Illa instruye a voluntarios del Tour para imponer el catalán como lengua inicial

Lo importante es entenderse, no imponer una lengua por ideología
Crítica del PP a la directriz de la Generalitat sobre el uso obligatorio del catalán en el Tour de Francia.

Cuando el Tour de Francia ruede este sábado por Barcelona, llevará consigo algo más que bicicletas y multitudes: un manual oficial de la Generalitat que instruye a sus voluntarios a abrir cada conversación en catalán, independientemente de quién tengan enfrente. La medida, firmada por el consejero de Deportes Berni Álvarez bajo el gobierno de Salvador Illa, no es un gesto espontáneo sino la expresión visible de un pacto PSC-ERC que condiciona la financiación pública deportiva al uso obligatorio del idioma. En una ciudad que se define por la convivencia de dos lenguas, la pregunta que sobrevuela el pelotón es si un evento universal puede ser, al mismo tiempo, un instrumento de política identitaria.

  • La Generalitat ha distribuido un manual que obliga a voluntarios del Tour a dirigirse al público en catalán como lengua de apertura, sin excepción inicial.
  • El cambio de idioma solo está permitido si el interlocutor no comprende o lo solicita de forma explícita, lo que coloca al visitante en la posición de tener que pedir ser atendido en otra lengua.
  • La medida no es improvisada: responde a un acuerdo formal entre PSC y ERC que vincula toda subvención pública a eventos deportivos en Cataluña al uso normalizado del catalán.
  • El PP en Barcelona reacciona con dureza, argumentando que en un evento de dimensión internacional lo prioritario es la comunicación efectiva, no la imposición ideológica de una lengua.
  • El debate se asienta sobre una fractura más honda: si el Tour debe ser escaparate de identidad catalana o espacio de bienvenida sin condiciones lingüísticas para los miles de visitantes extranjeros.

El Tour de Francia que arranca este sábado en Barcelona no será solo una carrera ciclista. La Generalitat ha instruido a sus voluntarios para que inicien todas las conversaciones con el público en catalán, según un manual oficial al que ha accedido El Mundo. La directriz, firmada por el consejero de Deportes Berni Álvarez, es precisa: el catalán debe ser siempre la lengua de apertura, incluso en zonas con alta presencia internacional. Solo si el interlocutor no entiende o lo solicita expresamente puede recurrirse a otra lengua.

La medida no surge en el vacío. Forma parte de un acuerdo entre el PSC y ERC, revelado el pasado 28 de abril, que condiciona toda financiación pública de eventos deportivos en Cataluña al uso del catalán en comunicaciones oficiales. El Parlament ya ha respaldado un texto en esa dirección, y el Govern prevé extender la exigencia lingüística también a las subvenciones de clubes deportivos.

La oposición no ha tardado en reaccionar. Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona, sostiene que el Tour no puede convertirse en instrumento de política lingüística y que lo razonable es usar desde el primer momento la lengua que mejor facilite la comunicación, ya sea catalán, castellano, francés o inglés. Para Sirera, Barcelona es una ciudad bilingüe por naturaleza y los visitantes merecen ser bien atendidos, no encontrarse con un debate ideológico.

El manual de voluntarios se convierte así en símbolo de una tensión más amplia: la Generalitat ve en el Tour una oportunidad para reforzar el catalán en la esfera pública, mientras los críticos advierten que priorizar una lengua en un evento de alcance mundial puede perjudicar la experiencia de los visitantes y contradice la realidad cotidiana de una ciudad que vive, desde hace siglos, entre dos idiomas.

El Tour de Francia que comienza este sábado en Barcelona será escenario de una batalla lingüística que trasciende el ciclismo. La Generalitat ha instruido a los voluntarios que trabajarán en la carrera para que inicien todas sus conversaciones con el público en catalán, según consta en un manual oficial al que ha accedido El Mundo. La directriz es clara y sin ambigüedades: el catalán debe ser la lengua de apertura, especialmente cuando se atienda a personas del territorio catalán.

