En las antiguas formaciones geológicas del sureste australiano, cinco esqueletos de terópodos han emergido del tiempo para contradecir décadas de certezas científicas. Los fósiles, datados entre 108 y 121 millones de años, revelan que Australia siguió sus propias reglas evolutivas durante el Cretácico Temprano: allí fueron los megaraptoridos, y no los carcharodontosaurios, quienes gobernaron la cadena alimentaria. Este hallazgo no solo reescribe la jerarquía de los grandes depredadores prehistóricos, sino que insinúa que los continentes del hemisferio sur estuvieron más conectados de lo que la