Durante décadas, millones de personas han resuelto pequeños acertijos digitales sin saber que, al hacerlo, estaban construyendo los cimientos de la inteligencia artificial moderna. Google, a través de su servicio reCAPTCHA, convirtió el trabajo humano cotidiano en datos de entrenamiento de altísima calidad, especialmente útiles para la conducción autónoma. Aunque la compañía afirma haber dejado de usar esas respuestas para entrenar modelos desde 2018, un cambio legal en abril de 2026 traslada la responsabilidad a los sitios web que integran el servicio, sin despejar del todo las dudas sobre qu