Hallan restos de dos fusilados en 1936 en una fosa común de Soria

Dos personas fusiladas por su afiliación política republicana y socialista durante la represión falangista en septiembre de 1936.
Mientras permanecen sin nombre en una fosa, la represión sigue ganando
La exhumación de víctimas de la Guerra Civil es un acto de recuperación de la dignidad negada durante décadas.

Casi noventa años después de ser fusilados por sus convicciones políticas, dos hombres de Soria han comenzado a regresar del olvido. En La Riba del Escalote, bajo la lluvia de un viernes de marzo, arqueólogos de la Asociación Recuerdo y Dignidad extrajeron restos que podrían pertenecer a Silverio Lumbreras Pérez y Recaredo Marín Marín, ejecutados en septiembre de 1936 por la represión falangista. La ciencia forense y la memoria colectiva avanzan juntas hacia lo que la violencia intentó borrar: el nombre, la historia y la dignidad de quienes pensaron diferente.

  • Dos conjuntos de restos humanos emergieron esta semana de una fosa común en Soria, poniendo rostro provisional a décadas de silencio forzado.
  • La identificación definitiva aún no es segura: los análisis genéticos pendientes son el único puente entre los huesos hallados y los nombres que los documentos históricos sugieren.
  • Silverio Lumbreras, electricista de 25 años y fundador de las juventudes del PSOE en Soria, y Recaredo Marín, industrial de 40 años y padre de familia, fueron asesinados el mismo mes por sus afiliaciones políticas republicanas.
  • La Sociedad de Ciencias Aranzadi custodia ahora los restos mientras se completan los estudios forenses, siguiendo el mismo protocolo que en 2021 permitió devolver a sus familias los restos de cuatro víctimas halladas en el mismo paraje.
  • El subdelegado del Gobierno y la fiscal provincial estuvieron presentes en la exhumación, señalando que el Estado reconoce institucionalmente la urgencia de este trabajo de memoria.

Bajo la lluvia de un viernes de marzo, los arqueólogos de la Asociación Recuerdo y Dignidad completaron en La Riba del Escalote, a las afueras de Soria, la segunda exhumación en este paraje donde la represión franquista enterró a sus víctimas sin nombre ni ceremonia. Los restos hallados podrían pertenecer a Silverio Lumbreras Pérez y Recaredo Marín Marín, dos sorianos fusilados en septiembre de 1936 por el único delito de sus convicciones políticas.

Lumbreras tenía veinticinco años, era electricista, socialista y había fundado las juventudes del PSOE en Soria. Marín, de cuarenta años, era industrial, padre de familia y miembro de la agrupación Radical Socialista. Ambos fueron ejecutados el mismo mes y arrojados a una fosa sin identificación. Iván Aparicio, presidente de la asociación, advirtió que la certeza de su identidad depende de análisis genéticos aún pendientes. Los restos quedan bajo custodia de la Sociedad de Ciencias Aranzadi mientras se completan los estudios forenses.

Este hallazgo no surge de la nada: en septiembre de 2019, la misma asociación exhumó en Carraarenillas, dentro del mismo paraje, los restos de cuatro víctimas cuyos nombres fueron confirmados genéticamente y cuyos huesos fueron devueltos a sus familias en 2021. Ese precedente alimentó la búsqueda, y una prospección realizada en septiembre de 2025 identificó la fosa exhumada esta semana. Ahora, si existen descendientes dispuestos a participar, la comparación genética podría confirmar lo que los documentos históricos ya sugieren: que estos dos hombres, silenciados durante casi un siglo, recibirán por fin el reconocimiento y la sepultura que les fueron negados.

En una fosa común en las afueras de Soria, bajo la lluvia y el barro de un viernes de marzo, los arqueólogos sacaron a la luz los restos de dos hombres fusilados hace casi noventa años. La Asociación Recuerdo y Dignidad completó esta semana la segunda exhumación en La Riba del Escalote, un paraje donde la represión franquista dejó enterrados a sus muertos sin nombre ni ceremonia. Los huesos que emergieron del suelo podrían pertenecer a Silverio Lumbreras Pérez y Recaredo Marín Marín, dos sorianos cuyas vidas terminaron en septiembre de 1936 por el delito de sus convicciones políticas.

