Una máquina que interpreta intenciones, ¿respeta las garantías legales?
La AEAT compró Cellebrite Pathfinder en 2023 para analizar datos de móviles, ordenadores y discos duros de contribuyentes inspeccionados. El software interpreta contextos mediante inteligencia artificial, identificando patrones y clasificando automáticamente contenido, contradice declaraciones previas de la agencia.
- La AEAT compró Cellebrite Pathfinder en septiembre de 2023 por 326.000 euros
- Las inspecciones con volcado informático aumentaron 20,7% en 2024, alcanzando 1.600 casos
- El Tribunal Supremo anuló volcados masivos en sentencia 1207/2023, estableciendo protección del entorno virtual
- Se liquidaron 140 millones de euros en cuotas y sanciones a 1.488 contribuyentes en 2024
La AEAT adquirió en 2023 el software israelí Cellebrite Pathfinder por 326.000 euros para analizar dispositivos en inspecciones tributarias. Las inspecciones con volcado informático aumentaron un 21% en 2024, generando debate sobre legalidad y cumplimiento de jurisprudencia del Tribunal Supremo.
En septiembre de 2023, la Agencia Estatal de Administración Tributaria invirtió 326.000 euros en un software israelí llamado Cellebrite Pathfinder. La compra, realizada a través de la empresa española Syvalue SL, quedó registrada en el portal público de contrataciones del Estado. Doce meses después, las inspecciones tributarias que utilizaban volcados de dispositivos informáticos —fundamentalmente visitas presenciales a empresas— crecieron casi un 21 por ciento. El software, clasificado con el nivel más alto de seguridad según los estándares del Centro Nacional de Inteligencia, estaba diseñado para hacer una cosa específica: analizar la información extraída de teléfonos móviles, ordenadores y discos duros de contribuyentes con expedientes abiertos.
Lo que Pathfinder hace con esos datos es donde comienza el debate. No busca palabras clave simples. En su lugar, interpreta contextos completos mediante procesamiento de lenguaje natural, identifica patrones de comunicación, infiere intenciones, genera gráficos y clasifica automáticamente imágenes y documentos. Para realizar estas tareas, procesa contenido del dispositivo de manera profunda. Esto contradice lo que la AEAT ha declarado públicamente durante años: que no utiliza inteligencia artificial en la instrucción de procedimientos de inspección. Bernardo D. Olivares, doctor y profesor en el Departamento de Derecho Mercantil, Financiero y Tributario de la Universidad Complutense de Madrid, publicó en diciembre de 2025 en el blog Fiscalblog que la adquisición de Pathfinder constituye evidencia directa de que la agencia sí emplea IA, contradiciendo sus propias afirmaciones.
El problema jurídico es más profundo aún. En septiembre de 2023, el Tribunal Supremo dictó la sentencia 1207/2023 que anuló el copiado indiscriminado de un ordenador personal durante una inspección tributaria. El Alto Tribunal estableció que el entorno virtual del contribuyente goza de protección legal y declaró que las normas administrativas vigentes son insuficientes para autorizar un volcado masivo de datos. Ante ese vacío normativo, el tribunal ordenó que deben aplicarse las garantías del proceso penal. Pathfinder, por su diseño mismo, requiere datos masivos para operar. La AEAT nunca ha explicado públicamente cómo concilia el uso de este software con la jurisprudencia del Supremo, ni ha detallado los criterios bajo los cuales sus inspectores aplican los resultados que genera el algoritmo. La Estrategia IA de la agencia para 2024-2027 establece que ninguna decisión inspectora se toma de forma exclusivamente automatizada, pero no aborda en profundidad el papel real que juega la inteligencia artificial en el proceso.
Los números revelan la escala de estas operaciones. En 2023, el año en que se adquirió Pathfinder, las Unidades de Auditoría Informática de la AEAT participaron en más de 1.500 actuaciones con volcados informáticos. Esas inspecciones resultaron en liquidaciones de cuotas y sanciones por 156 millones de euros distribuidos entre más de 1.200 contribuyentes. Un año después, en 2024, el indicador creció significativamente: se investigaron más de 1.600 casos con volcados informáticos, un aumento del 20,7 por ciento respecto al año anterior. Las sanciones y cuotas liquidadas sumaron 140 millones de euros a 1.488 contribuyentes, 16 millones menos que el año anterior pero aplicadas a un número mayor de personas. La AEAT no ha especificado en qué proporción de esas actuaciones intervino específicamente Pathfinder, aunque el software está asignado precisamente a esas unidades de auditoría y el contrato acredita que fue diseñado para analizar datos obtenidos en volcados de este tipo.
Es importante situar estas cifras en contexto. Las 1.600 actuaciones de entrada y registro con apoyo de auditoría informática representan apenas una fracción del total de investigaciones que realiza Hacienda, que asciende a aproximadamente dos millones anuales. Aun así, el crecimiento en inspecciones con volcado informático coincide exactamente con la implementación de Pathfinder, y el software está específicamente diseñado para procesar los datos que esas inspecciones generan. El debate que se abre no es menor: si una herramienta de inteligencia artificial interpreta contextos, infiere intenciones y clasifica automáticamente contenido, ¿en qué momento deja de ser un instrumento de análisis y comienza a ser un tomador de decisiones? La AEAT sostiene que sus inspectores mantienen el control final, pero no ha publicado documentación que demuestre cómo se aplican en la práctica esos controles, ni cómo se reconcilia el uso de Pathfinder con la protección que el Tribunal Supremo otorgó al entorno virtual de los contribuyentes.
Citações Notáveis
La AEAT lleva años defendiendo que no usa IA en la instrucción de procedimientos de inspección. Aquí está una de las evidencias de que sí lo hace.— Bernardo D. Olivares, profesor de Derecho Tributario, Universidad Complutense de Madrid
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la AEAT compró específicamente este software israelí y no desarrolló algo propio?
Pathfinder es una herramienta forense muy sofisticada, diseñada para extraer y analizar datos de dispositivos a escala. Desarrollar algo equivalente habría tomado años y costado más. La compra fue pragmática, pero también reveló algo: la agencia necesitaba capacidad de procesamiento que sus sistemas internos no tenían.
El Tribunal Supremo dijo en 2023 que los volcados masivos necesitaban garantías penales. ¿Cómo puede la AEAT seguir haciéndolos?
Ese es el vacío legal. El tribunal anuló un volcado específico, pero no prohibió todos los volcados. La AEAT argumenta que tiene autoridad administrativa para hacerlos. Lo que nadie ha resuelto es si una máquina que interpreta contextos e infiere intenciones respeta esas garantías.
¿Qué significa que el software "interpreta contextos mediante procesamiento de lenguaje natural"?
Significa que no solo busca palabras clave. Lee conversaciones, entiende relaciones entre personas, identifica patrones de comportamiento. Es análisis profundo, no búsqueda superficial. Por eso el debate es tan agudo: ¿quién decide qué significa un patrón? ¿La máquina o el inspector?
Los números muestran más inspecciones pero menos dinero recaudado en 2024. ¿Qué explica eso?
Podría significar varias cosas. Tal vez Pathfinder identifica más casos pero de menor cuantía. O quizá la agencia está siendo más selectiva. Los datos públicos no lo dicen. Eso es parte del problema: no sabemos cómo funciona realmente el sistema.
¿Qué debería pasar ahora?
La AEAT debería publicar cómo usa Pathfinder, qué criterios aplican sus inspectores a los resultados del algoritmo, y cómo reconcilia todo esto con la sentencia del Supremo. Sin transparencia, el debate seguirá siendo especulación.