En los laboratorios de la Universidad de California en San Diego, la inteligencia artificial ha logrado lo que décadas de biología molecular no pudieron: descifrar el patrón del iniciador, el segmento de ADN que le indica a la célula dónde comenzar a leer un gen. Presente en el 60% del genoma humano, este mecanismo regulador había permanecido como un enigma funcional hasta que un equipo doctoral analizó medio millón de variantes y dejó que un algoritmo encontrara el orden oculto en la secuencia. Lo que emerge no es solo un descubrimiento técnico, sino una nueva forma de leer el lenguaje más an