En el cruce entre la regulación y la innovación, Google ha plantado una bandera en Madrid: Waymo Iberia SL, constituida en julio con capital modesto pero ambiciones continentales, es la apuesta silenciosa de la compañía por liderar el transporte autónomo en la península ibérica. Como en tantos momentos de transformación tecnológica, la carrera no la gana quien llega primero a la calle, sino quien llega primero al papel. España, a la espera de que la DGT abra la puerta, se convierte en el próximo escenario donde la humanidad negociará su relación con las máquinas que conducen solas.