Hallan "mina de oro de pruebas" que vincularía a Gary Poste con el Asesino del Zodíaco

El Asesino del Zodíaco está relacionado con al menos cinco muertes violentas confirmadas en el área de San Francisco durante 1968 y 1969.
Regaló silenciosamente sus armas años antes de morir
Poste distribuyó más de mil proyectiles entre vecinos, un acto que investigadores consideran revelador de su intención de ocultar evidencia.

Durante más de medio siglo, el Asesino del Zodíaco ha permanecido como uno de los misterios sin resolver más perturbadores de la historia criminal estadounidense, un fantasma que burlaba a las autoridades con acertijos cifrados mientras dejaba al menos cinco víctimas en el área de San Francisco entre 1968 y 1969. Ahora, un equipo de más de cuarenta investigadores independientes sostiene haber encontrado en los armarios y sótanos de vecinos de un pequeño pueblo californiano las pruebas físicas que podrían, por fin, ponerle nombre definitivo al asesino: Gary Francis Poste, pintor de casas fallecido en 2018. La historia nos recuerda que la verdad no siempre llega en el momento del crimen, sino décadas después, guardada en cajas olvidadas por quienes ni siquiera sabían lo que custodiaban.

  • Más de mil proyectiles en veinticinco calibres distintos, repartidos silenciosamente por Poste entre sus vecinos antes de morir, emergen ahora como posibles testigos mudos de décadas de impunidad.
  • El hallazgo reaviva una investigación que parecía condenada al olvido: en 2015, un familiar ya señaló a Poste ante la policía de San Francisco, pero la pista fue descartada sin mayor seguimiento.
  • The Case Breakers, grupo que combina detectives, periodistas y oficiales de inteligencia militar, presiona con evidencia forense que incluye cicatrices faciales coincidentes con el retrato robot del asesino trazado en 1969.
  • Las armas, casquillos y componentes de pistola serán analizados en laboratorios forenses de tres estados, un proceso que podría tardar meses pero que los investigadores confían en que cierre definitivamente el caso.
  • El mundo observa: un misterio que inspiró libros, películas y documentales durante cincuenta años podría estar a punto de encontrar su último capítulo en los sótanos de un pueblo de quinientas personas.

A finales de 2021, el grupo conocido como The Case Breakers —más de cuarenta detectives, periodistas y oficiales de inteligencia militar— anunció el hallazgo de lo que describió como un arsenal de pruebas físicas capaz de identificar definitivamente al Asesino del Zodíaco, el homicida en serie que sembró el terror en el área de la Bahía de San Francisco a finales de los años sesenta y desafió a las autoridades con cartas cifradas enviadas a periódicos y cuerpos policiales.

Las pruebas giran en torno a Gary Francis Poste, pintor de casas fallecido en 2018 a los ochenta años, quien en sus últimos años distribuyó entre vecinos y conocidos de Groveland —un remoto pueblo de unos quinientos habitantes a unos ciento veinte kilómetros al sur de Sacramento— más de mil proyectiles y casquillos en veinticinco calibres distintos, junto a componentes de pistola y pólvora. Esos inusuales regalos habían permanecido intactos en sótanos y armarios hasta que fuentes locales alertaron a Thomas J. Colbert, líder del equipo, de su existencia.

Poste ya había sido señalado públicamente en octubre de 2021, cuando The Case Breakers presentó una fotografía de su cuarto oscuro en la que se apreciaban cicatrices faciales que coincidían con el retrato robot del asesino elaborado en 1969, además de cartas descifradas que, según los investigadores, revelaban su identidad. No era la primera vez que su nombre aparecía: en 2015, un familiar suyo había contactado al San Francisco Chronicle para señalarlo, pero la policía desestimó la pista.

El Asesino del Zodíaco está vinculado a al menos cinco asesinatos confirmados entre 1968 y 1969, y su identidad se mantuvo como uno de los grandes enigmas sin resolver de la historia criminal estadounidense durante más de medio siglo. Ahora, con el arsenal distribuido por Poste en manos de los investigadores y en camino a laboratorios forenses de tres estados, el caso que inspiró incontables libros, películas y documentales podría estar aproximándose, por fin, a su resolución.

