El virus estaba desarrollando soluciones similares en múltiples lugares simultáneamente
En los últimos días de febrero de 2021, mientras Estados Unidos acumulaba más de 28 millones de casos, investigadores en Nueva York y California descubrieron casi al mismo tiempo dos variantes del coronavirus con una capacidad inquietante: evadir, al menos en parte, las defensas que la ciencia había construido con urgencia. No se trataba solo de nuevas cepas, sino de señales de que el virus estaba aprendiendo a sobrevivir en un mundo que intentaba contenerlo, recordándonos que la evolución no espera ni negocia.
- La variante B.1.526, detectada en Nueva York, porta la mutación E484K —la misma presente en la cepa sudafricana— y su tasa de detección saltó al 12.7% en apenas dos semanas.
- En California, la variante B.1.427/B.1.429 pasó de ser invisible en septiembre de 2020 a representar más de la mitad de los casos positivos en enero de 2021, con indicios de mayor gravedad clínica.
- La mutación E484K no surgió en un solo lugar: apareció de forma independiente en al menos 59 linajes distintos alrededor del mundo, un patrón de evolución convergente que alarma a la comunidad científica.
- Ambos estudios son preliminares y aún no han sido revisados por pares, pero la urgencia llevó a los investigadores a publicarlos de inmediato y alertar a las autoridades sanitarias antes de tener certezas completas.
- La pregunta que sobrevuela todo el panorama es si las vacunas recién desplegadas y los tratamientos con anticuerpos monoclonales seguirán siendo efectivos, o si será necesario ajustar las estrategias antes de que estas variantes desplacen a las cepas anteriores.
A finales de febrero de 2021, dos equipos de investigadores en Nueva York y otros en California publicaron hallazgos que encendieron las alarmas en la comunidad científica: el coronavirus estaba desarrollando variantes con la capacidad de esquivar, al menos parcialmente, tanto la inmunidad natural como los tratamientos que hasta entonces habían demostrado ser efectivos.
En Nueva York, la variante B.1.526 llamó la atención por portar la mutación E484K, la misma identificada en la cepa sudafricana B.1.351. El equipo de la Universidad de Columbia documentó que su tasa de detección había alcanzado el 12.7% en las últimas dos semanas de seguimiento, y el Dr. David Ho señaló que la variante parecía haber surgido localmente, no importada. Lo que preocupaba no era solo su existencia, sino la posibilidad de que comenzara a desplazar a otras cepas, como ya había ocurrido con las variantes del Reino Unido y Sudáfrica.
En California, la historia era paralela pero distinta. La variante B.1.427/B.1.429, con la mutación L452R en la proteína de pico del virus, había pasado de ser indetectable en septiembre de 2020 a representar el 53% de los casos positivos en enero de 2021. El Dr. Charles Chiu de la UCSF explicó que esta mutación parecía permitir que el virus se adhiriera con mayor eficiencia a las células humanas, y los datos preliminares sugerían además un mayor riesgo de requerimientos elevados de oxígeno en los pacientes infectados.
Lo que hacía el panorama especialmente inquietante era el fenómeno de evolución convergente: la mutación E484K había aparecido de forma independiente en al menos 59 linajes distintos alrededor del mundo, lo que indicaba que el virus estaba encontrando soluciones similares de manera simultánea en múltiples lugares. Ambos estudios eran preliminares y aún no habían pasado por revisión de pares, pero los investigadores consideraron que la urgencia justificaba publicarlos de inmediato y alertar a las autoridades sanitarias, dejando abiertas preguntas críticas sobre la durabilidad de las vacunas y la necesidad de adaptar las estrategias de respuesta.
A finales de febrero de 2021, investigadores en Nueva York y California reportaron el descubrimiento casi simultáneo de dos variantes del coronavirus que mostraban características preocupantes: la capacidad de evadir, al menos parcialmente, tanto la respuesta inmunológica natural del cuerpo como los tratamientos con anticuerpos monoclonales que habían demostrado ser efectivos contra cepas anteriores. El hallazgo llegó en un momento en que Estados Unidos registraba más de 28 millones de casos confirmados, la cifra más alta de cualquier país, y la transmisión del virus seguía siendo intensa.
En Nueva York, dos equipos independientes de investigadores identificaron la variante denominada B.1.526, que portaba una mutación específica llamada E484K. Esta mutación era la misma que se había encontrado en la variante sudafricana conocida como B.1.351, y su presencia sugería que el virus estaba desarrollando formas de esquivar los mecanismos de defensa que las vacunas recientemente desplegadas estaban diseñadas para activar. El equipo del Centro Médico de la Universidad de Columbia documentó un aumento alarmante en la detección de esta variante: desde finales de diciembre hasta mediados de febrero, la tasa de detección se había elevado a 12.7 por ciento en las últimas dos semanas. El Dr. David Ho, director del Centro de Investigación del Sida Aaron Diamond en Columbia, señaló que la variante parecía ser de origen local, presumiblemente surgida en Nueva York, en lugar de haber sido importada de otra región.
