Sandleris advierte: la política puede impactar fuerte en la economía rumbo a 2027

Persisten sectores de la población con salarios insuficientes y desempleo, especialmente en construcción, industria y comercio, afectando el bienestar cotidiano a pesar de mejoras macroeconómicas.
La política puede impactar mucho en la economía en 2027
Sandleris advierte que una contienda electoral pareja podría generar volatilidad similar a la de 2025 y 2019.

Desde la distancia reflexiva que otorga haber conducido el Banco Central en tiempos de tormenta, Guido Sandleris observa una Argentina que ha estabilizado sus cifras sin haber estabilizado del todo la vida de su gente. Los fundamentos macroeconómicos bajo Milei son más sólidos que los de 2023, pero esa solidez convive con una distribución desigual del bienestar y con una amenaza que no viene de los números sino del calendario: las elecciones de 2027. La historia argentina enseña que cuando la política se vuelve ruidosa, los mercados tiemblan, y Sandleris advierte que ese ciclo podría repetirse con consecuencias significativas.

  • La mejora macroeconómica es real —inflación cediendo, déficit corregido con velocidad sorprendente— pero no llega con igual intensidad a todos: construcción, industria y comercio siguen contrayéndose y dejando trabajadores sin sustento.
  • Sandleris traza una paradoja incómoda: Argentina tiene mejores fundamentos que en 2023, pero la desconexión entre los números agregados y la experiencia cotidiana de amplios sectores de la población persiste como una herida abierta.
  • El mayor riesgo no está en la economía sino en la política: una elección presidencial pareja en 2027 podría desatar una dolarización masiva de carteras similar a la que sacudió los mercados tras las primarias de 2019 y la volatilidad brutal de 2025.
  • El gobierno recibe crédito por su ortodoxia fiscal extrema y su pragmatismo cambiario al postergar la eliminación del cepo, pero la política monetaria navega sin un ancla clara, generando incertidumbre para inversores y planificadores.
  • La advertencia de Sandleris es también una hoja de ruta implícita: blindar la economía de la incertidumbre política antes de que el ruido electoral de 2027 convierta una base sólida en terreno frágil.

Guido Sandleris, ex presidente del Banco Central, traza un diagnóstico incómodo sobre la Argentina de hoy: los fundamentos económicos son más sólidos que los de 2023, pero esa solidez no se distribuye de manera uniforme entre quienes habitan el país. La inflación cede, el déficit fiscal se corrigió con una velocidad que el propio economista no anticipaba, y la pobreza descendió impulsada por esa desinflación. Sin embargo, sectores como la construcción, la industria y el comercio siguen contraídos, y los rubros que ahora traccionan la economía demandan menos mano de obra. Mientras algunos respiran con alivio, otros permanecen en una incertidumbre que los números agregados no logran capturar.

La paradoja no es nueva en la historia argentina. Con el kirchnerismo, los indicadores se deterioraban pero la gente no lo sentía de inmediato. Con Macri, los números mejoraban mientras la población experimentaba contracción y presión inflacionaria. Ahora, bajo Milei, la desconexión opera en sentido inverso: los fundamentals responden, pero la mejora no llega con la misma intensidad a todos los hogares.

Donde el análisis de Sandleris adquiere mayor peso político es en su mirada hacia 2027. El economista recuerda el shock que sufrieron los mercados tras las primarias de 2019, cuando la posibilidad del retorno kirchnerista golpeó los activos financieros. Advierte que una contienda presidencial pareja el próximo año —Milei frente a un rival competitivo como Kicillof— podría generar una volatilidad similar o mayor a la que ya se vivió en las elecciones de medio término de 2025, cuando las carteras se dolarizaron masivamente.

En cuanto al balance de gestión, Sandleris es explícito: el ajuste fiscal fue ortodoxo al extremo y superó sus propias expectativas; en el frente cambiario, el gobierno aprendió de errores previos y fue pragmático al postergar la eliminación del cepo. La política monetaria, en cambio, navega sin un objetivo del todo claro, lo que otorga flexibilidad pero resta previsibilidad. Argentina ha construido una base más firme que la de hace tres años, concluye Sandleris, pero esa base no es inmune a lo que la política promete traer.

Guido Sandleris, quien dirigió el Banco Central durante años de turbulencia económica, observa desde afuera un país que ha logrado estabilizar sus números pero no necesariamente la vida de quienes lo habitan. En una conversación reciente, el ex funcionario trazó un diagnóstico incómodo: Argentina tiene hoy fundamentos económicos más sólidos que los que exhibía en 2023, pero esa solidez convive con una realidad fragmentada donde el bienestar sigue siendo un privilegio desigualmente distribuido.

