No nos adaptamos ni nos movimos con la suficiente rapidez
En los 115 años que IBM ha navegado los ciclos del capitalismo industrial y digital, ningún día había sido tan brutal como este martes, cuando sus acciones se desplomaron un 25% y se evaporaron 67.000 millones de dólares en horas. El CEO Arvind Krishna reconoció públicamente que la empresa no supo leer a tiempo la marea: los clientes abandonaron el software tradicional para asegurar hardware de inteligencia artificial, y una nueva herramienta de Anthropic congeló acuerdos clave. Lo que el mercado castigó no fue solo un trimestre fallido, sino la duda más profunda sobre si IBM puede encontrar su lugar en una economía que se reorganiza a velocidad de algoritmo.
- La caída del 25,2% en un solo día superó incluso el Lunes Negro de 1987, convirtiendo este martes en el peor jornada bursátil en la historia centenaria de IBM.
- El CEO Krishna admitió sin rodeos que el segundo trimestre fue 'peor de lo esperado', una confesión pública que aceleró el pánico entre los inversores.
- Los clientes desviaron sus presupuestos tecnológicos masivamente hacia hardware de IA —servidores, memoria, almacenamiento— dejando a IBM fuera de la ola que ella misma prometía surfear.
- Mythos, la nueva herramienta de ciberseguridad de Anthropic, paralizó negociaciones activas con IBM, añadiendo una amenaza competitiva directa al desorden interno.
- El 22 de julio IBM presentará resultados completos ante un Wall Street que proyecta un crecimiento anual de apenas 1,3% en ingresos, una cifra que para una empresa de su escala equivale casi al estancamiento.
El martes, al cierre de los mercados, IBM había perdido una cuarta parte de su valor: las acciones cayeron 25,2% y se borraron 67.000 millones de dólares de su capitalización en cuestión de horas. Fue el peor día en los 115 años de historia de la compañía, superando incluso el Lunes Negro de 1987.
Todo comenzó con una carta. El CEO Arvind Krishna escribió a los inversores esa misma mañana para admitir que el segundo trimestre había sido 'peor de lo que esperábamos'. Reconoció que IBM no se adaptó con la rapidez necesaria a los cambios del mercado. Al cierre, las acciones rondaban los 217 dólares, dejando a la empresa valorada en poco menos de 205.000 millones.
El problema fue una colisión entre expectativas y realidad. En abril, IBM anticipaba una caída modesta en su división de infraestructura. Pero en las últimas semanas de junio, los clientes comenzaron a redirigir sus presupuestos masivamente hacia hardware de inteligencia artificial —servidores, almacenamiento, memoria— para asegurar suministros antes de que los precios subieran. IBM no previó la magnitud de ese giro.
Hubo además un factor externo decisivo: Anthropic lanzó Mythos, una herramienta de IA diseñada para identificar vulnerabilidades de ciberseguridad. Según Krishna, este software paralizó varios acuerdos importantes que IBM tenía en negociación. A eso se sumó un desempeño por debajo de lo esperado en su línea de mainframes Z.
Krishna fue directo en su carta: 'Estas no son excusas, sino realidades'. IBM no cerró los acuerdos grandes en los plazos previstos y no guió a sus clientes con suficiente agilidad a través de la incertidumbre. El 22 de julio la empresa presentará sus resultados completos. Wall Street proyecta ingresos de 17.200 millones de dólares y un crecimiento anual de apenas 1,3%, números que para una empresa de ese tamaño equivalen casi al estancamiento. La pregunta que queda abierta es si el mercado encontrará en esos datos razones para recuperar la confianza, o si el martes fue solo el primer capítulo de una caída más larga.
El martes por la tarde, cuando cerraron los mercados, IBM había perdido una cuarta parte de su valor. Las acciones cayeron 25,2%, un desplome que borró 67.000 millones de dólares de la capitalización de la empresa en cuestión de horas. Fue el peor día en los 115 años de historia de la compañía, una caída que superó incluso el Lunes Negro de octubre de 1987, cuando las acciones se desplomaron un 23% en medio del pánico generalizado.
La catástrofe llegó después de que Arvind Krishna, el CEO de IBM, enviara una carta a los inversores el martes por la mañana. En ella, Krishna fue directo: el segundo trimestre había sido "peor de lo que esperábamos". No fue una admisión menor. Krishna reconoció que IBM no se movió con la rapidez necesaria, que no se adaptó a tiempo a los cambios que estaban ocurriendo en el mercado. Cuando cerraron los mercados, las acciones rondaban los 217 dólares, reduciendo el valor total de la empresa a poco menos de 205.000 millones de dólares.
