Guía de expertos para padres: cómo minimizar riesgos si tu hijo quiere tatuaje o piercing

La batalla está perdida; la guerra es hacerlo seguro
Padres que no pueden evitar que sus hijos se tatúen o se hagan piercings deben enfocarse en minimizar riesgos.

En un momento en que un tercio de los adolescentes españoles ya lleva tatuajes o piercings sobre la piel, la Asociación Española de Pediatría reconoce que la pregunta ya no es si los jóvenes se los harán, sino cómo acompañarlos para que lo hagan con el menor riesgo posible. Estas prácticas, antiguas en su esencia pero nuevas en su masificación juvenil, revelan la necesidad de que adultos e instituciones transformen la prohibición en orientación. La seguridad, en este caso, no nace de la negativa sino del conocimiento compartido.

  • Un 33% de adolescentes españoles de secundaria ya tiene tatuaje o piercing, y el 80% restante de ese grupo declara querer hacérselo, lo que convierte este fenómeno en una realidad difícil de ignorar.
  • Los riesgos son concretos y serios: infecciones bacterianas y víricas, reacciones alérgicas a tintes y metales, complicaciones cardíacas en jóvenes con cardiopatías, y marcas permanentes que pueden afectar la piel de por vida.
  • La ley permite estos procedimientos desde los 16 años con consentimiento paterno, pero los expertos advierten que el permiso legal no sustituye la conversación familiar ni la elección de un centro profesional certificado.
  • Pediatras como el doctor Baixauli proponen un protocolo claro: vacunación previa, materiales estériles, cuidados postprocedimiento rigurosos y consulta dermatológica ante cualquier señal de alarma.

Un tercio de los adolescentes españoles de tercero y cuarto de la ESO ya se han hecho un tatuaje o piercing, y el 80% de quienes aún no lo tienen afirman que les gustaría. Ante esta realidad, la Asociación Española de Pediatría ha dejado de plantear la cuestión como un debate sobre si permitirlo, y ha pasado a centrarse en cómo hacerlo con seguridad.

El doctor Fernando Baixauli, pediatra en hospitales Vithas de la Comunidad Valenciana, señala que estas prácticas responden a presión de grupo, admiración por referentes culturales y la necesidad adolescente de construir identidad. La ley española permite realizarlas a partir de los 16 años con consentimiento paterno, aunque las zonas genitales y los pezones requieren mayoría de edad. Baixauli recomienda que, antes de autorizar nada, los padres mantengan una conversación honesta sobre el dolor, los riesgos y la permanencia de los tatuajes.

Si la decisión está tomada, lo fundamental es acudir a un centro profesional que cumpla los estándares higiénicos legales: guantes estériles, materiales desechables y tintes en fecha. Antes del procedimiento, el joven debe estar vacunado contra la hepatitis B y el tétanos. Los cuidados posteriores son exigentes: para los tatuajes, limpieza con agua y jabón tres veces al día durante diez días, crema antibiótica, protección solar y abstención de piscinas durante tres semanas. Ante hinchazón, fiebre o supuración, hay que acudir al dermatólogo sin demora.

En cuanto a los piercings, el material marca la diferencia: el acero quirúrgico, el titanio y el oro sólido son seguros, mientras que el níquel y el vanadio pueden provocar alergias o toxicidad. Las zonas de mayor riesgo infeccioso son la lengua y los labios. Los cuidados incluyen lavados frecuentes con jabón antibacteriano y, si el piercing está en la boca, enjuague sin alcohol y dieta sin irritantes hasta la cicatrización completa.

Un tercio de los adolescentes españoles de tercero y cuarto de la ESO ya se han hecho un tatuaje o piercing. Otro 80 por ciento de ese grupo de edad dice que le gustaría hacérselo. Para muchos padres, la batalla está perdida. Así que la pregunta ya no es si evitarlo, sino cómo hacerlo de forma segura.

Según la Asociación Española de Pediatría, estos procedimientos de body art se han normalizado entre los jóvenes. Lo ven como una decisión personal, una forma de expresión tan común como teñirse el pelo o cambiar de look. A menudo responde a presión del grupo, a la admiración por ídolos o a la necesidad de afirmar quiénes son. El doctor Fernando Baixauli, pediatra en varios hospitales Vithas de la Comunidad Valenciana, explica que existe cada vez mayor aceptación social de estas prácticas, y los adolescentes las perciben simplemente como parte del culto al cuerpo.

