Los dispositivos deben convertirse en plataformas inteligentes y personales
En marzo de 2026, HP eligió Nueva York para anunciar IQ, una plataforma de inteligencia artificial que procesa datos directamente en los dispositivos del usuario, sin depender de servidores remotos. El lanzamiento llegó en un momento de relevo en el liderazgo de la compañía y en respuesta a una tensión creciente dentro de las organizaciones: los empleados adoptan la IA más rápido de lo que sus departamentos de tecnología pueden gobernarla. Con esta apuesta por el edge computing, HP propone que la soberanía de los datos y la eficiencia no son incompatibles con la inteligencia artificial, sino que dependen de dónde se ejecuta.
- El 80% de los empleados ya usa IA por su cuenta, pero el 61% de los departamentos de TI no tiene estrategia clara, creando una brecha peligrosa entre adopción espontánea y control corporativo.
- La salida del CEO Enrique Lores hacia PayPal añade incertidumbre justo cuando HP intenta redefinir su posición en un mercado que no espera a nadie.
- HP presenta IQ como respuesta directa: una capa de IA que corre en el propio dispositivo, manteniendo los datos sensibles fuera de la nube y el control dentro de la organización.
- Alianzas con Qualcomm y Google buscan que ordenadores y móviles compartan contexto e inteligencia de forma local, convirtiendo cada dispositivo en una plataforma autónoma.
- Clientes como Ferrari y el Real Madrid ya operan con soluciones similares de HP, señalando que el modelo no es solo una promesa, sino una dirección que ya tiene tracción real.
Nueva York fue el escenario elegido por HP en marzo de 2026 para redefinir su lugar en un mercado que avanza más rápido de lo que las organizaciones pueden gestionar. La compañía, nacida en un garaje de Palo Alto en 1939, enfrenta hoy una transformación más profunda que cualquier cambio de producto: trasladar la inteligencia artificial desde los servidores remotos hasta los dispositivos cotidianos.
El evento HP Imagine 2026 llegó marcado por un cambio de guardia. Enrique Lores, el CEO español que había impulsado la evolución de la compañía hacia soluciones integradas, dejaba el cargo para dirigir PayPal. Su sucesor interino, Bruce D. Broussard, estableció el tono desde el principio: la IA ya no es una promesa futura, sino una presencia activa en dispositivos, flujos de trabajo y hogares. El reto no era adoptarla, sino pensarla de forma diferente.
Esa reflexión respondía a una tensión real. El 80% de los empleados ya usaba herramientas de IA por iniciativa propia, mientras que el 61% de los departamentos de tecnología admitía carecer de una estrategia clara para gestionarla. Los trabajadores avanzaban sin supervisión centralizada; los responsables de TI intentaban mantener el control sin frenar la innovación.
La respuesta de HP fue IQ, una capa de inteligencia artificial diseñada para ejecutarse directamente en el dispositivo. En una demostración en vivo, un abogado analizaba un contrato confidencial desde su ordenador: el sistema identificaba cláusulas sensibles, proponía cambios y resumía puntos críticos en segundos, sin que ningún dato abandonara el equipo. La propuesta era clara: privacidad, menor latencia y gobernanza interna, sin renunciar a la potencia de la IA.
HP no construye esta visión en solitario. Las alianzas con Qualcomm, para integrar capacidades de procesamiento en el hardware, y con Google, para conectar equipos con el ecosistema Android, buscan que ordenadores y móviles compartan contexto e inteligencia de forma local. Empresas como Ferrari y el Real Madrid ya operan con soluciones similares para procesar datos en tiempo real. El mensaje de Broussard fue directo: los dispositivos deben convertirse en plataformas inteligentes y personales, no en simples terminales al servicio de un servidor central.
Nueva York no es el corazón de la tecnología estadounidense, pero en marzo de 2026 fue el escenario elegido por HP para redefinir su posición en un mercado que se mueve más rápido de lo que las organizaciones pueden gestionar. La compañía, fundada en 1939 en un garaje de Palo Alto por Bill Hewlett y Dave Packard, ha pasado de fabricar osciladores de audio a ser una de las mayores proveedoras de soluciones tecnológicas del mundo. Ahora enfrenta una transformación más profunda: trasladar la inteligencia artificial desde los servidores remotos directamente a los dispositivos que usamos cada día.
El evento HP Imagine 2026 llegaba en un momento de transición para la compañía. Enrique Lores, el CEO español que había impulsado gran parte de esta evolución hacia soluciones integradas y gestión de datos, se marchaba para dirigir PayPal. Su sucesor interino, Bruce D. Broussard, tomó la palabra para establecer el tono: la inteligencia artificial avanza a una velocidad sin precedentes, está en nuestros dispositivos, en nuestros flujos de trabajo, en nuestros hogares. El mensaje no era que la tecnología fuera nueva, sino que había llegado el momento de pensarla de forma diferente, como un colaborador genuino capaz de acelerar el paso de las ideas a la acción.
