El atacante quiere que sigas usando tu cuenta sin sospechar
En la era digital, el robo más peligroso no hace ruido. Mientras millones de personas continúan su vida cotidiana, ciberdelincuentes acceden a sus cuentas bancarias, billeteras digitales y datos personales mediante técnicas invisibles como el phishing, el malware y el robo de sesiones. En Colombia, 62.299 denuncias por delitos informáticos en 2025 revelan la magnitud de una epidemia que avanza en silencio, recordándonos que la vulnerabilidad más profunda no está en los sistemas, sino en los hábitos que dejamos sin cuestionar.
- Los ciberdelincuentes perfeccionan técnicas que operan en segundo plano: roban credenciales, autorizan transferencias y cambian contraseñas sin que la víctima reciba una sola alerta clara.
- El 88% de todos los delitos digitales reportados en 2025 corresponden a hurto por medios digitales, acceso abusivo a sistemas y violación de datos, con 62.299 casos que dibujan una crisis silenciosa de proporciones epidémicas.
- Los usuarios de billeteras digitales como Nequi y Daviplata son blancos prioritarios, y sus propios hábitos —contraseñas reutilizadas, redes wifi públicas, enlaces abiertos sin verificar— funcionan como puertas sin cerrojo.
- Las empresas tampoco están a salvo: una vez que un atacante supera la defensa perimetral, puede alterar bases de datos, modificar infraestructura y moverse libremente dentro de la red interna.
- La respuesta exige combinar autenticación multifactor, monitoreo periódico, estándares como ISO 27001 y, sobre todo, una cultura de desconfianza activa ante correos, llamadas y enlaces no verificados.
El robo digital silencioso no anuncia su llegada. Un ciberdelincuente puede entrar a una cuenta bancaria o billetera digital y retirarse sin dejar rastro evidente, mientras la víctima sigue con su vida ajena a la intrusión. Esta modalidad —el hackeo silencioso— es hoy la amenaza que más preocupa a los expertos en seguridad informática.
Los métodos son variados: el phishing engaña mediante mensajes aparentemente legítimos; el malware extrae información desde las sombras; las aplicaciones falsas imitan plataformas oficiales; el robo de tokens de sesión permite actuar como si se fuera el usuario legítimo. Todo ocurre en segundo plano, sin alertas claras. Los números confirman la gravedad: en 2025, hurto digital, acceso abusivo y violación de datos sumaron 62.299 denuncias, el 88% de todos los delitos registrados en el entorno digital. Jonatan Quiñonez Reyes, docente de la Fundación Universitaria Horizonte, advierte que los usuarios de Nequi y Daviplata están especialmente expuestos.
Lo que facilita estos ataques son tanto las debilidades estructurales de los sistemas —validaciones insuficientes, trazabilidad pobre, notificaciones tardías— como los hábitos de los propios usuarios: contraseñas reutilizadas, redes wifi públicas, sesiones abiertas en dispositivos ajenos. Las señales de alerta existen —cierres de sesión inesperados, movimientos financieros no reconocidos, cambios de configuración no realizados— pero pocas personas las identifican a tiempo.
Las empresas enfrentan el mismo riesgo. Jean Luis Jiménez, de Novasoft, explica que cuando un atacante supera la defensa perimetral, puede modificar archivos, alterar bases de datos y moverse libremente por la red interna. La prevención exige sistemas de detección de intrusiones y empleados entrenados para reportar anomalías de inmediato.
La conclusión de los expertos es clara: ninguna herramienta tecnológica es suficiente sin educación. La recomendación central es desconfiar —de correos, llamadas, enlaces externos— y verificar siempre la fuente antes de actuar. En el mundo digital, una reacción rápida sin verificación es, con frecuencia, la puerta que abre el ataque.
El robo digital silencioso no anuncia su llegada. No hay alarmas que suenen, no hay cerraduras rotas, no hay evidencia obvia de que alguien ha estado dentro. Un ciberdelincuente entra a tu cuenta bancaria, a tu billetera digital, a tus datos personales, y se va sin dejar más que el fantasma de su presencia. Esta es la amenaza que más preocupa hoy a los expertos en seguridad informática: el hackeo silencioso, una intrusión que ocurre mientras la víctima sigue con su vida, ajena a lo que está sucediendo.
Los métodos son variados y sofisticados. El phishing engaña a las personas mediante correos o mensajes que parecen legítimos, robando credenciales con la complicidad del usuario. El malware es un programa dañino que se instala en el dispositivo y extrae información desde las sombras. Los atacantes también crean aplicaciones falsas que imitan plataformas oficiales, o roban tokens de sesión para actuar como si fueran el usuario legítimo. Con estas técnicas, pueden autorizar transferencias, cambiar contraseñas, capturar códigos de verificación. Todo ocurre en segundo plano, sin alertas claras, sin que los sistemas levanten la voz.
Los números hablan de una epidemia silenciosa. Durante 2025, los delitos informáticos más denunciados fueron el hurto por medios digitales, el acceso abusivo a sistemas y la violación de datos personales. Estos tres tipos de crimen sumaron 62.299 denuncias, lo que representa el 88 por ciento de todos los delitos registrados en el entorno digital. Jonatan Quiñonez Reyes, docente del Programa de Ingeniería de Software de la Fundación Universitaria Horizonte, advierte que quienes usan billeteras digitales como Nequi o Daviplata están particularmente expuestos. El phishing y el malware prevalecen en estos espacios porque el dinero está ahí, accesible, esperando.
