Hallan 22 bloques monumentales del Faro de Alejandría tras 1.700 años sumergido

Veintidós bloques monumentales de una maravilla perdida hace mil setecientos años
Arqueólogos recuperan piezas colosales del Faro de Alejandría del fondo del Mediterráneo tras décadas de búsqueda submarina.

Casi mil setecientos años después de que los terremotos lo sepultaran en el fondo del Mediterráneo, el Faro de Alejandría vuelve a rozar la superficie de la historia. Un equipo internacional de arqueólogos ha recuperado veintidós bloques monumentales del puerto oriental de Egipto, piezas colosales que alguna vez enmarcaron la entrada de una de las siete maravillas del mundo antiguo. El hallazgo no es solo un triunfo de la exploración submarina, sino un recordatorio de que la memoria de la humanidad no siempre se pierde: a veces, simplemente espera en silencio bajo las aguas.

  • Veintidós bloques de entre 70.000 y 80.000 kilos cada uno han sido extraídos del fondo del puerto oriental de Alejandría, poniendo fin a siglos de silencio submarino.
  • El hallazgo revela una arquitectura que fusionaba lo egipcio y lo griego, abriendo preguntas sobre cuánto más podría quedar oculto bajo el Mediterráneo.
  • El proyecto PHAROS, impulsado por Francia, Egipto y la Fundación Dassault Systèmes, trabaja contrarreloj para escanear y reconstruir digitalmente el faro antes de que nuevos deterioros amenacen los restos.
  • Más de cien fragmentos documentados en tres décadas de investigación submarina convergen ahora en un archivo visual que podría dar forma al primer gemelo digital de una maravilla del mundo antiguo.

El Faro de Alejandría, construido en el siglo III a.C. durante el reinado de Ptolomeo II y durante más de mil años guía luminosa para los navegantes del Mediterráneo, desapareció bajo las aguas tras una serie de terremotos entre los siglos XIII y XIV. Ahora, un equipo internacional de arqueólogos ha recuperado veintidós bloques monumentales de sus ruinas sumergidas en el puerto oriental de Egipto, devolviendo a la luz fragmentos de una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Las piezas recuperadas —dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento— pesan entre setenta y ochenta mil kilos cada una y formaban parte de la entrada del faro. Su arquitectura fusiona técnicas egipcias y griegas, testimonio vivo del intercambio cultural de la antigüedad. Parte de las piedras del faro fueron reutilizadas en el siglo XV para construir la ciudadela de Qaitbay; el resto se hundió y permaneció oculto durante siglos.

El descubrimiento se inscribe en el proyecto PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. Su meta es crear un gemelo digital del faro a partir del escaneo de más de cien fragmentos documentados en tres décadas de exploración submarina, permitiendo reconstruir virtualmente cómo lucía esta maravilla en su esplendor original.

Desde 1968, cuando las ruinas comenzaron a hacerse visibles en el fondo marino, los arqueólogos no han dejado de trabajar. Fue el avance en las tecnologías de exploración marina lo que permitió finalmente localizar y extraer estas piezas colosales, que durante años habían resistido los métodos disponibles. Hoy, un equipo multidisciplinario de historiadores, arqueólogos, arquitectos y numismáticos combina hallazgos físicos y fuentes históricas para reconstruir la imagen completa de un monumento que el tiempo creyó haber borrado para siempre.

El Faro de Alejandría desapareció bajo las aguas del Mediterráneo hace casi mil setecientos años, destruido por una serie de terremotos que lo sacudieron entre los siglos XIII y XIV. Ahora, después de décadas de búsqueda metódica en el fondo marino, un equipo internacional de arqueólogos ha sacado a la luz veintidós bloques monumentales de esta antigua maravilla del mundo, recuperados del puerto oriental de Egipto.

El faro fue construido en el siglo III antes de Cristo durante el reinado de Ptolomeo II, en la isla de Faros. Con una altura que superaba los cien metros, funcionó durante más de mil años como punto de referencia vital para los navegantes que cruzaban el Mediterráneo. De las siete maravillas del mundo antiguo, solo la Pirámide de Guiza ha sobrevivido hasta nuestros días. El Faro de Alejandría, junto con los Jardines Colgantes de Babilonia, la estatua de Zeus en Olimpia, el templo de Artemisa en Éfeso, el Mausoleo de Halicarnaso y el Coloso de Rodas, sucumbió al paso del tiempo, consumido por incendios, terremotos y el deterioro inevitable de los siglos.

