Olía a basura, y nadie lo repetiría aunque hubiera comida de sobra
Desde los banquetes medievales hasta los retos virales de Instagram, la humanidad siempre ha encontrado en lo repugnante una forma de medir el valor y la curiosidad. Dos creadores de contenido españoles, Cenandoconpablo y Champimuros, se sentaron frente a una lata de Surströmming —el arenque fermentado sueco considerado uno de los alimentos más extremos del mundo— y documentaron para sus seguidores lo que ocurre cuando la tradición culinaria de un pueblo choca frontalmente con el paladar ajeno. El vídeo, publicado en Instagram, se convirtió en un espejo de algo más profundo: el morbo colectivo que nos lleva a contemplar el sufrimiento ajeno como entretenimiento, y la extraña valentía de quienes se ofrecen voluntariamente a padecerlo.
- El simple acto de abrir la lata desencadenó arcadas inmediatas, convirtiendo lo que debía ser una degustación en una prueba de supervivencia olfativa.
- Las descripciones oscilaron entre el sarcasmo y el horror genuino: el olor fue comparado con la basura, y los 'olores intermitentes' llegaban en oleadas que hacían perder la compostura.
- Un juego de pares-nones forzó a Champimuros a tragarse un chupito del caldo fermentado, escalando el reto de lo desagradable a lo directamente insoportable.
- Ambos lograron ingerir pequeñas cantidades antes de rendirse, dejando claro que ninguno repetiría la experiencia bajo ninguna circunstancia.
- La publicación detonó miles de reacciones: seguidores que validaban el asco, otros que bromeaban sobre si seguían vivos, y un grupo que anunció comprar su propia lata en Amazon para comprobarlo por sí mismos.
Hay alimentos que existen en el límite entre la tradición y el castigo, y el Surströmming sueco pertenece claramente a esa categoría. Los creadores de contenido Cenandoconpablo y Champimuros decidieron cruzar ese límite ante las cámaras, grabando en Instagram el momento en que abrían por primera vez una lata del célebre arenque fermentado escandinavo, conocido en todo el mundo por su olor devastador y su capacidad para generar reacciones viscerales.
La experiencia comenzó mal antes incluso de que el alimento llegara a la boca. Champimuros ya daba arcadas mientras abría el envase, y su compañero tuvo que relevarle en la tarea. El olor fue descrito sin rodeos como basura, y los comentarios sarcásticos —'dicen que huele muy bien, vamos a probarlo'— no lograban disimular el malestar real. Cuando finalmente pincharon un trozo con el tenedor, ambos exclamaron 'Qué asco' casi al unísono.
La prueba de fuego llegó al llevárselo a la boca: lo escupieron en segundos. Cenandoconpablo describió un sabor a aceitunas con picor en la lengua; Champimuros, directamente, vomitó. Un posterior juego de azar obligó a este último a tragarse un chupito del caldo fermentado, sellando así la dimensión más extrema del reto.
Aunque ambos lograron ingerir pequeñas cantidades tras varios intentos, la conclusión fue unánime: no repetirían. 'Con la de comida que hay, para que coman esto', resumió Cenandoconpablo. Sus seguidores respondieron en masa: unos validando el asco, otros anunciando que ellos mismos comprarían una lata. El Surströmming había cumplido su función viral, recordándonos que el rechazo compartido puede ser, paradójicamente, una poderosa forma de comunidad.
Dos creadores de contenido españoles se propusieron hacer lo que miles de personas en internet han visto pero pocos se atreven a probar: comer Surströmming, el arenque fermentado sueco que se ha convertido en fenómeno viral precisamente por ser casi incomible. Cenandoconpablo y Champimuros grabaron el momento en que abrían una lata de este alimento por primera vez, compartiendo después el vídeo en Instagram para que sus seguidores presenciaran cada segundo de lo que resultó ser una experiencia visceral.
