Hay una apatía, un desinterés que mantiene vulnerable a la población
Honduras, que declaró erradicado el sarampión en 1997, enfrenta hoy el retorno silencioso de esa enfermedad tras confirmar el primer contagio local en casi tres décadas. La fragilidad de la inmunidad colectiva —construida con esfuerzo y erosionada por la indiferencia— recuerda que la salud pública no es un logro permanente, sino una responsabilidad continua. Las autoridades sanitarias han extendido su campaña de vacunación hasta el 30 de junio, apostando a que el tiempo adicional y la proximidad de los puntos de acceso puedan convertir la apatía en acción.
- Honduras confirmó su primer caso de sarampión por transmisión local desde 1997, señal de que el virus ya no es una amenaza importada sino una realidad circulante dentro del país.
- Con solo el 75% de cobertura alcanzada —muy lejos del 95% necesario para la inmunidad colectiva— cerca de 700,000 personas permanecen sin vacunar, incluyendo niños menores de cinco años con apenas 70% de avance.
- Las autoridades atribuyen el rezago a una apatía ciudadana generalizada, una barrera invisible pero poderosa que ninguna brigada móvil puede vencer por sí sola.
- Para reducir las excusas logísticas, el gobierno desplegó puntos de vacunación en centros comerciales durante fines de semana, llevando las dosis a donde la gente ya está.
- La campaña, extendida tres semanas más allá de su fecha original, representa la última ventana antes de que un brote más amplio de una enfermedad ya erradicada se vuelva inevitable.
Honduras libra una carrera contra el tiempo para inmunizar a su población. Las autoridades sanitarias anunciaron esta semana la extensión de su campaña nacional de vacunación hasta el 30 de junio, tres semanas más de lo previsto originalmente. La razón es difícil de ignorar: tras un mes de esfuerzos, el país alcanzó apenas el 75% de cobertura, lejos del 95% necesario para proteger colectivamente a la población.
De los 2,5 millones de hondureños que debían vacunarse, solo 1,8 millones lo han hecho. Los menores de cinco años avanzan aún más lento, con apenas el 70% de cobertura. Esta brecha tiene consecuencias concretas: Honduras confirmó esta semana su primer caso de sarampión por transmisión local desde que fue declarada libre de la enfermedad en 1997. Una mujer de 25 años contrajo el virus de alguien que había viajado a Guatemala. Antes de este caso, los cuatro contagios registrados eran todos importados. Ahora el virus circula dentro de las fronteras.
Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, no ocultó su frustración. Describió una apatía generalizada como el principal obstáculo de la campaña, iniciada el 13 de mayo, e instó a las familias a acudir a los puntos de vacunación disponibles. Para reducir las barreras, las autoridades establecieron brigadas móviles en centros comerciales durante los fines de semana, llevando las dosis a donde la gente ya se encuentra.
La extensión de la campaña es, al mismo tiempo, un reconocimiento de lo que no se logró y una última oportunidad para corregirlo. Si Honduras no alcanza ese umbral del 95%, el sarampión —una enfermedad eliminada hace casi tres décadas— podría encontrar terreno fértil en una población parcialmente protegida. El tiempo corre, y la respuesta ciudadana determinará si este episodio queda como una advertencia o se convierte en un brote.
Honduras enfrenta una carrera contra el tiempo para inmunizar a su población. Las autoridades sanitarias anunciaron esta semana que extenderán su campaña nacional de vacunación hasta el 30 de junio, tres semanas más allá de la fecha de cierre original prevista para el lunes. La decisión refleja una realidad incómoda: después de un mes de esfuerzos, el país apenas ha alcanzado el 75 por ciento de cobertura, muy por debajo del 95 por ciento necesario para proteger colectivamente a la población.
