Liberaron pacientes que esperaban desde 2022 hacia atrás
En una ciudad del norte de Chile donde el desierto impone sus propias distancias, el Hospital de Calama cerró 2025 con una promesa cumplida: devolver el tiempo a quienes esperaban una cirugía desde hace años. La reducción de las listas de espera quirúrgica a 90 días y la apertura de una unidad de quimioterapia ambulatoria no son solo cifras administrativas, sino el reconocimiento de que la salud pública, cuando se organiza con propósito, puede acortar las brechas que la geografía y la desigualdad ensanchan.
- Pacientes que llevaban desde 2022 esperando una cirugía fueron finalmente atendidos, poniendo fin a una deuda sanitaria acumulada durante años.
- El ingreso de 76% más pacientes nuevos al sistema presionó al hospital al límite, exigiendo una reorganización profunda de sus capacidades quirúrgicas y ambulatorias.
- La inauguración de la Unidad de Quimioterapia Ambulatoria con una inversión de 390 millones de pesos apunta a eliminar el agotador traslado de enfermos oncológicos hasta Antofagasta.
- Con 1.543 cirugías programadas, 84.692 consultas médicas y más de 866 mil exámenes de laboratorio, el hospital operó en 2025 a una intensidad sin precedentes recientes.
- El cumplimiento del 99,6% en garantías GES y la incorporación de diez traumatólogos señalan que la institución está navegando hacia una estabilidad clínica más sólida y equitativa.
El Hospital de Calama Dr. Carlos Cisternas presentó su cuenta pública 2025 ante la comunidad de la provincia El Loa, revelando un año marcado por avances concretos en una institución que atiende a más de 200 mil personas. Bajo la conducción del director Patricio Toro Erbetta y su equipo directivo, el recinto logró transformaciones que tocaron desde los pabellones quirúrgicos hasta la atención oncológica.
El hito más significativo fue la reducción histórica de las listas de espera quirúrgica. El hospital realizó 1.543 intervenciones programadas durante el año, lo que permitió liberar a pacientes que aguardaban desde 2022 o antes, llevando el tiempo promedio de espera a solo 90 días. Este logro resultó aún más notable considerando que simultáneamente ingresó un 76% más de pacientes nuevos al sistema, impulsados por un aumento de casi 91% en la población afiliada a FONASA. En total, incluyendo urgencias y cirugías ambulatorias de mayor complejidad, el hospital sumó más de 10.400 intervenciones en el año.
La otra gran transformación fue la apertura de la Unidad de Quimioterapia Ambulatoria, financiada con 390 millones de pesos del FNDR. Desde octubre de 2025, la unidad opera con cuatro sillones de tratamiento y siete pacientes activos en marcha blanca. Se proyecta que reducirá en un 70% los traslados de pacientes oncológicos a Antofagasta, y el hospital avanza además en gestiones para preparar la medicación localmente, consolidando a Calama como referente regional en oncología mientras se diseña un centro oncológico definitivo.
La actividad clínica global del año fue intensa: 62.600 días de camas ocupadas con un índice de ocupación del 84,3%, cerca de 85 mil consultas médicas ambulatorias, más de 866 mil exámenes de laboratorio y 44 mil estudios de imagenología. Las unidades de rehabilitación superaron las 61 mil atenciones en kinesiología, y urgencias recibió a más de 45 mil pacientes. El hospital cumplió el 99,6% de las garantías GES, incorporó diez traumatólogos especialistas, inauguró una sala de parto intercultural e inició la radiología intervencional, cerrando el año con una imagen de institución en movimiento hacia una atención más completa y cercana para su comunidad.
El Hospital de Calama Dr. Carlos Cisternas presentó los resultados de su gestión 2025 ante la comunidad, y los números hablan de un año de transformación en la capacidad del recinto para atender a más de 200 mil usuarios distribuidos entre la provincia El Loa, María Elena y Tocopilla. Bajo la dirección de Patricio Toro Erbetta, acompañado por el subdirector médico Francisco Peréz Donoso, la subdirectora de Administración Jocelyn Villarroel Vega y la subdirectora de gestión Madelin Alvarez Moreno, el hospital logró cerrar el año con avances que tocaron múltiples frentes de la atención sanitaria.
El logro más visible fue la reducción histórica de las listas de espera quirúrgica. Durante 2025, el hospital realizó 1.543 intervenciones quirúrgicas, cifra que permitió liberar a pacientes que llevaban esperando desde 2022 o antes. El tiempo de espera promedio para una cirugía se redujo a apenas 90 días, cumpliendo así la meta que el recinto se había propuesto. Este resultado cobró mayor relevancia considerando que durante el mismo año ingresaron 76% más pacientes nuevos al sistema, impulsados por un aumento de casi 91% en la población afiliada a FONASA. En total, el hospital realizó 8.980 intervenciones quirúrgicas incluyendo urgencias, además de 1.485 cirugías de mayor complejidad en régimen ambulatorio.