El Surströmming no es un plato desconocido en Suecia, donde forma parte de la tradición culinaria desde hace siglos. Se trata de arenques envasados en conserva, fermentados de una manera que produce un olor tan penetrante y desagradable que se ha ganado la reputación de ser uno de los alimentos más repugnantes del mundo. En los últimos años, el producto ha saltado a las redes sociales, donde influencers y creadores de contenido lo prueban y documentan sus reacciones, generando millones de visualizaciones basadas en el morbo de ver a otras personas sufrir.
Desde el primer momento, quedó claro que esta no sería una experiencia placentera. Cuando Champimuros comenzó a abrir la lata, ya estaba dando arcadas. En el avance del vídeo se veía al joven bebiendo agua desesperadamente, intentando quitarse el sabor de la boca antes siquiera de haber probado el alimento. La ironía fue inevitable: "Dicen que huele muy bien, vamos a probarlo", comentaron con sarcasmo mientras el olor invadía el espacio.
Al abrir el envase, Cenandoconpablo fue directo con su descripción: el Surströmming olía a basura. Champimuros, por su parte, luchaba simultáneamente contra la risa y contra las náuseas, describiendo cómo llegaban a él "olores intermitentes" que lo hacían perder la compostura. Fue su compañero quien tuvo que terminar de abrir la lata mientras el otro se recuperaba. Cuando finalmente pincharon un trozo con el tenedor y se lo acercaron a la nariz, ambos exclamaron "Qué asco" casi al unísono, y Champimuros no pudo contener las arcadas.
La prueba real llegó cuando se llevaron el alimento a la boca. Segundos después, lo escupieron. Cenandoconpablo reportó que le sabía a aceitunas y que le picaba la lengua, mientras que Champimuros directamente vomitó. Para añadir un elemento de competencia al asunto, Cenandoconpablo retó a su compañero a beberse un chupito del caldo mediante un juego de pares-nones. Champimuros perdió la apuesta y tuvo que tragarse el líquido fermentado, una prueba de resistencia que documentaron para sus seguidores.
Tras varios intentos más, ambos lograron tragarse pequeñas cantidades del producto, pero fue evidente que ninguno repetiría la experiencia. "Con la de comida que hay, para que coman esto", se quejó Cenandoconpablo. Champimuros respondió que en Suecia lo consideran un manjar, pero dejó claro que él no podía continuar comiendo el producto. La publicación en Instagram se llenó de reacciones: algunos seguidores validaban su disgusto ("Yo lo he probado y es vomitivo"), otros hacían bromas sobre si seguían vivos, y algunos, curiosamente, anunciaban que ellos mismos comprarían una lata en Amazon para probar suerte. El Surströmming había cumplido su función: generar contenido viral basado en el rechazo instintivo del ser humano a lo desconocido y lo repugnante.
Notable Quotes
Huele como a basura— Cenandoconpablo, al abrir la lata
Con la de comida que hay, para que coman esto— Cenandoconpablo, tras la degustación
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué crees que algo tan desagradable se vuelve viral?
Porque el asco es contagioso. Ver a alguien sufrir de esa manera es hipnotizante. Es como si todos quisiéramos experimentar el dolor sin el riesgo real.
¿Pero no hay algo más? ¿No es también una forma de validación cultural?
Exacto. Estos influencers están diciendo: "Esto que ustedes comen en Suecia es objetivamente repugnante". Es una jerarquía de gustos disfrazada de entretenimiento.
¿Crees que los suecos se sienten ofendidos cuando ven estos vídeos?
Probablemente algunos. Pero también es cierto que el Surströmming siempre ha sido un alimento que divide. Incluso en Suecia hay gente que lo odia. El vídeo solo amplifica algo que ya existía.
¿Qué dice del contenido que consumimos que esto sea tan exitoso?
Que preferimos ver a otros fracasar que aprender algo nuevo. El entretenimiento basado en el rechazo es más fácil que el basado en la curiosidad genuina.
¿Crees que alguno de ellos realmente lo volvería a probar si nadie estuviera mirando?
No. Pero ese no es el punto. El punto es que alguien está mirando, y eso es lo que importa.