Los números cuentan la historia de un esfuerzo insuficiente. De los 2,5 millones de hondureños que debían vacunarse, aproximadamente 1,8 millones lo han hecho. Los menores de cinco años, el grupo más vulnerable, avanzan aún más lentamente: apenas el 70 por ciento ha recibido sus dosis. Esta brecha en la cobertura no es un problema abstracto. Honduras confirmó esta semana su primer caso de sarampión por transmisión local desde que fue declarada libre de la enfermedad en 1997. Se trata de una mujer de 25 años que contrajo el virus de alguien que había viajado a Guatemala. Antes de este caso, el país había registrado cuatro contagios importados, todos ciudadanos que enfermaron en el extranjero. Ahora el virus circula dentro de las fronteras.
La Secretaría de Salud atribuye el retraso en la campaña, que comenzó el 13 de mayo, a la falta de interés ciudadano. Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, fue directo en sus críticas. Describió una apatía generalizada que ha obstaculizado el logro de las metas establecidas. "Hay una apatía, un desinterés por parte de la población", dijo Mejía a los periodistas, instando a las familias a acudir a los centros de salud y a los puntos de vacunación habilitados en centros comerciales.
Para ampliar el alcance, las autoridades han desplegado una estrategia de accesibilidad. Además de los centros de salud y hospitales tradicionales, han establecido brigadas móviles en centros comerciales durante los fines de semana. La idea es simple: llevar la vacunación a donde está la gente, reducir las barreras de tiempo y distancia. Sin embargo, estas medidas llegan tarde para algunos. El resurgimiento del sarampión, junto con reportes de tosferina, subraya la urgencia de cerrar las brechas de inmunización antes de que otras enfermedades prevenibles encuentren terreno fértil en una población parcialmente protegida.
La extensión de la campaña hasta fin de junio representa tanto un reconocimiento de fracaso como una última oportunidad. Honduras necesita alcanzar ese 95 por ciento de cobertura para garantizar que el virus del sarampión no encuentre suficientes personas sin protección. Con casi tres semanas adicionales y una estrategia de puntos de acceso expandidos, las autoridades esperan que la ciudadanía responda. Si no lo hace, el país podría enfrentar un brote más amplio de una enfermedad que ya había sido eliminada hace casi tres décadas.
Citas Notables
Hay una apatía, un desinterés por parte de la población, y la única manera que podemos evitar que aparezcan estas enfermedades es vacunando— Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud de la Secretaría de Salud
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Honduras no alcanzó la cobertura necesaria en el primer mes de campaña?
Hay dos factores. Uno es logístico: los puntos de vacunación no estaban lo suficientemente distribuidos. Pero el otro, según las autoridades, es que la gente simplemente no fue. Hay una desconexión entre la urgencia que sienten los funcionarios de salud y la percepción de riesgo que tiene la población.
¿Qué cambió para que apareciera el sarampión de nuevo?
Honduras había eliminado el sarampión en 1997. Pero el virus nunca desapareció del mundo. Cuando alguien viajó a Guatemala, se contagió y regresó. Eso fue manejable. El problema es que ahora una mujer local lo contrajo de ese viajero. Eso significa que el virus está circulando entre personas que no viajaron, que no tienen conexión directa con el exterior.
¿Cuál es el riesgo real si no alcanzan el 95 por ciento?
Sin ese nivel de cobertura, hay suficientes personas sin protección para que el virus se propague. Los menores de cinco años están especialmente en riesgo, y son el grupo con menor cobertura. Un brote podría ser rápido.
¿Por qué la gente no quiere vacunarse?
No está claro si es desconfianza, falta de información, o simplemente que no ven la urgencia. Mejía habló de "apatía". Pero cuando las autoridades ponen brigadas en centros comerciales los fines de semana, están reconociendo que el problema también es de acceso, no solo de voluntad.
¿Qué pasa si Honduras no alcanza el 95 por ciento para el 30 de junio?
Entonces tendrán que extender de nuevo, o aceptar que hay un sector de la población que no se vacunará. Y el riesgo de brotes seguirá siendo real.