Los virus mutan constantemente, un proceso que se acelera cuando hay más personas infectadas durante períodos prolongados. Cada cuerpo infectado alberga miles de millones de copias virales, y ocasionalmente una de esas copias sufre un cambio que se transmite a otras personas. La mayoría de estas mutaciones desaparecen sin dejar rastro, pero cuando una mutación o un patrón de mutaciones se establece y comienza a propagarse, los científicos la clasifican como variante. Lo que preocupaba a los investigadores no era simplemente la existencia de la B.1.526, sino que sus características sugería que podría comenzar a desplazar a otras cepas, tal como había ocurrido con las variantes del Reino Unido y Sudáfrica semanas antes.
Casi simultáneamente, en California surgió una historia paralela. Investigadores de la Universidad de California en San Francisco identificaron una variante diferente, designada B.1.427/B.1.429, que estaba aumentando rápidamente en la región. Esta variante portaba una mutación distinta llamada L452R, ubicada en la proteína de pico del virus, la estructura que permite que el patógeno se adhiera a las células humanas. El Dr. Charles Chiu, director asociado del laboratorio de microbiología clínica de UCSF, explicó que esta mutación parecía permitir que el virus se acoplara de manera más eficiente a las células, lo que probablemente explicaba por qué la variante era más infecciosa. Lo más inquietante era que los investigadores también encontraron evidencia preliminar de que esta variante podría causar enfermedad más grave: observaron un mayor riesgo de requerimientos elevados de oxígeno en los pacientes infectados con B.1.427/B.1.429.
La velocidad del cambio fue notable. En septiembre de 2020, la variante de California no se había detectado en ninguna muestra. Para finales de enero de 2021, apenas cuatro meses después, se encontraba presente en la mitad de todas las muestras analizadas. Un segundo equipo de Unidos en Salud, una organización sin fines de lucro basada en San Francisco, confirmó esta tendencia al examinar más de 8,800 personas durante enero y secuenciar el virus de 630 muestras. Encontraron que la variante L452R representaba el 53 por ciento de las pruebas positivas recolectadas entre el 10 y el 27 de enero, un aumento dramático desde noviembre, cuando la misma variante constituía solo el 16 por ciento de las pruebas positivas.
Lo que hacía particularmente preocupante el panorama era que la mutación E484K, la que permitía evadir la respuesta inmunológica, estaba apareciendo de forma independiente en al menos 59 linajes diferentes de coronavirus en todo el país y el mundo, un fenómeno conocido como evolución convergente. Esto significaba que el virus no solo estaba mutando en Nueva York o California, sino que estaba desarrollando soluciones similares a los desafíos inmunológicos de manera simultánea en múltiples lugares. El Dr. Ho advirtió que todo lo que se sabía sobre esta mutación clave sugería que escapaba de la presión de los anticuerpos, aunque reconoció que aún no había datos suficientes para confirmar si la B.1.526 realmente comenzaría a superar a otras cepas como lo habían hecho sus contrapartes en el Reino Unido y Sudáfrica.
Ambos estudios se encontraban en etapas tempranas y aún no habían sido revisados por pares, lo que significaba que sus conclusiones eran preliminares. Sin embargo, los investigadores estaban lo suficientemente preocupados como para publicar sus hallazgos en servidores de preimpresión y alertar a las autoridades de salud pública. El descubrimiento planteaba preguntas urgentes sobre la efectividad de las vacunas recientemente desplegadas y sobre si sería necesario ajustar tanto los tratamientos como las estrategias de vacunación para mantener el ritmo de la evolución viral.
Citas Notables
Es esta variante novedosa la que está surgiendo, de manera alarmante, en nuestra población de pacientes durante las últimas semanas— Equipo de investigación del Centro Médico de la Universidad de Columbia
Una preocupación es que podría estar comenzando a superar a otras cepas, al igual que las variantes del Reino Unido y Sudáfrica— Dr. David Ho, director del Centro de Investigación del Sida Aaron Diamond
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué estos investigadores decidieron publicar sus hallazgos antes de que fueran revisados por pares?
Porque el tiempo importa. Si esperas seis meses a que se complete la revisión por pares, la variante ya habrá circulado sin que nadie lo sepa. Los investigadores sintieron que la responsabilidad de alertar a la salud pública era más importante que el proceso normal.
¿Qué significa exactamente que una mutación "evade" la respuesta inmunológica?
Significa que el virus cambió de una manera que lo hace más difícil de reconocer. Es como si el virus se pusiera un disfraz diferente. Tu cuerpo fue entrenado por la vacuna a reconocer un rostro específico, pero ahora el virus se ve ligeramente diferente.
¿Cómo es posible que la misma mutación aparezca en 59 linajes diferentes?
Es lo que llaman evolución convergente. Imagina que tienes 59 equipos de ingenieros trabajando en el mismo problema sin comunicarse entre sí, y todos llegan a la misma solución. El virus enfrentaba la misma presión selectiva en todas partes, así que encontró la misma respuesta.
¿Qué tan grave era la situación en ese momento?
Grave pero no catastrófica. Lo que asustaba a los investigadores era la trayectoria. Veían variantes que se duplicaban en frecuencia cada pocas semanas. Si eso continuaba, podrían convertirse en dominantes antes de que la campaña de vacunación alcanzara suficiente cobertura.
¿Los investigadores sabían si las vacunas seguirían funcionando?
No completamente. Sabían que la mutación E484K podía evadir parcialmente la respuesta inmunológica, pero "parcialmente" es la palabra clave. Las vacunas probablemente seguirían ofreciendo protección, solo que quizás no tan robusta como contra las cepas originales.