Esta visión respondía a una tensión real dentro de las empresas. Según datos que HP compartió durante el evento, el 80% de los empleados ya utilizaba herramientas de inteligencia artificial por su cuenta. Sin embargo, el 61% de los departamentos de tecnología admitía no tener una estrategia clara sobre cómo implementarla. Los trabajadores avanzaban más rápido que las organizaciones podían gestionar. Los responsables de tecnología intentaban mantener el control sobre la seguridad, los sistemas y los costes, mientras que en los escritorios la gente ya estaba experimentando con estas herramientas sin supervisión centralizada.
La respuesta de HP fue presentar IQ, una capa de inteligencia artificial diseñada para ejecutarse directamente en los dispositivos, no en servidores remotos. Durante una demostración en vivo, un abogado analizaba un contrato confidencial desde su ordenador. El sistema identificaba cláusulas sensibles, proponía cambios y resumía los puntos críticos en segundos, todo sin que los datos salieran del dispositivo. El portavoz de la compañía explicaba que estaba ahorrando horas de revisión. El sistema podía generar automáticamente correos de seguimiento, extraer recomendaciones y reutilizar esa información en otros flujos de trabajo, todo dentro del entorno local.
Esta apuesta por la inteligencia artificial en el edge, es decir, en el propio dispositivo, representaba un cuestionamiento creciente de la migración total a la nube. Empresas como Ferrari y el Real Madrid ya utilizaban soluciones de HP para procesar datos en tiempo real durante competiciones o para coordinar operaciones globales distribuidas. Pero el verdadero cambio era conceptual: integrar la inteligencia artificial en el dispositivo evitaba la dependencia de infraestructuras externas y permitía mantener la gobernanza dentro de la organización. Los datos sensibles no tenían que viajar a servidores remotos. La privacidad mejoraba. La latencia disminuía. El control permanecía en manos de la empresa.
HP no estaba trabajando en solitario. La compañía había establecido alianzas estratégicas con Qualcomm para integrar capacidades de procesamiento de inteligencia artificial directamente en el hardware, y con Google para conectar sus equipos con el ecosistema Android. El objetivo era que ordenadores y móviles pudieran compartir información, contexto y tareas de forma directa, mientras que los modelos de inteligencia artificial se ejecutaban en local siempre que fuera posible.
Broussard resumió la estrategia con claridad: llevar la inteligencia artificial al edge, directamente a los dispositivos, para hacerlos más rápidos, más seguros y más eficientes. Los dispositivos debían convertirse en plataformas inteligentes y personales, no en simples terminales conectadas a un servidor central. Este cambio anticipaba una transformación incluso en la forma en que se concibe el puesto de trabajo moderno. No se trataba simplemente de añadir funcionalidades, sino de reorganizar cómo interactúan estos sistemas en el día a día, eliminando los silos que fragmentan el trabajo digital.
Notable Quotes
La inteligencia artificial está avanzando a una velocidad sin precedentes. Está en nuestros dispositivos, en nuestros flujos de trabajo e incluso en nuestros hogares.— Bruce D. Broussard, CEO interino de HP
Estoy ahorrando horas de revisión, y todo ocurre en unos pocos segundos— Portavoz de HP durante la demostración de IQ en el análisis de contratos
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué HP elige este momento, con un cambio de liderazgo en marcha, para hacer un anuncio tan importante?
Porque el cambio ya está sucediendo en las empresas, con o sin estrategia clara. HP está intentando ordenar algo que se siente caótico. Cuando el 80% de los empleados usa IA pero el 61% de los departamentos de TI no tiene un plan, alguien tiene que ofrecer una solución coherente.
¿Qué diferencia real hay entre ejecutar IA en el dispositivo versus en la nube?
La diferencia es de control y confianza. En la nube, tus datos viajan, se almacenan en servidores ajenos, dependen de conexiones externas. En el dispositivo, todo ocurre localmente. Un abogado analizando un contrato confidencial no quiere que ese documento salga de su ordenador. Es tan simple como eso.
Pero la nube ofrece más poder de procesamiento, ¿no?
Sí, pero HP apuesta por que la mayoría de tareas cotidianas no necesitan ese poder. Un resumen de contrato, un correo automático, una recomendación: todo eso puede hacerse localmente. Y cuando necesites más capacidad, la nube sigue ahí. No es un reemplazo, es una redistribución.
¿Esto es realmente sobre privacidad o es sobre que las empresas no quieren depender de Amazon o Microsoft?
Ambas cosas. La privacidad es real, especialmente para datos sensibles. Pero sí, hay una preocupación creciente sobre la soberanía tecnológica. Si tu infraestructura crítica depende de un proveedor de nube estadounidense, ¿qué pasa si hay cambios políticos o regulatorios? HP está ofreciendo una forma de reducir esa dependencia.
¿Funcionará? ¿Las empresas realmente cambiarán su forma de trabajar?
Las que tienen datos sensibles o preocupaciones de seguridad, probablemente sí. Ferrari y el Real Madrid ya lo hacen. Pero para muchas otras, la nube seguirá siendo más cómoda. Lo que HP está haciendo es crear una opción para quienes la necesitan, en un momento en que esa necesidad es cada vez más urgente.