Lo que sucedió fue una colisión entre la realidad del mercado y las expectativas de IBM. En abril, cuando la compañía había comunicado sus perspectivas a los inversores, esperaba que los ingresos de su división de infraestructura cayeran solo un dígito bajo durante el año. Pero en las últimas semanas de junio, algo cambió. Los clientes comenzaron a redirigir sus presupuestos tecnológicos de manera masiva. No hacia el software, donde IBM había construido su fortaleza histórica, sino hacia el hardware de inteligencia artificial: servidores, almacenamiento, memoria. Los clientes estaban asegurando suministros limitados antes de que los precios subieran. IBM anticipó que habría algo de turbulencia en la cadena de suministro, pero no previó la magnitud de este cambio de prioridades.
Hubo otro factor. Anthropic, una empresa de inteligencia artificial, lanzó una herramienta llamada Mythos. Según Krishna, este software paralizó varios acuerdos importantes que IBM tenía en negociación. Los clientes se detuvieron para analizar las implicaciones de este nuevo modelo de IA. Mythos promete ayudar a los hackers a identificar vulnerabilidades de ciberseguridad antes de que las empresas las encuentren, lo que generó preocupaciones adicionales en toda la industria. Además, el desempeño de la serie Z de IBM, su línea de mainframes, quedó por debajo de lo esperado, especialmente en procesamiento de transacciones.
En su carta, Krishna fue brutalmente honesto sobre lo que esto significaba. "Estas no son excusas, sino realidades", escribió. El trabajo de IBM era guiar a los clientes a través de la incertidumbre, encontrar caminos para que sus negocios crecieran sin importar lo que sucediera afuera. Este trimestre, IBM falló en esa tarea. No cerró los acuerdos grandes en los plazos previstos. No se movió con suficiente rapidez. Y aunque Krishna señaló que muchas áreas del negocio mostraron solidez, eso no fue suficiente para contener el pánico en los mercados.
Lo que viene ahora es una prueba de fuego. IBM presentará sus resultados financieros completos del segundo trimestre el 22 de julio. Wall Street espera ingresos trimestrales de 17.200 millones de dólares y una ganancia por acción de 2,93 dólares. Esos números representarían aumentos anuales de apenas 1,3% en ingresos y 3,5% en ganancias por acción. Para una empresa del tamaño de IBM, eso es prácticamente estancamiento. La pregunta ahora es si el mercado verá algo en esos números que justifique una recuperación, o si el martes fue solo el comienzo de una caída más profunda.
Citas Notables
Lo que ocurrió fue peor de lo que esperábamos. No nos adaptamos ni nos movimos con la suficiente rapidez— Arvind Krishna, CEO de IBM
Estas no son excusas, sino realidades. Nuestro trabajo consiste en guiar a nuestros clientes a través de la incertidumbre— Arvind Krishna, CEO de IBM
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que una empresa del tamaño de IBM no viera venir esto? Tenían que saber que los clientes estaban cambiando sus prioridades hacia la IA.
Sabían que algo estaba pasando. Krishna lo dice en la carta: anticiparon cierto impacto. Pero no entendieron la magnitud. Los clientes no solo ajustaron un poco sus presupuestos; redirigieron cantidades enormes de dinero. Y sucedió rápido, en las últimas semanas de junio.
¿Y Mythos? ¿Realmente una herramienta de Anthropic paralizó acuerdos de miles de millones de dólares?
Paralizó varios acuerdos importantes, según Krishna. Los clientes se detuvieron para analizar las implicaciones. Cuando hay incertidumbre sobre tecnología nueva, los ejecutivos se vuelven cautelosos. Eso es comprensible, pero para IBM fue devastador.
¿Esto significa que IBM está perdiendo relevancia en la era de la IA?
No necesariamente. Krishna dice que muchas áreas del negocio mostraron solidez. Pero hay un problema real: IBM construyó su imperio en software y servicios. Ahora los clientes quieren hardware de IA. Eso no es el terreno donde IBM es más fuerte.
¿Qué pasa el 22 de julio cuando publiquen los números reales?
Eso es lo que todos están esperando. Si los números son tan malos como sugiere esta caída, podría haber más pánico. Si sorprenden al alza, podría haber un rebote. Pero la confianza ya está rota.