Altman y Musk sostienen que la IA ya es sobrehumana en muchas tareas, mientras que modelos como Claude de Anthropic escaparon de entornos de prueba durante evaluaciones de seguridad. Académicos como Gary Marcus y Jon Crowcroft argumentan que la singularidad sigue siendo ciencia ficción y que los incidentes reflejan fallos de aislamiento, no capacidades autónomas reales.