A group of more than forty detectives, journalists, and military intelligence officers calling themselves The Case Breakers announced in late 2021 that they had located what they described as a trove of physical evidence that could finally identify the Zodiac Killer, the serial murderer who terrorized the San Francisco Bay Area in the late 1960s and taunted police with encrypted letters sent to newspapers and law enforcement.

The evidence in question consists of firearms, ammunition, and gun parts that Gary Francis Poste, a house painter who died in 2018 at age eighty, had quietly distributed to neighbors and acquaintances in the years before his death. According to The Case Breakers, Poste gave away more than one thousand bullets and shell casings across twenty-five different calibers, along with pistol components and gunpowder. Most of these unusual gifts had remained undisturbed in basements and closets ever since, the investigators said. Thomas J. Colbert, who leads the team working on cases that have gone unsolved for a decade, received word from sources in Groveland, the remote town of about five hundred people where Poste lived roughly seventy-five miles south of Sacramento, that this cache of weapons and ammunition had been verified and was available for examination.

Poste had been publicly named as a probable suspect in early October 2021, after The Case Breakers presented what they said was compelling forensic evidence. Among their findings was a photograph from Poste's darkroom showing him with facial scars that matched a police composite sketch of the killer drawn in 1969. The investigators also pointed to deciphered letters attributed to the Zodiac Killer that they claimed revealed Poste's identity. The case had long captivated the public imagination. The Zodiac Killer is linked to at least five confirmed murders in the San Francisco area during 1968 and 1969, and the killer's identity had remained one of America's most famous unsolved mysteries for more than fifty years. The murderer had mocked authorities by sending complex riddles and coded messages to newspapers and police departments, turning the investigation into a dark game of cat and mouse that spawned countless books, films, and documentaries.

Interestingly, Poste's connection to the crimes was not entirely new. In 2015, a family member had called the San Francisco Chronicle claiming that Poste was the Zodiac Killer, but police dismissed the tip at that time. Now, with the discovery of the weapons cache, investigators believed they had the physical evidence needed to move beyond speculation. Colbert had already collected the materials and distributed them to team members for analysis. The bullets, casings, and gun parts would be examined in forensic laboratories across three states, a process that could take considerable time but might finally provide definitive answers to questions that had haunted investigators and the public for decades.

Había regalado silenciosamente sus armas, partes de pistolas, pólvora, balas y casquillos de proyectil, más de 1.000, de 25 calibres diferentes, a sus lugareños favoritos
— The Case Breakers
Cuando The Case Breakers presentó a los oficiales un nuevo sospechoso como Zodíaco la primavera pasada, cinco policías y agencias estatales no cooperaron
— Declaración de The Case Breakers citada por Fox News
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un grupo privado de investigadores encontró estas pruebas cuando la policía oficial no las había localizado?

Model

The Case Breakers tenía acceso a fuentes locales en Groveland que la policía tradicional nunca cultivó. Cuando presentaron a Poste como sospechoso en octubre, las agencias estatales no cooperaron. Pero los vecinos que habían recibido esas armas años atrás finalmente confiaron en el equipo privado.

Inventor

¿Qué tan significativo es que Poste regalara más de mil proyectiles de diferentes calibres?

Model

Es extraordinario. No es algo que una persona normal haga. Distribuir munición así, en secreto, años antes de morir, sugiere que sabía que esas armas podrían conectarlo con algo. Es casi como si estuviera deshacerse de la evidencia en plain sight.

Inventor

¿Cómo explicas que la policía descartara la pista de su familia en 2015?

Model

Probablemente porque un solo aviso de un familiar no era suficiente sin pruebas físicas. Ahora tienen las armas reales, las cicatrices faciales que coinciden con el retrato robot, y cartas descifradas. Es la diferencia entre una acusación y un caso.

Inventor

¿Qué pasa si el análisis forense no vincula estas armas con los crímenes?

Model

Entonces seguimos sin saber. Pero The Case Breakers cree que tienen suficiente. Las cicatrices, las cartas descifradas, y ahora estas armas. Es más evidencia circunstancial de la que hemos tenido en cincuenta años.

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