Contratamos para una realidad económica diferente a la que enfrentamos hoy
En las primeras semanas de 2023, más de sesenta mil trabajadores en tecnología, finanzas y medios recibieron notificaciones de despido, marcando el fin de una era de expansión sin precedentes. Gigantes como Google, Microsoft y Amazon, que habían contratado masivamente durante la pandemia como si el crecimiento fuera eterno, se enfrentan ahora a una economía que exige contención: tasas de interés altas, consumidores que regresan a las tiendas físicas y anunciantes que recortan gastos. Lo que parece una crisis de empleo es, en realidad, el reconocimiento colectivo de que el mundo cambió y que las apuestas hechas en el aislamiento no sobreviven intactas al regreso de la normalidad.
- En solo tres semanas, más de 60.000 personas perdieron su empleo en un efecto dominó que atravesó Silicon Valley, Wall Street y las redacciones de medios.
- Google eliminó 12.000 puestos, Microsoft 10.000 y Goldman Sachs hasta 3.200, en una semana que concentró una magnitud de recortes sin precedentes para el inicio de un año.
- Las empresas que apostaron por un crecimiento digital infinito durante la pandemia ahora enfrentan la factura: demanda enfriada, publicidad digital en caída y clientes que buscan gastar menos.
- Los propios directivos admiten el error: Sundar Pichai reconoció haber contratado para una realidad que ya no existe, y Marc Benioff confesó haber sobredimensionado su plantilla en plena pandemia.
- Mientras los ejecutivos hablan de optimización, los trabajadores organizados de Amazon protestaban en las calles, recordando que detrás de cada cifra hay una negociación pendiente y una vida afectada.
En las primeras tres semanas de enero de 2023, más de sesenta mil trabajadores recibieron notificaciones de despido en una ola que no distinguió industrias: tecnología, finanzas y medios de comunicación cayeron al mismo tiempo. Alphabet anunció la eliminación de doce mil puestos —el seis por ciento de su plantilla global—, Microsoft siguió con diez mil, y Goldman Sachs sumó hasta tres mil doscientos recortes. Amazon, Salesforce, BlackRock y Vox Media completaron una lista que hacía de enero uno de los meses más duros en la memoria reciente del mercado laboral estadounidense.
La raíz del problema era clara: durante la pandemia, las empresas tecnológicas contrataron como si el crecimiento digital fuera permanente. Google solo añadió cincuenta mil empleados en dos años. Pero los consumidores regresaron a las tiendas físicas, los anunciantes recortaron sus presupuestos digitales ante el temor a la recesión, y las tasas de interés subieron con fuerza. Lo que había sido una economía de expansión se convirtió en una de contracción, y las plantillas sobredimensionadas quedaron expuestas.
Los directivos fueron directos. Sundar Pichai admitió haber contratado para una realidad económica diferente. Satya Nadella advirtió que nadie puede desafiar la gravedad. Marc Benioff, de Salesforce, fue quizás el más honesto: reconoció haber aumentado demasiado su plantilla al inicio de la pandemia y anunció recortes del diez por ciento.
El contraste con el año anterior era brutal. En 2022, Estados Unidos había registrado el segundo mayor aumento de empleo de su historia. Pero esos números ocultaban un enfriamiento que ya era visible a finales de año. Lo que ocurría en enero de 2023 no era una corrección pasajera, sino el inicio de un ajuste estructural: el reconocimiento de que la economía digital de la pandemia había sido, en parte, una ilusión, y que el costo de esa ilusión lo pagarían decenas de miles de trabajadores.
En las primeras tres semanas de enero de 2023, más de sesenta mil trabajadores recibieron notificaciones de despido. No fue un evento aislado ni una crisis en una sola industria. Fue una ola coordinada que atravesó Wall Street, las redacciones de medios y, sobre todo, los pasillos de las grandes empresas tecnológicas que habían crecido sin freno durante la pandemia.
Alphabet, la matriz de Google, encabezó los anuncios el viernes con la noticia de que eliminaría doce mil puestos de trabajo, el seis por ciento de su plantilla global. Microsoft siguió el miércoles con diez mil despidos. Vox Media, que controla sitios como The Verge y New York Magazine, recortó alrededor de ciento treinta empleados. En Wall Street, BlackRock eliminó quinientos puestos y Goldman Sachs anunció hasta tres mil doscientos despidos. Amazon, que había comenzado el año con el anuncio de más de dieciocho mil recortes, se sumó a una lista que incluía también a Salesforce, Coinbase, McDonald's y Stitch Fix. La magnitud era sin precedentes en lo que iba del año.
