Los inventarios mundiales caen a ritmo récord mientras la demanda se desmorona
En un momento en que los mercados energéticos globales buscan equilibrio, Goldman Sachs ha elevado sus proyecciones del petróleo Brent hasta 90 dólares por barril para finales de 2026, con un escenario de riesgo que alcanza los 120 dólares, ante una crisis de suministro sin precedentes en el golfo Pérsico. La pérdida de millones de barriles diarios en la región más estratégica del mundo recuerda cuán frágil es la cadena que sostiene la energía moderna. Lo que el banco advierte no es solo una fluctuación de precios, sino una tensión estructural entre la oferta que falta y una demanda que el propio mercado deberá disciplinar.
- Las disrupciones en el golfo Pérsico han eliminado 14,5 millones de barriles diarios del mercado, provocando la caída de inventarios globales más rápida jamás registrada.
- Goldman Sachs retrasa hasta finales de junio la normalización de exportaciones, un mes más tarde de lo previsto, amplificando la presión sobre los precios en cascada.
- El Brent podría oscilar entre 90 y 120 dólares en el cuarto trimestre de 2026 según la duración de la crisis, dejando a consumidores y gobiernos ante una factura energética incierta.
- La demanda mundial ya cede ante los precios altos, con una caída proyectada de 1,7 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, pero Goldman advierte que esa corrección podría necesitar ser aún mayor.
- El banco alerta sobre escasez de gasolina y diésel refinados, añadiendo una capa de riesgo que va más allá del precio del crudo y toca la vida cotidiana de millones de personas.
Goldman Sachs ha revisado al alza sus proyecciones energéticas de forma significativa, anticipando ahora que el barril de Brent llegará a 90 dólares en el cuarto trimestre de 2026, diez dólares más que su estimación anterior. Para el crudo WTI, la revisión va de 75 a 83 dólares. Pero el verdadero foco de alarma es el escenario pesimista: si las disrupciones en el golfo Pérsico se prolongan, el Brent podría alcanzar los 120 dólares.
El detonante es una perturbación sin precedentes en las exportaciones de la región. La demora en la normalización de los envíos, ahora esperada para finales de junio, ha dejado al mercado sin 14,5 millones de barriles diarios, provocando que los inventarios mundiales caigan a un ritmo récord de entre 11 y 12 millones de barriles diarios solo en abril. El cuello de botella del estrecho de Ormuz convierte cada día de crisis en una presión acumulada sobre las reservas estratégicas del planeta.
El banco maneja escenarios adicionales: si las exportaciones se normalizan a finales de julio, el Brent promediarían algo más de 100 dólares; si además hay una reducción persistente de capacidad productiva regional, el precio rondaría los 120 dólares. Para 2027, Goldman también ha elevado sus proyecciones, situando el Brent en 85 dólares de media.
Lo que hace este análisis especialmente relevante es su alcance. La demanda mundial ya está cayendo ante los precios elevados, pero Goldman advierte que esa corrección podría no ser suficiente si la crisis se extiende. Para los consumidores, implica gasolina y calefacción más caras. Para los gobiernos, plantea el desafío de gestionar una posible escasez energética. Y para los inversores, anuncia meses de volatilidad considerable en los mercados.
Goldman Sachs ha replanteado sus expectativas sobre el precio del petróleo, elevando significativamente sus proyecciones para el resto del año ante una crisis de suministro en el golfo Pérsico que amenaza con alterar los mercados energéticos globales. El banco de Wall Street ahora anticipa que el barril de Brent se situará en 90 dólares durante el cuarto trimestre de 2026, un salto de diez dólares respecto a su pronóstico anterior de 80 dólares. Para el crudo estadounidense WTI, la revisión es similar: de 75 a 83 dólares por barril. Pero lo que realmente preocupa a los analistas es el escenario más sombrío: si las disrupciones en la región persisten, el Brent podría alcanzar los 120 dólares.
Lo que ha disparado estas proyecciones es una perturbación sin precedentes en las exportaciones del golfo Pérsico. Goldman Sachs ahora espera que la normalización de los envíos se demore hasta finales de junio, un mes más tarde de lo que había previsto hace poco. Esta demora tiene consecuencias en cascada. La región está perdiendo 14,5 millones de barriles diarios de producción, lo que está provocando que los inventarios mundiales caigan a un ritmo récord de entre 11 y 12 millones de barriles diarios solo en abril. Para entender la magnitud: es como si el mundo estuviera consumiendo sus reservas estratégicas a una velocidad nunca vista.