Lumbreras era electricista, tenía veinticinco años y nunca se casó. Socialista y republicano, había fundado las juventudes del PSOE en Soria y militaba en el POUM, afiliaciones que lo marcaron como enemigo cuando los falangistas tomaron la ciudad. Marín, por su parte, era un industrial de cuarenta años, casado y padre de familia, natural de Santervás de la Sierra pero vecino de Soria. Pertenecía a la agrupación Radical Socialista y había sido jurado de la cuadrilla La Blanca en 1926, un cargo que en otros tiempos habría sido motivo de respeto en su comunidad. Ambos fueron asesinados el mismo mes, ejecutados por sus enemigos políticos y arrojados a una fosa sin identificación.

El trabajo de identificación apenas comienza. Iván Aparicio, presidente de la asociación memorialista, explicó que aunque el hallazgo es prometedor, la certeza depende de análisis genéticos que aún no se han realizado. Los restos permanecerán bajo custodia de la Sociedad de Ciencias Aranzadi mientras se completan los estudios antropológicos forenses necesarios. El subdelegado del Gobierno, la fiscal provincial y miembros de la comunidad científica estuvieron presentes durante la exhumación, reconociendo la importancia de este trabajo de recuperación de la memoria.

Esta no es la primera vez que Recuerdo y Dignidad excava en este mismo paraje. En septiembre de 2019, la asociación y el equipo de Aranzadi exhumaron dos fosas cercanas en Carraarenillas, también en La Riba del Escalote, donde encontraron los restos de cuatro víctimas: Joaquín Borrego Reyes, Adolfo Morales Ruiz, Alberto Rodrigo León y Gregorio Valdenebro Moreno. Los análisis genéticos confirmaron sus identidades, y en 2021 sus restos fueron entregados a las familias para un entierro digno. Ese éxito anterior alimentó la esperanza de que otras víctimas permanecían ocultas en la zona.

En septiembre de 2025, una prospección arqueológica adicional identificó la fosa que fue exhumada esta semana. Los investigadores tenían razones para creer que Lumbreras y Marín descansaban allí, enterrados juntos en el anonimato de la represión. Ahora, con los restos extraídos y documentados, la siguiente fase es la comparación genética con muestras de sus descendientes, si es que existen registros o familiares dispuestos a participar. Aparicio expresó su esperanza de que la genética confirme lo que los documentos históricos y las investigaciones ya sugieren: que estos dos hombres, cuyo único crimen fue pensar diferente, finalmente serán identificados y podrán recibir el reconocimiento y la sepultura que les fue negada durante casi un siglo.

Esperamos que la genética nos dé la razón y hayamos encontrado a Silverio y Recaredo
— Iván Aparicio, presidente de la Asociación Recuerdo y Dignidad
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué importa ahora, casi noventa años después, encontrar estos restos?

Model

Porque mientras permanecen sin nombre en una fosa, la represión sigue ganando. Identificarlos es devolverles su dignidad, su historia, su lugar en la memoria de sus familias y de Soria.

Inventor

¿Cómo saben dónde buscar? ¿Hay registros de dónde fueron enterrados?

Model

No hay registros oficiales. Los falangistas no documentaban estos asesinatos. Lo que tenemos son testimonios orales, investigaciones históricas, y el trabajo paciente de arqueólogos que leen el terreno como si fuera un archivo.

Inventor

¿Qué pasa si el análisis genético no confirma que son Lumbreras y Marín?

Model

Entonces seguiremos buscando. Pero lo importante es que estos dos hombres salieron de la tierra. Alguien los enterró allí. Alguien sabe quiénes son. La genética es solo el último paso.

Inventor

¿Hay más fosas en esa zona?

Model

Probablemente. Después de encontrar a los primeros cuatro en 2019, la asociación supo que había más. La represión fue sistemática. No fue un acto aislado sino una política de terror. Donde hay una fosa, suele haber otras.

Inventor

¿Qué sucede con los restos una vez confirmada la identidad?

Model

Se entregan a las familias. Como pasó en 2021 con los otros cuatro. Algunos quieren un entierro religioso, otros civil. Lo importante es que la familia decide, no el Estado, no los que los mataron.

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