La paradoja que Sandleris identifica no es nueva en la historia económica argentina, pero sigue siendo desconcertante. Durante el kirchnerismo, los indicadores macroeconómicos se deterioraban mientras la población no lo sentía en su bolsillo. Con Macri ocurrió lo inverso: los números mejoraban pero la gente experimentaba contracción, desempleo y presión inflacionaria. El gobierno de Fernández fue, en cierto sentido, más coherente: todo empeoraba al mismo tiempo. Ahora, bajo la administración Milei, existe una desconexión similar pero invertida. Los fundamentals responden. La inflación cede. El déficit fiscal se corrigió con una velocidad que sorprendió al propio Sandleris. Pero en las calles, en los hogares, la mejora no llega con la misma intensidad para todos.

La pobreza descendió, es verdad, empujada por la caída de la inflación y por una política social que Sandleris describe como cuidadosa. Sin embargo, hay sectores donde el salario sigue sin alcanzar y donde el desempleo permanece como una amenaza constante. La construcción, la industria, el comercio: rubros que históricamente empleaban a decenas de miles de personas han contraído su actividad. Los sectores que ahora traccionan la economía demandan menos mano de obra. Así, mientras algunos grupos, especialmente en los grandes centros urbanos, respiran con alivio, otros permanecen en una incertidumbre que los números agregados no capturan.

Pero el diagnóstico de Sandleris apunta hacia adelante, hacia 2027, y allí es donde su advertencia adquiere peso político. El economista recuerda el shock que atravesaron los mercados después de las elecciones primarias de 2019, cuando la posibilidad del retorno kirchnerista golpeó los precios de los activos financieros. Advierte que el próximo año, si la contienda presidencial resulta pareja, si Milei enfrenta un rival competitivo desde la oposición, la política puede impactar fuertemente en la economía. Una elección cerrada entre el oficialismo y candidatos como Kicillof generaría ruido político y temor en los inversores. Lo vieron el año pasado en las elecciones de medio término, que fueron mucho menos relevantes que una presidencial.

La volatilidad de 2025 fue brutal. Tras los resultados electorales, las carteras se dolarizaron masivamente. Sandleris subraya que la administración Milei debe construir las condiciones para evitar que eso se repita. Todo lo que hagan para blindar la economía de la incertidumbre política debería servir para que 2027 no replique lo que sucedió hace poco, o lo que pasó en 2019 cuando Macri enfrentaba su propia debacle electoral.

En cuanto a lo que el gobierno ha hecho bien, Sandleris es explícito. En materia fiscal fueron ortodoxos al extremo. El ajuste que ejecutaron, en magnitud y velocidad, superó sus propias expectativas. Ese será probablemente el legado más duradero. En el frente cambiario sorprendieron con pragmatismo. Aprendieron de errores previos y decidieron esperar antes de eliminar el cepo, una medida que Sandleris considera acertada aunque reconoce que ideológicamente preferiría una economía sin restricciones.

La política monetaria, en cambio, navega en aguas menos claras. El Banco Central comenzó con una referencia de tasa de interés, luego incorporó agregados monetarios, y ahora no está del todo evidente cuál es su objetivo final. Eso tiene beneficios: permite reaccionar más rápido ante la incertidumbre. Pero también tiene costos: menos previsibilidad para quienes invierten o planifican. Es el tipo de trade-off que define los gobiernos que intentan navegar entre la ortodoxia y la realidad.

Lo que Sandleris deja claro es que Argentina ha logrado construir una base más firme que la que tenía hace tres años. Pero esa base no es inmune a lo que suceda en la política. Y en 2027, la política promete ser ruidosa.

No pensé que se podía hacer un ajuste de la magnitud y a la velocidad a la que lo hicieron. Es uno de los grandes logros del Gobierno
— Guido Sandleris
Una elección hipotética pareja entre Milei y Kicillof generaría ruido político y temor en inversores
— Guido Sandleris
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué dice que la economía argentina es ahora más sólida pero el bienestar sigue siendo ambiguo?

Model

Porque los números mejoran pero no llegan a todos por igual. La inflación cayó, el déficit se cerró, pero la construcción, la industria, el comercio siguen contraídos. Hay gente que respira, pero hay sectores enteros donde el empleo sigue siendo un problema.

Inventor

¿Qué tan vulnerable es la economía a lo que pase electoralmente en 2027?

Model

Muy vulnerable. Lo vimos en 2019 y en 2025. Si la elección es pareja, si hay incertidumbre sobre quién gana, los inversores se asustan y sacan dinero. La volatilidad puede ser brutal.

Inventor

¿Entonces el gobierno debería hacer algo específico para evitarlo?

Model

Debería construir condiciones que blinden la economía de esa incertidumbre. Lo que pasó el año pasado con la dolarización de carteras no puede repetirse. Necesitan credibilidad y previsibilidad.

Inventor

¿Qué fue lo mejor que hizo el gobierno hasta ahora?

Model

El ajuste fiscal. Fue más rápido y más profundo de lo que muchos creían posible. Eso es un logro real. Y en lo cambiario, esperaron antes de sacar el cepo, lo que fue pragmático.

Inventor

¿Y lo peor?

Model

La política monetaria está poco clara. El Banco Central cambió de objetivo varias veces. Eso permite flexibilidad pero genera incertidumbre. Es un costo que pagan los que invierten a largo plazo.

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