La causa raíz era simple pero brutal: durante la pandemia, cuando los consumidores se refugiaron en el comercio electrónico y los servicios digitales, las empresas tecnológicas contrataron como si el crecimiento fuera infinito. Google solo añadió cincuenta mil trabajadores en dos años. Pero la realidad económica cambió rápidamente. Los consumidores regresaron a las tiendas físicas. Las compras presenciales se recuperaron. Los anunciantes, asustados por los temores de recesión, redujeron sus gastos en publicidad digital. Las tasas de interés subieron. La demanda se enfrió. Las empresas que habían contratado para una economía de expansión se encontraban ahora en una economía de contracción.
Sundar Pichai, el director ejecutivo de Alphabet, fue directo en su comunicación a los empleados: en los últimos dos años habían visto períodos de crecimiento dramático y habían contratado para una realidad económica diferente a la que enfrentaban ahora. Satya Nadella, de Microsoft, fue más poético pero igual de claro: nadie puede desafiar la gravedad, y Microsoft no podía ignorar la debilidad de la economía mundial. Los clientes que habían acelerado su gasto digital durante el confinamiento ahora buscaban optimizar ese gasto, hacer más con menos.
Esta ola de despidos contrastaba violentamente con lo que había ocurrido apenas un año antes. En 2022, Estados Unidos había registrado el segundo mayor aumento de empleo de su historia, con cuatro millones y medio de nuevos puestos. En 2021, durante el primer año de recuperación pandémica, se habían creado seis millones y setecientos mil empleos. Pero esos números escondían una realidad más compleja: el empleo había comenzado a enfriarse a finales de 2022, y el informe de diciembre mostró las ganancias mensuales más bajas en dos años.
Los despidos no se limitaban a la tecnología. Wall Street sufría. Los medios de comunicación se contraían. Pero fueron las grandes tecnológicas las que llevaban la peor parte. Marc Benioff, de Salesforce, fue particularmente honesto en su carta a los empleados: admitió haber aumentado demasiado la plantilla al principio de la pandemia. Ahora la empresa recortaría alrededor del diez por ciento de sus más de setenta mil empleados.
Hubo un momento de tensión que capturó la contradicción del momento. En noviembre, Andy Jassy, el director ejecutivo de Amazon, había hablado en la cumbre DealBook del New York Times sobre cómo su empresa había tomado la decisión correcta al expandir rápidamente su infraestructura durante la pandemia, pero reconoció que la racha de contrataciones era una lección para todos. Mientras hablaba, trabajadores de los almacenes de Amazon que meses antes habían organizado el primer sindicato en la historia de la empresa en suelo estadounidense protestaban afuera. Chris Smalls, presidente del sindicato, llamó a la protesta una fiesta de bienvenida para Jassy y advirtió que los trabajadores estaban listos para negociar su primer contrato colectivo.
Lo que estaba ocurriendo en enero de 2023 era un ajuste estructural. Las empresas que habían prosperado durante el aislamiento ahora se enfrentaban a un mundo diferente. Los despidos no eran una corrección temporal sino el reconocimiento de que la economía había cambiado de forma permanente. Y apenas estaba comenzando.
Notable Quotes
En los últimos dos años hemos visto períodos de crecimiento dramático. Para igualar e impulsar ese crecimiento, contratamos para una realidad económica diferente a la que enfrentamos hoy— Sundar Pichai, CEO de Alphabet
Admitió haber aumentado demasiado la plantilla de la empresa al principio de la pandemia— Marc Benioff, presidente y codirector general de Salesforce
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué las tecnológicas fueron las más golpeadas si durante la pandemia fueron las que mejor les fue?
Porque contrataron como si la pandemia fuera a durar para siempre. Cuando los consumidores volvieron a las tiendas físicas y los anunciantes dejaron de gastar en publicidad digital, esas empresas descubrieron que tenían demasiada gente para una economía que ya no crecía.
¿Esto significa que cometieron un error estratégico?
No exactamente un error. Fue una apuesta que perdió. Durante el confinamiento, nadie sabía cuánto tiempo duraría. Contratar agresivamente parecía lo correcto. Pero cuando la realidad cambió, quedaron atrapadas con costos fijos que no podían sostener.
¿Hay algo que distinga estos despidos de los que ocurrieron durante la pandemia?
Completamente opuesto. En 2020, perdimos nueve millones de empleos porque la economía se paralizó. Ahora estamos perdiendo empleos porque la economía se está normalizando. Es un ajuste, no un colapso.
¿Qué le dijeron los ejecutivos a sus empleados?
La mayoría fue honesta. Pichai dijo que habían contratado para una realidad diferente. Benioff admitió que habían aumentado demasiado la plantilla. Nadella habló de que nadie puede desafiar la gravedad. Fueron reconocimientos de que se habían equivocado en sus cálculos.
¿Qué pasa ahora con esos sesenta mil trabajadores?
Eso es lo que nadie sabe. Algunos encontrarán trabajo en otras empresas. Otros enfrentarán meses de búsqueda. Y algunos descubrirán que el mercado laboral que conocían durante la pandemia ya no existe.