La única española en la mesa donde se decide el futuro de las mujeres agrarias europeas
En el corazón de las instituciones agrarias europeas, una mujer española ha tomado asiento donde se moldean las políticas que definen la vida rural del continente. Blanca Corroto, presidenta de Asaja Toledo, se convierte en la única representante española en la directiva del Comité de Mujeres de Copa-Cogeca, llevando consigo una agenda que pone nombre a lo que suele permanecer invisible: la salud mental de las mujeres del campo y la igualdad real de derechos en toda la Unión Europea. Su presencia no es un gesto simbólico, sino un puente entre las agricultoras españolas y los espacios donde se decide su futuro.
- Las mujeres rurales europeas enfrentan un doble aislamiento: el geográfico y el institucional, alejadas de los centros donde se toman las decisiones que afectan su trabajo y su bienestar.
- La renovación del liderazgo del Comité de Mujeres de Copa-Cogeca abre una ventana de oportunidad para reorientar las prioridades del sector agrario femenino a escala continental.
- Corroto llega con una agenda concreta: universalizar la atención de salud mental para mujeres rurales, una demanda que visibiliza cargas históricamente ignoradas por las políticas públicas.
- España gana por primera vez una voz directa en la directiva del comité, lo que podría traducir preocupaciones locales —brecha salarial, acceso a crédito, conciliación— en políticas comunitarias.
- El sector agrario femenino español observa en este nombramiento una señal de que sus reivindicaciones pueden escalar desde los campos de Toledo hasta Bruselas.
Blanca Corroto acaba de ocupar un lugar en la directiva del Comité de Mujeres de Copa-Cogeca, la confederación que agrupa a los productores agrícolas de toda Europa. Es la única española en ese órgano, un espacio donde las mujeres del sector agrario llevan su voz a los lugares donde se definen las políticas que las afectan.
Correto llega a esta responsabilidad como presidenta de Asaja Toledo y de Asaja Mujeres a nivel nacional, en un momento en que el comité ha renovado su liderazgo. La italiana Francesca Gironi asume la presidencia, acompañada por vicepresidentas de Suecia e Irlanda, y por Hanna Chodkowska de Polonia como vocal junto a Corroto.
El comité no es un espacio decorativo: es donde se articulan las demandas del sector femenino agrario para que lleguen a los órganos decisorios de la Unión Europea. Corroto ha definido con claridad sus prioridades: avanzar hacia una igualdad real de derechos para las mujeres rurales europeas y, de manera más específica, universalizar la atención de salud mental para quienes viven y trabajan en zonas rurales, una realidad marcada por el aislamiento, la sobrecarga y la falta de acceso a servicios básicos.
Que una mujer española ocupe este lugar significa que las preocupaciones del campo español —desde la brecha salarial hasta la representación en cooperativas— tendrán un canal directo hacia las deliberaciones europeas. Es una oportunidad concreta para que lo que ocurre en los campos encuentre eco donde se decide el futuro de la agricultura del continente.
Blanca Corroto acaba de ocupar un asiento en la mesa directiva del Comité de Mujeres de Copa-Cogeca, la confederación que reúne a los productores agrícolas de toda Europa. Es la única española en ese órgano de decisión, un espacio donde las mujeres del sector agrario europeo llevan su voz a los lugares donde se definen las políticas que las afectan.
Corroto llega a esta responsabilidad como presidenta de Asaja Toledo y también de Asaja Mujeres a nivel nacional. Su entrada en la directiva del comité se produce en un momento en el que la organización ha renovado su liderazgo. Francesca Gironi, de la italiana Coldiretti, asume la presidencia. Las vicepresidencias recaen en Viktoria Östlund, de la sueca LRF, y Teresa Roche, de la irlandesa IFA. Hanna Chodkowska, de la organización polaca KRIR, completa el equipo como vocal junto a Corroto.
El Comité de Mujeres dentro de Copa-Cogeca funciona como un grupo de trabajo dedicado a visibilizar y fortalecer el papel de las mujeres en la agricultura y el cooperativismo de la Unión Europea. No es un espacio simbólico: es donde se articulan las demandas del sector femenino agrario para que lleguen a los órganos donde se toman las decisiones que moldean el futuro de la agricultura europea.
Corroto ha definido con claridad sus prioridades para este mandato. Busca avanzar hacia una igualdad real de derechos para las mujeres rurales de toda Europa, un objetivo que va más allá de declaraciones formales. Pero hay algo más específico en su agenda: la universalización de la atención de salud mental para todas las mujeres que viven y trabajan en zonas rurales. Es una demanda que refleja una realidad a menudo invisible: las mujeres del campo enfrentan desafíos particulares de aislamiento, carga de trabajo y falta de acceso a servicios básicos que impactan su bienestar psicológico.
Que una mujer española ocupe este lugar en la directiva europea no es un detalle menor. Significa que la voz del sector agrario femenino español tendrá un canal directo hacia las instancias donde se formulan las políticas comunitarias. Es una oportunidad para que las preocupaciones específicas de las agricultoras españolas —desde la brecha salarial hasta el acceso a crédito, desde la representación en cooperativas hasta la conciliación de la vida laboral y familiar— encuentren eco en las deliberaciones europeas.
Citas Notables
Blanca Corroto se ha marcado como retos conseguir una igualdad de derechos y universalizar la atención de la salud mental para todas las mujeres rurales europeas— Contexto del artículo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué es importante que una española esté en esta mesa directiva?
Porque las decisiones que afectan a las agricultoras españolas se toman en Bruselas. Sin representación en estos espacios, nuestras realidades simplemente no existen en esas conversaciones.
¿Cuál es la diferencia entre estar en el comité y estar en la directiva?
Estar en la directiva significa que tu voz no solo se escucha, sino que ayudas a definir qué se discute, cómo se discute, y qué se lleva a los órganos de decisión de Copa-Cogeca.
¿Por qué la salud mental es una prioridad para las mujeres rurales?
Porque el aislamiento es real. Una mujer en el campo puede estar a kilómetros del psicólogo más cercano. Y la carga de trabajo —la explotación, la casa, la familia— no tiene fin. Nadie habla de eso.
¿Qué significa "universalizar" la atención?
Que no importe si vives en Madrid o en un pueblo de Castilla-La Mancha. Que tengas acceso a servicios de salud mental de la misma calidad. Ahora mismo, eso no existe.
¿Cuál es el siguiente paso para Corroto?
Llevar estas demandas a Copa-Cogeca, convertirlas en propuestas concretas, y presionar para que se traduzcan en políticas europeas que beneficien a las mujeres rurales.