Buzo descubre barra de plata del Atocha valorada en 100.000 dólares frente a Florida

El naufragio del Atocha en 1622 causó la muerte de 260 de los 265 tripulantes a bordo durante una tormenta en los Cayos de Florida.
Tanto Drake como yo teníamos apenas dos años cuando apareció la última barra
El buzo Blake Baker reflexiona sobre el significado generacional del descubrimiento después de 27 años.

En las profundidades frente a los Cayos de Florida, donde el tiempo se mide en siglos y no en años, un equipo de buzos rescató el 13 de junio una barra de plata del galeón español Nuestra Señora de Atocha, hundido en 1622 con casi todos sus tripulantes a bordo. Es el primer hallazgo de plata del legendario navío en 27 años, un recordatorio de que el océano guarda sus secretos con paciencia infinita, pero no para siempre. Este descubrimiento, valorado en 100.000 dólares, no es solo un triunfo arqueológico: es la continuación de un diálogo entre los vivos y los muertos que lleva cuatro siglos sin cerrarse.

  • Tras 27 años de silencio, una barra de plata del Atocha emergió del fondo del Atlántico el 13 de junio, sacudiendo al mundo de la arqueología marítima.
  • El hallazgo ocurrió en el último buceo del día, cuando la luz menguaba y los buzos Blake Baker y Drake Nicholas ya se preparaban para subir a la superficie.
  • Ambos buceadores tenían apenas dos años cuando se encontró el último lingote de plata en 1999, lo que convierte este momento en un hito profundamente personal y generacional.
  • Los expertos advierten que cientos de lingotes y miles de monedas permanecen aún bajo el océano, manteniendo viva la urgencia de cada nueva expedición.
  • La organización Mel Fisher's Shipwreck Expeditions continúa sus trabajos en la zona, sostenida por la certeza de que lo encontrado hasta ahora es apenas una fracción del tesoro total.

El 13 de junio, un equipo de buzos que trabajaba frente a los Cayos de Florida extrajo del fondo del Atlántico una barra de plata del galeón Nuestra Señora de Atocha, valorada en aproximadamente 100.000 dólares. Es el primer rescate de plata de este legendario navío español en 27 años, un hallazgo que tomó por sorpresa incluso a los exploradores más experimentados.

El Atocha naufragó en 1622 cuando un huracán lo sorprendió cerca de Florida mientras transportaba hacia Europa una carga monumental: lingotes de oro y plata, monedas, piedras preciosas, cobre y tabaco. De los 265 tripulantes a bordo, solo cinco sobrevivieron aferrados a los restos flotantes hasta ser rescatados al día siguiente. Desde entonces, el pecio se convirtió en uno de los tesoros más buscados de la historia marítima.

El descubrimiento ocurrió durante el último buceo del día, cuando la luz comenzaba a desvanecerse. Blake Baker, el buzo principal, y el capitán Drake Nicholas trabajaban una zona donde los detectores de metales ya habían dado señales. Con herramientas retiraron el sedimento hasta confirmar lo que intuían: plata sólida y auténtica. Ambos tenían apenas dos años cuando se encontró el último lingote en 1999, por lo que el peso histórico del momento los alcanzó de lleno.

Mel Fisher, el legendario cazador de tesoros que dio nombre a la expedición, localizó los restos principales del Atocha en 1985 tras años de búsqueda. Sin embargo, el océano conserva aún la mayor parte de su carga: los especialistas estiman que cientos de lingotes de plata y miles de monedas permanecen intactos en el fondo marino. Las expediciones continúan porque la conversación con el pasado, como el mar mismo, no tiene fondo visible.

A diving team working the waters off Florida's coast pulled a silver bar from the Atlantic floor on June 13th—a piece of the Nuestra Señora de Atocha that had rested in darkness for more than four centuries. The bar, valued at roughly 100,000 dollars, represents the first silver recovery from the legendary Spanish galleon in 27 years, a milestone that caught even the seasoned explorers by surprise.

The Atocha sank in 1622 during a hurricane that caught the vessel near the Florida Keys. The ship was bound for Europe, its hold heavy with colonial wealth: gold and silver ingots, coins, gemstones, copper, tobacco. Of the 265 people aboard, only five survived—clinging to floating debris until rescue came the next day. The wreck became one of the most hunted treasures in maritime history, a ghost ship whose riches lay scattered across the seafloor, waiting.

Mel Fisher's Shipwreck Expeditions, the organization that conducted this recovery, has spent decades working these waters. The breakthrough came during the final dive of the day, when the light was fading and the team was preparing to surface. Blake Baker, the lead diver, and captain Drake Nicholas had been searching a zone where metal detectors had already signaled something below. They used tools to brush away sediment and confirm what they'd found: genuine silver, solid and real.

Baker later reflected on the moment in a video shared online. He and Nicholas were both only two years old when the last silver bar from the Atocha was discovered, back in 1999. For them, this was enormous—a tangible connection to a wreck that had defined their professional lives before they were even born. The weight of that history, the sheer rarity of the find, seemed to settle on them as they brought the bar to the surface.

The Atocha's story is one of catastrophe and persistence. Mel Fisher, the legendary treasure hunter, spent years searching for the main wreck before finally locating it in 1985. That discovery opened a window into the ship's cargo, but the ocean still holds most of it. Specialists estimate that hundreds of silver ingots and thousands of coins remain on the seafloor, untouched and unrecovered. The expeditions continue because the work is far from finished. Each dive is a conversation with the past, each artifact a small answer to questions that have echoed across four centuries.

Ha pasado muchísimo tiempo. Tanto Drake como yo teníamos apenas dos años cuando apareció la última barra de plata. Es algo enorme para nosotros.
— Blake Baker, buzo principal de Mel Fisher's Shipwreck Expeditions
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué este hallazgo en particular importa tanto, si ya se conocía la ubicación general del Atocha desde 1985?

Model

Porque 27 años es un tiempo extraordinariamente largo sin encontrar plata. Significa que el océano sigue guardando sus secretos, que la búsqueda no es rutina sino genuinamente difícil. Cada barra que sale es prueba de que hay más abajo.

Inventor

¿Qué sintieron Baker y Nicholas al descubrirla en ese último momento del día?

Model

Probablemente una mezcla de alivio y asombro. Estaban terminando la jornada, el sol se iba, y de repente tienen en las manos algo que nadie había tocado desde antes de que nacieran. Es el tipo de hallazgo que justifica años de trabajo.

Inventor

¿Cuál es el estado real del naufragio? ¿Queda mucho por encontrar?

Model

Mucho. Los expertos creen que cientos de lingotes y miles de monedas siguen en el fondo. El Atocha fue un barco enorme con una carga inmensa. Lo que se ha recuperado es una fracción.

Inventor

¿Por qué solo cinco de 265 personas sobrevivieron?

Model

Fue un huracán sorpresivo cerca de los Cayos. El barco se hundió rápidamente. Los cinco que vivieron fueron los que lograron aferrarse a restos flotantes hasta que los rescataron al día siguiente. El resto no tuvo esa suerte.

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