entonces. Es como conducir sin luces en la noche.
¿Qué hace que el Merlin-VR sea tan útil para esto?
Puede ser lanzado desde un barco mediante catapulta y recuperado con paracaídas. No necesitas una pista de aterrizaje. Eso significa que cualquier buque en el océano se convierte en una base aérea móvil.
¿Qué sucede ahora? ¿Puede Europa detener esto?
Eso es lo que todos se preguntan. Ahora que saben que es una campaña coordinada, pueden responder como tal. Pero primero tienen que decidir qué significa eso: ¿diplomacia, sanciones, defensa aérea más agresiva? El informe abre la pregunta. No la responde.