En los márgenes de lo cotidiano —una hormiga arrastrando comida hacia su nido— un equipo del Instituto Weizmann encontró una pregunta que resuena en los laboratorios de inteligencia artificial: ¿puede la naturaleza enseñarnos a pensar mejor en colectivo? El estudio, publicado en Journal of the Royal Society Interface, revela que colonias grandes de hormigas resuelven laberintos complejos con estrategias generalizables que los modelos de IA actuales solo logran imitar si se ajustan caso por caso. En esa brecha entre el instinto colectivo y el algoritmo personalizado habita uno de los desafíos m