En las aguas disputadas del mundo emerge una nueva forma de vigilancia sin rostro humano: HII ha completado con éxito las pruebas del Watcher, una embarcación autónoma capaz de navegar cientos de millas, detectar amenazas y ejecutar interceptaciones sin exponer a ningún marinero al peligro. La Defense Innovation Unit ha certificado formalmente que el sistema cumple los objetivos del programa Prime, abriendo una vía hacia la producción real. Este hito refleja una transformación más profunda en la doctrina naval estadounidense: la voluntad de confiar misiones de riesgo a máquinas para preservar