En el cruce entre la vigilancia estatal y el mercado libre, una herramienta llamada LightSpy revela que el espionaje digital ya no es prerrogativa exclusiva de las grandes potencias: es un producto con precio, catálogo y clientes. Desarrollada en China y activa en 13 países, la plataforma descubierta por Arctic Wolf Networks puede vaciar un dispositivo, escuchar sus conversaciones y rastrear cada movimiento de quien lo porta. Lo que antes era una operación secreta de inteligencia se ha convertido en un negocio, y esa transformación cambia para siempre la escala del peligro.
Herramienta de espionaje china LightSpy opera en 13 países, según investigación
Potencial vigilancia, intimidación y represión de voces de oposición en 13 países afectados por la plataforma de espionaje.