Una vez cada siglo, el cielo ibérico se oscurece en pleno día: el 12 de agosto, Iberia elevará a un grupo de científicos y observadores a más de diez mil metros de altitud para contemplar el primer eclipse total de Sol visible desde la Península desde 1912. El vuelo IB1473 —bautizado en honor a Copérnico— no es un trayecto ordinario, sino una expedición hacia la sombra de la Luna, donde la atmósfera no puede robar el espectáculo. Desde esa butaca privilegiada, la ciencia y la tecnología se dan la mano para que el mundo entero, a través de Starlink, comparta un instante que la geometría del cos