En la provincia de Matanzas, donde las familias observaban impotentes cómo el precio del aceite, los huevos y el arroz escapaba a toda razón, el gobierno provincial intervino para poner un límite a la especulación. Fijando márgenes comerciales máximos del treinta por ciento y estableciendo precios de referencia para los productos esenciales, las autoridades intentaron devolver a la mesa familiar lo que la codicia del mercado había comenzado a arrebatarle. La medida no resuelve la escasez, pero traza una frontera moral entre el comercio legítimo y el aprovechamiento de la necesidad ajena.
Gobierno de Matanzas fija precios máximos para productos de primera necesidad
Las familias matanceras sufrieron aumentos de precios en productos de primera necesidad, afectando su capacidad de acceso a alimentos básicos.
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