Hay regresos que no son simples traspasos, sino el cumplimiento de una promesa que un hombre se hizo a sí mismo. Igor Lichnovsky, defensor central de 32 años forjado en las ligas de Europa, México y Asia, volvió el jueves a Universidad de Chile —el club donde todo comenzó— firmando un contrato hasta diciembre de 2028 y recuperando el dorsal 3 como quien retoma una conversación interrumpida. En un fútbol cada vez más gobernado por la lógica del mercado, su decisión de priorizar el anhelo sobre la conveniencia habla de una lealtad que trasciende lo deportivo.