Miles marchan en rechazo a candidatura de Keiko Fujimori en múltiples regiones

Participación de familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos, incluyendo víctimas de La Cantuta y asesinatos durante protestas previas.
El pueblo rechaza a Keiko. Está cometiendo grandes atrocidades.
Una madre de familia expresó el sentimiento central de las marchas contra la candidatura de Fujimori.

En un domingo que resonó con la memoria y el miedo, miles de peruanos salieron a las calles de Lima, Arequipa, Cusco, Trujillo y otras ciudades para rechazar el retorno político de Keiko Fujimori, cuya candidatura presidencial despierta el fantasma de la dictadura de los años noventa. Liderados por el colectivo 'Keiko no va' y acompañados por familiares de víctimas de crímenes que aún esperan justicia, los manifestantes recordaron que las heridas de un pueblo no cicatrizan por decreto. La tensión entre la policía y los marchantes en varias ciudades reveló que el debate sobre el pasado peruano dista mucho de ser un asunto resuelto.

  • Movilizaciones simultáneas en al menos ocho ciudades peruanas convirtieron el domingo en una jornada de presión ciudadana coordinada y sin precedentes recientes contra una candidatura específica.
  • La presencia de Gisella Ortiz —hermana de una víctima de La Cantuta— y de familiares de otros asesinados durante protestas anteriores cargó las marchas de un dolor que trasciende la política electoral.
  • En Lima, la policía bloqueó el avance de unos dos mil manifestantes sobre la avenida Abancay, impidiendo que llegaran al Congreso y desviando la marcha hacia el Palacio de Justicia.
  • En Trujillo los enfrentamientos entre manifestantes y agentes policiales elevaron la tensión, mientras en Arequipa los colectivos universitarios cuestionaban el poder que Fuerza Popular ya ejerce en el Parlamento.
  • El rechazo no proviene de un solo sector: gremios, estudiantes, partidos políticos y ciudadanos comunes confluyen en el temor a una concentración de poder que ya conocieron en carne propia.

En la tarde del domingo, miles de peruanos tomaron las calles de manera simultánea en Lima, Arequipa, Cusco, Trujillo, Huancayo, Ica, Huaraz y Tacna. El mensaje era uno solo: rechazo a la candidatura presidencial de Keiko Fujimori. El colectivo 'Keiko no va' lideró la convocatoria, respaldado por sindicatos, organizaciones de derechos humanos, estudiantes y varios partidos políticos que ven en la lideresa de Fuerza Popular una amenaza al orden democrático.

En Lima, la marcha partió a las cinco de la tarde desde la Plaza San Martín con destino al Congreso de la República. Unos dos mil ciudadanos que avanzaban por la avenida Abancay fueron detenidos por la Policía, que les cerró el paso. La movilización terminó frente al Palacio de Justicia. Al frente de la columna marchaba Gisella Ortiz, hermana de una de las víctimas de La Cantuta, junto a familiares de Inti y Bryan y allegados del rapero Trvko, asesinado durante protestas anteriores. Su presencia encarnaba décadas de dolor y la exigencia de que esos crímenes no fueran normalizados.

En Trujillo la jornada fue más tensa, con enfrentamientos entre manifestantes y policías, aunque los participantes lograron recorrer las calles portando la bandera peruana. Una madre de familia expresó su temor de forma directa: Fujimori, dijo, buscaba concentrar todos los poderes del Estado. En Arequipa, los colectivos universitarios apuntaron al rol que Fuerza Popular ya cumple en el Congreso, y una manifestante lo resumió con una pregunta incómoda: si el partido ya era gobierno, ¿qué más necesitaban para controlarlo todo?

Las marchas dejaron en evidencia que el rechazo a Fujimori atraviesa clases, generaciones y regiones. Más que una protesta electoral, la jornada reflejó una fractura profunda en la sociedad peruana sobre cómo procesar su pasado y qué futuro está dispuesta a aceptar.

En las primeras horas de la tarde del domingo, miles de peruanos tomaron las calles de sus ciudades con un mensaje claro: rechazaban la posibilidad de que Keiko Fujimori volviera a la presidencia. Desde Lima hasta Arequipa, desde Cusco hasta Huancayo, el movimiento fue simultáneo y coordinado, liderado por el colectivo 'Keiko no va' y respaldado por sindicatos, organizaciones de derechos humanos, estudiantes y varios partidos políticos que vieron en la candidatura de la lideresa de Fuerza Popular una amenaza.