La otra transformación de envergadura fue la inauguración de la Unidad de Quimioterapia Ambulatoria, proyecto que requirió una inversión de 390 millones de pesos autorizada por el Consejo Regional a través del FNDR. La unidad cuenta con cuatro sillones de tratamiento y desde octubre de 2025 comenzó su marcha blanca con siete pacientes activos, cifra que se proyecta aumentar de forma progresiva. El impacto esperado es significativo: se estima que reducirá en aproximadamente 70% la cantidad de pacientes oncológicos que actualmente deben trasladarse hasta Antofagasta para recibir quimioterapia. El hospital además está gestionando que la medicación pueda ser preparada localmente tras ser trasladada desde Santiago, lo que convertiría a Calama en un referente regional en oncología mientras se construye un centro oncológico definitivo que ya se encuentra en fase de diseño arquitectónico.
Más allá de estos hitos, la actividad clínica del hospital durante 2025 fue intensa. Se realizaron 62.600 días de camas ocupadas con un índice de ocupación de 84,3%, y se registraron 9.754 egresos hospitalarios totales. La tasa de letalidad fue de 2,8%. En el ámbito ambulatorio, se concretaron 84.692 consultas médicas, mientras que otras especialidades atendieron a 41.647 pacientes, incluyendo 7.816 controles de enfermería, 13.973 con matronas, 2.679 con nutricionistas y 15.105 con asistentes sociales. La odontología atendió 17.037 controles, de los cuales 2.798 ingresaron a tratamiento y 3.011 fueron dados de alta. Los laboratorios procesaron 866.781 exámenes, imagenología realizó 44.313 estudios y anatomía patológica ejecutó 8.724 procedimientos.
La Unidad de Medicina Física y Rehabilitación registró una demanda particularmente alta. Kinesiología superó las 61 mil atenciones, con más de 31 mil sesiones de rehabilitación hospitalaria. Terapia Ocupacional alcanzó más de 12 mil atenciones, concentrándose 6.800 en rehabilitación cerrada. Fonoaudiología realizó más de 5.800 atenciones, con énfasis en pacientes neurológicos, problemas de deglución y neonatología. La farmacia despachó 102.047 recetas crónicas y 98.880 de morbilidad.
En urgencias, el hospital atendió 45.436 pacientes durante el año. La distribución según escala de severidad mostró 180 consultas de baja urgencia, 11.563 urgencias menores, 32.415 urgencias relativas, 1.165 emergencias evidentes y 80 atenciones vitales. El hospital cumplió con 99,6% de las garantías explícitas en salud establecidas por ley, gestionando no solo las horas GES sino también realizando visitas domiciliarias para entregar citaciones y rescatar pacientes que no acudían.
Otros hitos del año incluyeron el inicio de radiología intervencional, la inauguración de una sala de parto intercultural, la incorporación de diez médicos especialistas en traumatología que permitió reducir significativamente las listas de espera en esa área, y la reorganización de la Unidad de Diabetes y Nutrición Clínica. En consultas médicas de especialidad, se concretaron 9.593 atenciones con una disminución media de 365 días de espera. En odontología, 2.009 procedimientos redujeron la espera mediana a 401 días. El Programa Especial de Salud para Pueblos Indígenas realizó 756 atenciones, de las cuales 546 fueron a personas atacameñas, con 76% de cobertura en áreas rurales y 24% en urbanas.
Notable Quotes
Hemos tenido un año 2025 que ha sido con una importancia muy profunda en lo que es la salud de los calameños, particularmente con quimioterapia ambulatoria que no teníamos aquí— Max Pizarro Pávez, director del Servicio de Salud Antofagasta
Nuestro objetivo sigue siendo claro: brindar una atención digna, segura y de calidad, con un trato humano que ponga a las personas en el centro de todo lo que hacemos— Patricio Toro Erbetta, director del Hospital de Calama
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Qué significa realmente reducir la espera quirúrgica a 90 días en un hospital regional?
Significa que alguien que necesita una cirugía no espera años. Antes había gente esperando desde 2022. Ahora, en el peor de los casos, espera tres meses. Es la diferencia entre vivir con dolor crónico o poder planificar tu vida.
¿Y cómo lograron hacer 1.543 cirugías en un año si antes no podían?
Contrataron diez médicos traumatólogos nuevos. Eso fue clave. Pero también reorganizaron flujos, priorizaron mejor. Cuando aumenta la población FONASA en 91%, tienes que ser más eficiente o te ahogas.
La unidad de quimioterapia parece importante. ¿Por qué trasladarse a Antofagasta es tan grave?
Imagina que necesitas quimioterapia. Viajar 260 kilómetros cuando estás débil, cuando tu cuerpo está siendo envenenado para matar el cáncer. Es caro, es agotador, es indigno. Ahora esos pacientes pueden quedarse en casa.
¿Qué tan lejos está ese centro oncológico definitivo que mencionan?
Está en diseño arquitectónico. Años todavía. Pero la unidad ambulatoria es el puente. Empezaron con siete pacientes en marcha blanca. Van a crecer lentamente, pero van a crecer.
¿Qué pasa con los pacientes que viven en áreas rurales?
El 76% de las atenciones del programa indígena fueron en zonas rurales. Pero eso es solo 756 personas. Hay 200 mil usuarios. La cobertura rural sigue siendo un desafío.
¿Qué debería preocupar a alguien que lee esto?
Que estos números son buenos, pero frágiles. Dependen de que sigan contratando médicos, de que no se corten presupuestos, de que la medicación llegue desde Santiago como prometen. Un cambio político, un recorte, y todo se puede desmoronar.