Lo que es legal puede no ser lo más seguro
En Hong Kong, el café de consumo diario ha revelado ser portador silencioso de acrilamida, un carcinógeno que se forma durante el tueste a altas temperaturas. El Consejo de Consumidores analizó 49 muestras y encontró la sustancia en 47 de ellas, con concentraciones especialmente altas en el café instantáneo. Que dos marcas lograran evitarla por completo demuestra que la industria podría hacerlo mejor — pero sin regulación local, la distancia entre lo posible y lo habitual la sigue pagando el consumidor.
- El 95% del café disponible en Hong Kong contiene acrilamida, un carcinógeno genotóxico, según un análisis de 49 muestras realizado por el Consejo de Consumidores.
- El café instantáneo registró los niveles más alarmantes — hasta 790 microgramos por kilo —, y la marca Taster's Choice de Nestlé encabezó las concentraciones más elevadas del estudio.
- Nestlé defiende sus productos argumentando cumplimiento normativo, pero Hong Kong no tiene límites legales establecidos para la acrilamida en alimentos, dejando a los consumidores sin protección formal.
- Dos marcas — OPAL Coffee y Coffee Academics's TCA House Blend — demostraron que es posible producir café sin rastros detectables del contaminante mediante control riguroso del proceso.
- Ante la ausencia de regulación, la presidenta del comité investigador advierte a los ciudadanos que moderen su consumo, transfiriendo al individuo una responsabilidad que debería recaer en el Estado y la industria.
El Consejo de Consumidores de Hong Kong destapó un problema que pasaba desapercibido en los estantes de las tiendas: casi todo el café del mercado local contiene acrilamida, una sustancia clasificada como carcinógeno genotóxico. De 49 muestras analizadas, 47 presentaban trazas del contaminante. Solo dos marcas — OPAL Coffee y Coffee Academics's TCA House Blend — lograron estar completamente libres de ella.
La acrilamida no se añade intencionalmente; surge de una reacción química entre aminoácidos y azúcares durante el tueste a altas temperaturas, lo que la hace casi inevitable en los métodos convencionales de producción. Las concentraciones variaron según el tipo de producto: el café instantáneo fue el más afectado, con niveles de entre 160 y 790 microgramos por kilo, mientras que otras presentaciones registraron entre 53 y 240 microgramos.
Nestlé, cuya marca Taster's Choice obtuvo las lecturas más altas, respondió afirmando que sus productos cumplen con todas las normativas vigentes. Y ahí reside la paradoja: lo legal no es necesariamente lo más seguro, sobre todo en un territorio como Hong Kong que carece de directrices propias que fijen límites máximos de acrilamida en alimentos.
Nora Tam Fung-yee, presidenta del comité de investigación, subrayó que la existencia de dos marcas sin acrilamida detectable prueba que la prevención es alcanzable con un control riguroso desde la selección de materia prima hasta el procesamiento final. Sin embargo, esta práctica sigue siendo la excepción, no la regla. Mientras Hong Kong no establezca una regulación clara, la carga de protegerse recae sobre cada consumidor individual — una solución insuficiente frente a un problema que la industria tiene la capacidad técnica de resolver.
El Consejo de Consumidores de Hong Kong realizó un análisis que dejó en evidencia un problema silencioso en los estantes de las tiendas locales: casi la totalidad del café disponible en el mercado contiene acrilamida, una sustancia clasificada como carcinógeno genotóxico. De 49 muestras diferentes que los investigadores probaron, 47 presentaban trazas del contaminante. Solo dos marcas —OPAL Coffee y Coffee Academics's TCA House Blend— lograron evitar completamente su presencia.
La acrilamida no es un aditivo deliberado. Se forma naturalmente cuando los alimentos se someten a temperaturas muy altas, resultado de una reacción química entre aminoácidos libres y azúcares que se reducen durante el proceso de tueste. En el caso del café, esto significa que la sustancia aparece casi inevitablemente en la mayoría de los métodos de producción convencionales. Los niveles detectados variaron considerablemente según el tipo de producto: el café instantáneo mostró las concentraciones más preocupantes, con lecturas entre 160 y 790 microgramos por kilo, mientras que otras presentaciones contenían entre 53 y 240 microgramos.