El documento, firmado por Berni Álvarez, consejero de Deportes de la Generalitat bajo la dirección del presidente socialista Salvador Illa, contiene instrucciones específicas que van más allá de una simple recomendación. En puntos de información, accesos y orientación de espectadores, los voluntarios deben iniciar siempre en catalán. En espacios con presencia internacional, como zonas de equipos o puntos con muchos visitantes extranjeros, pueden usar otras lenguas que conozcan, pero solo después de haber comenzado en catalán y únicamente si el interlocutor no entiende o lo solicita explícitamente. Incluso en mensajes públicos y avisos, aunque se permita la combinación de lenguas para facilitar la comprensión y la seguridad, el catalán debe mantener siempre su presencia inicial.

Esta decisión no es un acto aislado de política lingüística. Forma parte de un acuerdo más amplio entre el PSC y ERC, revelado por El Mundo el pasado 28 de abril, que condiciona toda la financiación pública de eventos deportivos en Cataluña al compromiso de los organizadores de usar el catalán. El Parlament ya ha aprobado un texto que establece que se condicionará toda financiación o promoción de acontecimiento deportivos al uso del catalán en sus comunicaciones oficiales y a su presencia normalizada en el desarrollo de los eventos. Además, el Govern vinculará las subvenciones a clubes deportivos al uso de este idioma en su actividad.

La reacción de la oposición ha sido inmediata. Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona, advierte que el Tour no puede convertirse en un instrumento de política lingüística. Señala que lo lógico es que los voluntarios usen desde el primer momento la lengua que mejor facilite la comunicación, sea catalán, castellano, francés o inglés. Para Sirera, lo importante es entenderse, no imponer una lengua por ideología. Añade que Barcelona es, por naturaleza, una ciudad bilingüe donde conviven con total normalidad el catalán y el castellano, y que quienes visitan la ciudad esperan ser bien atendidos, no encontrarse con debates lingüísticos que nada aportan al éxito de un evento de esta magnitud.

La tensión refleja una división más profunda sobre cómo debe funcionar la comunicación en una región donde dos lenguas coexisten. Mientras la Generalitat ve en el Tour una oportunidad para reforzar la presencia del catalán en la esfera pública, los críticos argumentan que priorizar una lengua sobre otra en un evento internacional puede afectar la experiencia de los visitantes y contradice la realidad bilingüe de Barcelona. El manual de voluntarios se convierte así en un microcosmos de una batalla política más amplia sobre identidad, lengua y el papel del Estado en la promoción cultural.

El Tour no puede convertirse en un instrumento de política lingüística, como pretende la Generalitat
— Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona
Barcelona es, por naturaleza, una ciudad bilingüe, donde conviven con total normalidad el catalán y el castellano
— Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona
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¿Por qué la Generalitat decidió usar precisamente el Tour de Francia para esta directriz lingüística?

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Porque es el evento deportivo más visible del mundo. Millones de personas lo ven, miles lo visitan en persona. Es una plataforma de comunicación masiva que la Generalitat no quería dejar pasar.

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Pero ¿no corre el riesgo de que los voluntarios parezcan inhóspitos si insisten en catalán con un turista que no lo entiende?

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Ese es exactamente el argumento de los críticos. El manual permite cambiar de lengua, pero solo después de intentar en catalán. Para algunos, eso es pragmatismo; para otros, es ideología disfrazada de protocolo.

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¿Esto es nuevo o parte de una estrategia más antigua?

Model

Es parte de un acuerdo más amplio entre el PSC y ERC. Hace poco más de dos meses pactaron condicionar toda la financiación pública de eventos deportivos al uso del catalán. El Tour es solo la aplicación más visible.

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¿Qué dice el manual exactamente sobre qué hacer si alguien no entiende catalán?

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Que puedes cambiar de lengua, pero solo si no te entienden o lo piden explícitamente. Es decir, el catalán es el punto de partida obligatorio, no una opción.

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¿Hay algo que sugiera que esto podría afectar la experiencia de los visitantes?

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Los críticos lo advierten. Barcelona es bilingüe de facto. Insistir en catalán como lengua inicial en un evento internacional puede parecer un acto político más que un acto de bienvenida.

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¿Quién firmó el manual?

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Berni Álvarez, consejero de Deportes de la Generalitat, bajo la dirección de Salvador Illa, el presidente socialista. Es una decisión de gobierno, no de voluntarios.

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