La marcha en la capital comenzó a las cinco de la tarde en la Plaza San Martín. Mientras tanto, en Trujillo los manifestantes se congregaban en la Plazuela del Recreo, y en Arequipa en la Plaza España. Hubo presencia también en Ica, Huaraz, Tacna y Huancayo. Los participantes llevaban pancartas y coreaban consignas contra lo que consideraban un retorno a los tiempos de la dictadura fujimorista. El objetivo en Lima era llegar hasta el Congreso de la República, pero aproximadamente dos mil ciudadanos que marchaban por la avenida Abancay fueron detenidos por la Policía, que les cerró el paso. La movilización terminó finalmente frente al Palacio de Justicia.

Entre los rostros más visibles estaba Gisella Ortiz, hermana de una de las víctimas de La Cantuta, quien encabezó la marcha en la capital. Junto a ella marchaban familiares de Inti y Bryan, así como allegados del rapero Trvko, asesinado durante protestas anteriores contra José Jerí. Su presencia no era simbólica: representaba décadas de dolor y la insistencia en que esos crímenes no fueran olvidados ni normalizados. También participaron militantes del partido Ahora Nación, con Alfonso López Chau entre ellos, y miembros de OBRAS.

En Trujillo, la jornada fue más tensa. Los enfrentamientos entre manifestantes y policías marcaron el desarrollo de la marcha, aunque los participantes lograron recorrer las calles de la ciudad portando la bandera peruana. Una madre de familia que participaba en la protesta expresó su preocupación de manera directa: señaló que Fujimori estaba cometiendo grandes atrocidades en el país y que buscaba concentrar todos los poderes del Estado. En Arequipa, los colectivos universitarios realizaron actos de protesta enfatizando el rol que Fuerza Popular ya jugaba en el Congreso. Una manifestante resumió el sentimiento: el partido ya era gobierno, preguntó, ¿qué más querían? ¿Acaso necesitaban el poder total para controlarlo todo?

Lo que quedó claro en esas marchas era que el rechazo a Fujimori no provenía de un solo sector. Abarcaba a trabajadores organizados, estudiantes, defensores de derechos humanos y ciudadanos comunes que temían un escenario político que ya habían vivido. La movilización reflejaba una fractura profunda en la sociedad peruana respecto a cómo procesar su pasado y qué futuro estaba dispuesta a aceptar.

El pueblo rechaza a Keiko. Está cometiendo grandes atrocidades en el país y está tomando todos los poderes del Estado.
— Una madre de familia participante en la marcha
Ellos ya son gobierno, qué más quieren, quieren el poder para tenerlo todo.
— Una manifestante en Arequipa
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué estas marchas ocurrieron precisamente ahora, en este momento?

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Porque Keiko Fujimori estaba nuevamente en la carrera presidencial. Para muchos, eso no era solo una candidatura más; era la posibilidad de que alguien vinculado a la dictadura de los noventa volviera al poder.

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¿Qué significa que familiares de víctimas de La Cantuta estuvieran liderando la marcha?

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Significa que esto no era una protesta abstracta. Gisella Ortiz y otros como ella llevaban el peso de crímenes específicos, de personas asesinadas. Su presencia decía: no hemos olvidado, y no permitiremos que se olvide.

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¿Por qué la policía detuvo a los manifestantes en Lima?

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Querían llegar al Congreso, al corazón del poder político. La policía les bloqueó el paso. Fue un momento de tensión que mostró cómo el Estado respondía a esta disidencia.

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¿Qué diferencia hay entre lo que pasó en Lima y en Trujillo?

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En Trujillo hubo enfrentamientos directos, violencia. En Lima fue más contenido, pero igual de determinado. Ambas ciudades rechazaban lo mismo, solo que con intensidades distintas.

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¿Qué querían decir los manifestantes cuando hablaban de que Fuerza Popular ya era gobierno?

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Que el partido ya tenía poder en el Congreso, ya influía en las decisiones del país. Querían más. Y eso asustaba a la gente.

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