Lo que hace tan difícil detectar estos ataques es que muchos sistemas tienen debilidades estructurales. Las validaciones son insuficientes. La trazabilidad de sesiones es pobre. Los controles sobre dispositivos conectados son limitados. Las notificaciones sobre accesos sospechosos llegan tarde, si es que llegan. Mientras tanto, los usuarios contribuyen sin saberlo a su propia vulnerabilidad: reutilizan contraseñas, comparten códigos de verificación, se conectan a redes wifi públicas, descargan aplicaciones de fuentes no oficiales, abren enlaces de remitentes desconocidos, dejan sesiones abiertas en dispositivos ajenos. Cada hábito es una puerta abierta.
Hay señales de alerta, aunque muchas personas no las reconocen. Cierres de sesión inesperados. Movimientos financieros que no recuerdas haber autorizado. Mensajes de verificación que nunca solicitaste. Cambios en la configuración de seguridad que no hiciste. Lentitud inusual del dispositivo. Notificaciones de ingreso desde ubicaciones donde nunca has estado. Si ves estas cosas, algo está mal. Quiñonez recomienda revisar la actividad de las cuentas de forma periódica y activar la autenticación multifactor, una medida que añade una capa de protección y permite detectar incidentes temprano.
El hackeo silencioso no es solo un problema de usuarios individuales. Las empresas también son blancos. Jean Luis Jiménez, gerente de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Novasoft, explica que cuando un atacante logra superar la defensa perimetral externa, ya está dentro de la red interna. En ese punto, puede modificar archivos protegidos, alterar bases de datos, cambiar capas de infraestructura, acceder a sistemas sin autorización. Las organizaciones necesitan sistemas de detección de intrusiones capaces de identificar comportamientos anómalos, y necesitan que sus empleados reporten cualquier cosa extraña de inmediato, sin asumir que es normal.
La prevención requiere dos cosas que no pueden separarse: herramientas tecnológicas y educación. Las empresas deben implementar sistemas de seguridad de la información que incluyan procedimientos, políticas, controles y un comité de seguimiento permanente. Pueden alinearse con estándares internacionales como ISO 27001 o SOC 2. Pero ninguna herramienta es suficiente si los usuarios no están capacitados. La recomendación principal es desconfiar. Desconfiar del origen de correos, llamadas, mensajes, enlaces externos, especialmente cuando llegan en momentos de presión. Antes de abrir un enlace, descargar una aplicación o entregar un código, hay que confirmar que la comunicación viene de una fuente confiable. En el mundo digital, una reacción rápida sin verificación es lo que abre la puerta al ataque silencioso.
Citas Notables
Muchas personas utilizan billeteras digitales, por eso es importante tener especial cuidado para no caer en manos del fraude— Jonatan Quiñonez Reyes, docente de Ingeniería de Software, Fundación Universitaria Horizonte
Cuando el atacante logra superar la defensa perimetral externa, ya está dentro de la red interna y puede modificar archivos, alterar bases de datos y acceder sin autorización— Jean Luis Jiménez, gerente de Investigación y Desarrollo, Novasoft
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué es tan difícil detectar estos ataques si ocurren en nuestras propias cuentas?
Porque ocurren en segundo plano. El atacante entra, copia lo que necesita, modifica lo que quiere, y se va sin tocar nada que genere una alarma visible. Los sistemas tienen debilidades: validaciones débiles, notificaciones tardías, poca trazabilidad. Es como si alguien entrara a tu casa, tomara fotos de tus documentos, y se fuera sin romper nada.
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre un hackeo silencioso y un ataque tradicional?
Un ataque tradicional es ruidoso. Bloquea tu cuenta, te cierra la sesión, te deja sin acceso. Un hackeo silencioso es lo opuesto: el atacante quiere que sigas usando tu cuenta normalmente, sin sospechar. Así puede robar más, durante más tiempo.
¿Qué tan común es que alguien use una aplicación falsa sin darse cuenta?
Muy común. Especialmente con billeteras digitales. Alguien descarga lo que cree que es Nequi o Daviplata, pero es una copia. Entra sus credenciales. El atacante las captura. Luego autoriza transferencias desde la cuenta real.
¿Y si activo autenticación multifactor, estoy completamente seguro?
No completamente. Pero es un cambio enorme. Significa que aunque el atacante tenga tu contraseña, necesita acceso a tu teléfono o a tu segundo factor de autenticación. Eso detiene la mayoría de los ataques silenciosos.
¿Las empresas están mejor preparadas que los usuarios individuales?
Algunas sí. Las que tienen sistemas de detección de intrusiones, monitoreo de logs, comités de seguridad. Pero muchas todavía no. Y en todas, el eslabón débil es el empleado que no reporta comportamientos extraños porque asume que es normal.
¿Cuál es el error más peligroso que comete la gente?
Confiar demasiado rápido. Abrir un enlace sin verificar. Descargar una aplicación sin confirmar que es oficial. Compartir un código de verificación. Conectarse a wifi público. Cada uno de esos actos abre una puerta diferente.