La ley establece que a partir de los 16 años un menor puede hacerse un tatuaje o piercing con consentimiento paterno, con una excepción importante: los pezones y el área genital requieren mayoría de edad. Pero antes de autorizar nada, Baixauli recomienda una conversación seria. Los padres deben explicar que estos procedimientos duelen, conllevan riesgos reales y, en el caso de los tatuajes, son prácticamente permanentes. Si el adolescente está decidido, entonces el papel de los adultos es ayudarle a tomar la mejor decisión posible: elegir qué y dónde, pero sobre todo, acudir a un centro profesional que cumpla con los estándares de higiene exigidos por ley. Eso significa guantes estériles de látex, materiales desechables, y tintes con fecha de caducidad vigente.

Antes del procedimiento, es fundamental que el joven esté vacunado contra la hepatitis B y el tétanos. Después, el ibuprofeno cada 12 a 24 horas durante algunos días ayuda a controlar el dolor y la inflamación. Para los tatuajes, el cuidado es minucioso. Durante las primeras horas permanece cubierto con un vendaje de plástico transparente. Luego se lava con agua y jabón, se seca sin frotar, se aplica crema antibiótica, y esto se repite tres veces al día durante diez días. Después viene una crema hidratante, y hay que evitar el sol durante al menos dos semanas, usando después factor 30. Las piscinas, jacuzzis y baños turcos están prohibidos durante tres semanas. Si aparece hinchazón, inflamación, dolor, supuración, fiebre o picor intenso, hay que acudir al dermatólogo sin demora.

Hay zonas del cuerpo donde no se deben hacer tatuajes: aquellas con cicatrices o enfermedades de piel como psoriasis o líquen. Los tintes rojo, amarillo, verde y azul tienen mayor potencial alergénico, así que Baixauli recomienda hacer una prueba previa con un par de puntos una semana antes del tatuaje completo.

Los piercings presentan sus propios riesgos. El material es crítico: acero quirúrgico, oro sólido de 14 a 18 quilates, niobio, titanio o platino son seguros. Níquel, cinc y vanadio pueden provocar reacciones alérgicas o contener componentes tóxicos. Las pistolas, según la ley, solo deben usarse en el lóbulo de la oreja. Zonas como la lengua o los labios tienen mayor riesgo de infección. Los riesgos incluyen infecciones locales bacterianas o víricas, infecciones generales como hepatitis, sífilis, SIDA o tétanos, mayor riesgo de endocarditis en personas con cardiopatías congénitas, hemorragias, queloides y cicatrices sobreelevadas, y alteraciones dentales si se hace en lengua o labios.

El cuidado posterior es exhaustivo. Durante la cicatrización, que varía según la persona y la zona, hay que lavar el piercing dos o tres veces al día con jabón antibacteriano, evitando cremas y maquillaje. Si está en la boca, hay que usar un cepillo de dientes nuevo, enjuague bucal antibacteriano sin alcohol, y evitar alcohol, tabaco, chicle y comida picante. El tiempo de cicatrización depende de cada individuo y de la localización, pero la higiene constante es fundamental para evitar complicaciones.

Los adolescentes lo ven como una decisión personal de algo que está de moda, como teñirse el pelo o llevar sombrero
— Dr. Fernando Baixauli, pediatra
Son procedimientos dolorosos, no exentos de riesgos y complicaciones, y en el caso de tatuajes, definitivos o muy difíciles de eliminar
— Dr. Fernando Baixauli
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un tercio de los adolescentes ya se han hecho esto si supuestamente es una decisión personal?

Model

Porque no es tan personal como parece. Es grupal, es moda, es verse como los ídolos que admiran. A esa edad, la presión del grupo pesa más que cualquier argumento de riesgo.

Inventor

Entonces los padres que dicen "he perdido la batalla" realmente han perdido?

Model

No del todo. Lo que han perdido es la batalla de evitarlo completamente. Pero pueden ganar la guerra de hacerlo seguro. Eso es lo que importa.

Inventor

¿Cuál es el riesgo más grave que la gente no ve venir?

Model

Las infecciones sistémicas. Un piercing en la lengua puede parecer inofensivo, pero si se infecta, puede llegar a hepatitis, sífilis, incluso SIDA. Y en personas con problemas cardíacos, hay riesgo de endocarditis. No es solo vandalismo corporal.

Inventor

¿Y los tatuajes? ¿Son realmente permanentes?

Model

Prácticamente sí. Muy difíciles de eliminar. Por eso la prueba previa con los tintes es tan importante. Una alergia a la tinta roja puede significar años de problemas.

Inventor

¿Qué diferencia hay entre un centro profesional y uno que no lo es?

Model

Todo. Guantes estériles, materiales desechables, tintes con fecha de caducidad. Sin eso, estás jugando con infecciones. Es la diferencia entre una decisión informada y una apuesta.

Inventor

¿Cuánto tiempo realmente necesita cuidados intensos?

Model

Diez días para tatuajes, pero el cuidado continúa semanas. Tres semanas sin piscina, dos sin sol directo. Es un compromiso, no un capricho de fin de semana.

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