Nestlé, cuya marca Taster's Choice registró los niveles más altos en el estudio, respondió a los hallazgos asegurando que sus productos cumplen con toda la normativa vigente en Hong Kong y en el resto del mundo, además de satisfacer sus propios estándares internos de seguridad y calidad. La empresa no cuestionó los datos del análisis, sino que enfatizó su conformidad con las regulaciones existentes. Aquí reside una paradoja incómoda: lo que es legal puede no ser lo más seguro.
Nora Tam Fung-yee, presidenta del comité de investigación y pruebas del Consejo, señaló que el hallazgo de dos productos completamente libres de acrilamida demuestra que la prevención es posible. Estos casos excepcionales muestran que mediante un control riguroso en cada etapa —desde la selección de la materia prima hasta el tueste y el procesamiento final— es viable reducir o eliminar la formación del contaminante. Sin embargo, esta práctica no es la norma en la industria.
Lo que hace más urgente el problema es la ausencia de regulación local. Hong Kong actualmente no cuenta con directrices que establezcan límites máximos permitidos de acrilamida en los alimentos. Esto significa que los consumidores están expuestos a niveles potencialmente dañinos sin que exista un marco legal que proteja sus intereses. Tam advirtió a los hongkoneses que deben ser conscientes de cuánto café consumen y con qué frecuencia, como medida para reducir su ingesta acumulativa del carcinógeno. La responsabilidad, en ausencia de regulación, recae sobre el consumidor individual.
El estudio plantea preguntas incómodas sobre la cadena de suministro global de alimentos. Si dos marcas pueden producir café sin acrilamida detectable, ¿por qué no lo hacen todas? ¿Es cuestión de costo, de escala, de prioridades empresariales? El Consejo de Consumidores ha expuesto una brecha entre lo que es técnicamente posible y lo que es comercialmente común. Ahora la pregunta es si Hong Kong actuará para cerrar esa brecha con regulación, o si los consumidores seguirán navegando solos un mercado donde la mayoría de opciones contienen una sustancia que los organismos de salud reconocen como potencialmente peligrosa.
Citas Notables
Los consumidores deben tener en cuenta cuánto y con qué frecuencia toman café para reducir la ingesta de acrilamida— Nora Tam Fung-yee, presidenta del comité de investigación del Consejo de Consumidores de Hong Kong
Es posible prevenir la formación de acrilamida mediante control riguroso desde la selección de materia prima hasta el tueste y procesamiento— Nora Tam Fung-yee
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué aparece la acrilamida en casi todo el café si no se añade deliberadamente?
Es un subproducto inevitable del tueste. Cuando el café se calienta a temperaturas muy altas, los azúcares y aminoácidos naturales reaccionan y forman acrilamida. Es como si el proceso que le da sabor y aroma al café fuera el mismo que genera el contaminante.
Pero entonces, ¿cómo lograron OPAL Coffee y Coffee Academics evitar completamente la sustancia?
Eso es lo que hace sus casos tan significativos. Probablemente controlan cada variable: qué tipo de grano usan, a qué temperatura exacta lo tuestan, cuánto tiempo, cómo lo enfrían después. Es más caro y más complicado, pero es posible.
¿Nestlé está haciendo algo mal si sus productos cumplen con la ley?
Cumplen con la ley porque Hong Kong no tiene límites establecidos. Es legal porque nadie ha puesto un límite. Eso no significa que sea seguro, solo que es legal. Es la diferencia entre lo permitido y lo prudente.
¿Qué debería hacer un consumidor de Hong Kong después de leer esto?
Probablemente reducir la cantidad de café que bebe, especialmente el instantáneo que tiene las concentraciones más altas. Pero también debería esperar que su gobierno establezca regulaciones, porque pedirle al consumidor que se autoproteja es trasladar la responsabilidad del productor al cliente.
¿Este problema existe en otros lugares del mundo?
Casi seguramente. La acrilamida se forma en cualquier lugar donde se tueste café a altas temperaturas. Lo que es único aquí es que alguien lo midió y lo hizo público. Otros mercados pueden tener el mismo problema sin saberlo.