Estamos salvando vidas en casos que podrían ser fatales
Entre 107.000 y 160.000 onubenses padecen algún tipo de alergia, cifra que sigue aumentando por la teoría de la higiene, mayor conciencia social y contaminación. El servicio atiende asma grave con tratamientos biológicos, alergias a himenópteros mediante inmunoterapia, y desensibilizaciones alimentarias, salvando vidas en casos potencialmente fatales.
- Entre 107.000 y 160.000 onubenses padecen alergia (20-30% de la población)
- La alergia es una guardia permanente durante todo el año, no solo en primavera
- La inmunoterapia se administra gratuitamente en el hospital para alergias a himenópteros
- El servicio atiende asma grave, alergias alimentarias, cutáneas, a medicamentos e insectos
La Unidad de Alergias del hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva atiende patologías alérgicas durante todo el año, no solo en primavera, abarcando asma, alergias alimentarias, cutáneas y a medicamentos, con una prevalencia del 20-30% en la población onubense.
La primavera en Huelva tiene fama de ser la estación de los estornudos y los ojos llorosos, de los pañuelos siempre a mano. Pero en la Unidad de Alergias del hospital Juan Ramón Jiménez, el calendario no existe. Hay niños que no pueden probar ciertos alimentos. Hay pacientes con cáncer cuyo cuerpo rechaza el medicamento que necesitan para vivir. Hay apicultores que trabajan rodeados de abejas, sabiendo que una picadura podría ser fatal. Para Belén Hinojosa, jefa del servicio, la alergia no es un problema de cuatro meses: es una guardia permanente, una pieza imprescindible del engranaje sanitario de la provincia.
La idea de que los alergólogos solo trabajan en primavera es un mito que necesita desaparecer, insiste Hinojosa. Su especialidad funciona durante todo el año, atendiendo patologías de la piel, rechazos a medicamentos, alergias a insectos y reacciones a alimentos. Los números lo confirman: entre 107.000 y 160.000 onubenses padecen algún tipo de alergia, lo que representa entre el 20 y el 30 por ciento de la población. Y esa cifra sigue creciendo.
Existen varias explicaciones para este aumento. Una es la teoría de la higiene: el sistema inmunitario está diseñado para defenderse de virus y bacterias, pero como hoy estamos protegidos por vacunas, ese mismo sistema termina reaccionando contra sustancias inofensivas, los alérgenos. Hay también mayor conciencia social sobre las alergias, lo que significa que más personas buscan diagnóstico cuando sospechan que las padecen. La contaminación juega su papel: las partículas contaminantes se adhieren a los alérgenos y potencian su capacidad de sensibilización. En realidad, la alergia es un fenómeno multifactorial. El paciente necesita una predisposición de base, pero cuando otros factores convergen, los síntomas emergen.
La alergia respiratoria es la más común, con la rinitis y el asma liderando. Pero en Huelva no se limita a la primavera. Hay que considerar los ácaros, la alternaria —un hongo de la humedad—, los animales domésticos. También están las alergias a antibióticos y a himenópteros, abejas y avispas. Aquí es donde la inmunoterapia, administrada gratuitamente en el hospital, cambia vidas. Hay personas que temen entrar en una piscina por miedo a una reacción alérgica a estos insectos. Hay apicultores que deben convivir con las abejas y se exponen constantemente al riesgo. La inmunoterapia les permite trabajar, vivir, sin ese miedo constante.
Las alergias alimentarias son cada vez más frecuentes desde edades muy tempranas: leche, huevos, pescado, frutos secos. Hinojosa explica que cuando existe alergia a un polen, hay proteínas que esa fuente alérgica comparte con determinados alimentos. También sucede que el sistema inmunitario de los niños, más protegido contra virus y bacterias, reacciona frente a estos alérgenos alimentarios. Además, los alimentos actuales no son tan naturales como antes. Cuando se cultivan fuera de su época habitual, están cargados de proteínas de estrés, que son más alergénicas.
Preguntada sobre si una alergia puede ser mortal, Hinojosa es directa: están salvando vidas. El servicio cuenta con una consulta monográfica de asma grave que, gracias a los tratamientos biológicos disponibles, ha transformado la vida de muchos pacientes complejos. Atienden a personas con riesgo de reacciones fatales por picaduras de insectos que, tras recibir inmunoterapia, pueden tolerar esas picaduras sin necesidad de otras intervenciones. Vigilan también a pacientes oncológicos para asegurar que puedan acceder al medicamento más efectivo sin reacciones adversas.
La unidad no se limita a la consulta. Funciona como apoyo transversal para otras especialidades del hospital. Oncología y hematología recurren semanalmente mediante interconsultas para desensibilizar a pacientes que necesitan un citostático o un fármaco biológico al que son alérgicos, administrándolo de forma progresiva en el hospital de día hasta lograr tolerancia. Durante la pandemia, el servicio colaboró con preventiva para vacunar contra la Covid-19 a pacientes con reacciones previas o con patologías específicas. En definitiva, como resume Hinojosa, son un servicio de apoyo para muchos otros servicios del hospital, una función que trasciende el consultorio y toca la vida de pacientes en situaciones que van desde lo cotidiano hasta lo potencialmente fatal.
Notable Quotes
La alergia no es un asunto que se circunscribe a cuatro meses, sino una guardia permanente que es pieza imprescindible del engranaje sanitario de Huelva— Belén Hinojosa, jefa del servicio de Alergias
Estamos salvando vidas— Belén Hinojosa, sobre el impacto del servicio en casos potencialmente fatales
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la gente cree que los alergólogos solo trabajan en primavera?
Porque es cuando más síntomas respiratorios hay. Pero eso es solo la punta del iceberg. Un alergólogo atiende asma grave, alergias alimentarias en niños, reacciones a medicamentos. Es trabajo de todo el año.
¿Qué significa que entre 107.000 y 160.000 onubenses tengan alergia?
Que uno de cada cuatro o cinco habitantes de Huelva padece algún tipo de alergia. Y esa cifra crece. No es un problema menor, es un problema de salud pública.
¿Por qué aumentan las alergias si tenemos más higiene?
Paradójicamente, porque tenemos más higiene. El sistema inmunitario necesita entrenarse contra virus y bacterias. Si no lo hace, termina atacando cosas inofensivas. Es como un soldado sin enemigos que empieza a pelear contra sus propios aliados.
¿Cuál es el caso más grave que atienden?
Pacientes oncológicos que necesitan un fármaco específico pero son alérgicos a él. O apicultores que viven rodeados de abejas. Sin inmunoterapia, una picadura podría matarlos. Salvamos vidas en esos casos.
¿Cómo funciona esa inmunoterapia?
Se administra el alérgeno de forma progresiva, en dosis pequeñas, hasta que el cuerpo aprende a tolerarlo. Es como entrenar al sistema inmunitario a no reaccionar. Funciona, y es gratuita en el hospital.
¿Qué pasa con los alimentos?
Las alergias alimentarias en niños están aumentando. Leche, huevos, pescado, frutos secos. Parte es que los alimentos modernos están más cargados de proteínas de estrés cuando se cultivan fuera de temporada. Parte es que los sistemas inmunitarios infantiles están más protegidos de infecciones y reaccionan contra lo que no deberían.