Las enfermedades del corazón encabezan las causas de muerte en el mundo, pero la ciencia ofrece una certeza alentadora: la alimentación es un factor que cada persona puede modificar. Expertos en nutrición señalan que no se trata de prohibir alimentos, sino de comprender cómo la acumulación cotidiana de embutidos, azúcares, grasas trans y ultraprocesados erosiona silenciosamente la salud cardiovascular. En un tiempo donde la oferta industrial supera con creces a la cocina simple, aprender a leer etiquetas y elegir con conciencia se convierte en un acto de cuidado propio con consecuencias profun