Cuando el faro se derrumbó, parte de sus piedras fueron reutilizadas para construir la ciudadela de Qaitbay, una fortaleza levantada en el siglo XV a la entrada del puerto de Alejandría. Pero la mayoría de los restos se hundieron en las aguas, donde permanecieron ocultos durante siglos. Los bloques ahora recuperados son piezas colosales: dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento que formaban parte de la entrada del faro, cada una pesando entre setenta y ochenta mil kilos. Estas piezas revelan una arquitectura que fusionaba técnicas tanto egipcias como griegas, testimonio del intercambio cultural de la antigüedad.

El descubrimiento se enmarca dentro del proyecto PHAROS, una colaboración internacional entre el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. El objetivo es escanear digitalmente los elementos recuperados para crear un gemelo digital de la construcción histórica, permitiendo a los investigadores reconstruir virtualmente cómo era el faro en su esplendor original.

La búsqueda no es nueva. Desde 1968, cuando las ruinas comenzaron a ser visibles en el fondo marino, los arqueólogos han trabajado sin descanso para documentar y recuperar lo que quedaba del monumento. En 1994, el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur dirigió una exploración que documentó más de tres mil trescientos objetos, entre ellos esfinges, obeliscos y bloques de granito. Durante tres décadas de investigaciones submarinas, más de cien fragmentos han sido escaneados digitalmente, creando un archivo visual del patrimonio perdido.

Lo que ha permitido la recuperación de estos bloques de mayor tamaño es el avance en las nuevas tecnologías de exploración marina. Mientras que los fragmentos más pequeños fueron documentados hace décadas, las piezas monumentales requirieron técnicas más sofisticadas para ser localizadas, extraídas y estudiadas. Ahora, un equipo multidisciplinario de historiadores, arqueólogos, numismáticos y arquitectos trabaja en la recopilación de descripciones y representaciones del faro, utilizando tanto los hallazgos físicos como las fuentes históricas para reconstruir la imagen completa de esta maravilla desaparecida.

El objetivo del proyecto PHAROS es escanear los elementos encontrados para hacer un gemelo digital de la histórica construcción
— Descripción del proyecto internacional
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué tardó tanto en encontrarse algo tan grande como un faro de cien metros de altura?

Model

El faro no desapareció de golpe. Se derrumbó en pedazos durante siglos de terremotos, y esos pedazos se esparcieron por el fondo marino. Además, durante mil años nadie buscaba activamente. Solo cuando la tecnología de escaneo marino se volvió viable, hace unos treinta años, comenzó la búsqueda sistemática.

Inventor

¿Qué significa exactamente crear un gemelo digital?

Model

Significa escanear cada bloque, cada fragmento, y reconstruir digitalmente cómo encajaban todos juntos. Es como tener un rompecabezas de piedra de mil años y usar computadoras para ver cómo se veía cuando estaba completo.

Inventor

¿Estos bloques de ochenta toneladas, cómo se recuperan del fondo del mar?

Model

Eso es lo que requiere la tecnología moderna. No es como sacar un objeto pequeño. Necesitas equipos especializados, buzos, sistemas de flotación. Por eso estos bloques grandes solo se pudieron recuperar ahora, aunque las ruinas eran visibles desde hace décadas.

Inventor

¿Qué nos dicen estos bloques sobre cómo era el faro?

Model

Revelan que la entrada del faro mezclaba arquitectura griega y egipcia. Los dinteles, las jambas, los umbrales, todo cuenta una historia de cómo dos culturas construían juntas en Alejandría. Es un testimonio físico de ese intercambio.

Inventor

¿Hay algo más que esperes encontrar?

Model

Probablemente. En 1994 se documentaron más de tres mil objetos. Eso significa que hay mucho más en el fondo. Estos veintidós bloques son los más grandes, pero la búsqueda continúa.

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