El banco también ha revisado sus proyecciones para 2027, elevando el precio medio del Brent a 85 dólares frente a los 80 dólares anteriores, y el WTI a 80 dólares en lugar de 75. Los analistas subrayan que sus nuevas estimaciones para el cuarto trimestre de este año son casi 30 dólares más altas que las que tenían antes del impacto en el estrecho de Ormuz, el cuello de botella por el que pasa gran parte del petróleo mundial.
Lo inquietante es que Goldman Sachs advierte sobre una reacción en cadena potencialmente peligrosa. La demanda mundial de petróleo ya está cayendo, con una disminución proyectada de 1,7 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2026 debido a que los precios más altos están desalentando el consumo. Pero el banco es claro: estas reducciones extremas de inventarios no pueden sostenerse indefinidamente. Si la crisis de suministro se prolonga, será necesario que la demanda caiga aún más para equilibrar los mercados.
El análisis de riesgos del banco es particularmente severo. Señala que los riesgos económicos son mayores de lo que sugiere incluso su escenario base, citando no solo el potencial de precios del petróleo más altos, sino también precios inusualmente elevados de productos refinados, riesgos de escasez de gasolina y diésel, y la magnitud sin precedentes de la crisis misma. Goldman maneja dos escenarios adicionales más allá de su proyección central. En uno, si las exportaciones del golfo se normalizan a finales de julio, el Brent promediaría poco más de 100 dólares en el cuarto trimestre. En el peor de los casos, si esa normalización se retrasa hasta finales de julio y además hay una reducción persistente de 2,5 millones de barriles diarios en la capacidad de producción regional, el Brent podría rondar los 120 dólares.
Lo que hace que este análisis sea particularmente relevante es que Goldman Sachs no es un banco cualquiera: sus proyecciones sobre los mercados energéticos tienen peso en las decisiones de inversión global. Sus revisiones al alza sugieren que los mercados podrían estar subestimando tanto la duración como la severidad de la crisis en el golfo Pérsico. Para los consumidores, esto significa que los precios de la gasolina y la calefacción podrían seguir subiendo. Para los gobiernos, plantea preguntas sobre cómo gestionar una posible escasez de energía. Y para los inversores, abre la puerta a volatilidad significativa en los próximos meses.
Citas Notables
Nuestra previsión del precio del crudo para el cuarto trimestre de 2026 es casi 30 dólares superior a la que existía antes del impacto en Ormuz— Goldman Sachs
Dado que las reducciones extremas de inventarios no son sostenibles, podrían ser necesarias pérdidas de demanda aún mayores si la crisis de oferta se prolonga— Goldman Sachs
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Goldman Sachs cree que esto es diferente a otras crisis de petróleo que hemos visto?
La magnitud es lo que los asusta. Perder 14,5 millones de barriles diarios no es una interrupción temporal. Es casi el 15 por ciento de la oferta mundial desaparecida de golpe. Eso no tiene precedente reciente.
Pero la demanda está cayendo, ¿no? ¿No debería eso aliviar la presión?
Sí, pero aquí está el problema: la demanda solo cae porque los precios son tan altos que la gente deja de comprar. Es un ajuste forzado, no voluntario. Goldman dice que esto no puede durar. En algún momento, la gente necesita energía, crisis o no.
¿Qué significa realmente que los inventarios caigan a un ritmo récord?
Significa que el mundo está quemando sus reservas más rápido de lo que puede reponerlas. Es como si tuvieras una cuenta de ahorros y cada mes sacas más de lo que ingresas. Eventualmente, la cuenta se vacía.
¿Y si la crisis dura más de lo que Goldman espera?
Entonces entras en territorio desconocido. El banco menciona que podrían necesitarse pérdidas de demanda aún mayores. Eso significa recesión, racionamiento, o ambos. No es un escenario que nadie quiera ver.
¿Por qué importa que Goldman haya revisado sus números?
Porque cuando un banco de ese tamaño cambia sus proyecciones en 30 dólares por barril, otros están escuchando. Eso afecta dónde fluye el dinero, qué seguros compran las empresas, cómo los gobiernos planifican. Es una señal de que la situación es más seria de lo que parecía hace semanas.