Trump recompra arrendamientos eólicos marinos por $2,600 millones para frenar expansión

Sustituir eólica marina por gas natural en otra región no aborda las brechas de suministro
Crítica de defensores de energía limpia sobre cómo las recompras no reemplazan la capacidad donde se necesita.

En un momento en que la transición energética global avanza con urgencia, la administración Trump ha elegido un camino distinto: recomprar, uno a uno, los permisos de energía eólica marina que empresas privadas habían obtenido legalmente, pagando casi $2,600 millones en fondos públicos desde marzo. Lo que se presenta como una reorientación hacia infraestructura 'fiable' es también una apuesta deliberada contra la energía limpia costera, redirigiendo capital hacia gas natural y geotermia en regiones distintas a las que los parques eólicos habrían servido. La historia registrará este momento como uno en que un gobierno eligió desmantelar lo que otros habían construido, no por imposibilidad técnica, sino por convicción política.

  • El gobierno federal ha gastado casi $2,600 millones en recomprar arrendamientos eólicos marinos a empresas privadas, condicionando los reembolsos a que el dinero se invierta en combustibles fósiles.
  • El proyecto Leading Light Wind, que habría abastecido a más de un millón de hogares frente a Nueva Jersey, es uno de los cuatro abandonados por Invenergy a cambio de $765 millones.
  • Los tribunales han bloqueado los intentos directos de Trump de frenar la eólica marina, por lo que la administración adoptó esta táctica de compra de arrendamientos como vía alternativa.
  • Nueva York encabeza una demanda legal contra estas recompras, y gobernadores demócratas como Janet Mills de Maine las califican de 'legalmente cuestionables' y 'derroche flagrante' del dinero público.
  • Grupos ambientalistas advierten que los proyectos de reemplazo —gas en el Medio Oeste, geotermia en el Oeste— no cubrirán las necesidades eléctricas del Noreste, donde los parques marinos habrían operado.

La administración Trump pagó $765 millones a Invenergy, el mayor productor independiente de energía en Norteamérica, para que abandonara cuatro proyectos eólicos marinos en aguas de Nueva Jersey, Maine y California. El acuerdo eleva a casi $2,600 millones el gasto total en estas recompras desde marzo, cuando la misma táctica se aplicó por primera vez con la francesa TotalEnergies.

El más ambicioso de los proyectos cancelados, Leading Light Wind, habría generado hasta 2.4 gigavatios frente a Nueva Jersey, suficiente para abastecer a más de un millón de hogares. Invenergy recibirá reembolsos por sus cuotas de arrendamiento y usará los fondos para instalar capacidad de gas natural en cinco estados del Medio Oeste y desarrollar proyectos geotérmicos en el Oeste, donde ya controla 144,000 acres en arrendamientos.

El patrón es consistente: TotalEnergies recibió cerca de $1,000 millones en marzo; Golden State Wind y Bluepoint Wind aceptaron $900 millones combinados en abril. En cada caso, la condición es reinvertir en combustibles fósiles. El secretario del Interior, Doug Burgum, lo llama una reorientación hacia infraestructura 'fiable y segura'. Trump, por su parte, ha expresado abiertamente su desprecio por las turbinas eólicas marinas.

La estrategia surgió como respuesta a los tribunales federales, que han bloqueado los intentos directos de la administración de frenar la eólica marina mediante órdenes ejecutivas. Pero la táctica alternativa también enfrenta resistencia: Nueva York lidera una demanda contra el acuerdo con TotalEnergies, el Congreso investiga las transacciones, y la gobernadora de Maine las calificó de 'derroche flagrante del dinero de los contribuyentes'.

Críticos como Hillary Bright, de Turn Forward, señalan que los proyectos de reemplazo no son equivalentes: el gas en Indiana o la geotermia en Nevada no cubrirán la demanda eléctrica del Noreste que los parques costeros habrían atendido. Invenergy, mientras tanto, dejó abierta la puerta a futuras inversiones en eólica marina si las condiciones del mercado cambian.

El gobierno de Trump ha vuelto a recurrir a su estrategia de comprar arrendamientos de energía eólica marina a empresas privadas, esta vez pagando $765 millones a Invenergy, una compañía con sede en Chicago, para que abandone cuatro proyectos en aguas estadounidenses. El acuerdo, anunciado el miércoles, eleva el gasto total en estas recompras a casi $2,600 millones desde que la administración comenzó esta táctica en marzo.

Invenergy, el mayor productor independiente de energía en Norteamérica, había estado desarrollando estos cuatro arrendamientos en fases muy tempranas. El más grande, Leading Light Wind frente a Nueva Jersey, habría generado hasta 2.4 gigavatios de electricidad, suficiente para abastecer a más de un millón de hogares. Los otros tres proyectos estaban ubicados frente a las costas de Maine y California, con turbinas flotantes diseñadas para aguas más profundas. La compañía ya había cancelado Leading Light Wind en noviembre, citando problemas en la cadena de suministro y cambios regulatorios, pero los otros tres permanecían en desarrollo.

Ahora Invenergy recibirá reembolsos por sus cuotas de arrendamiento y redirigirá los $765 millones hacia proyectos de gas natural y geotermia que, según la empresa, pueden construirse más rápidamente y entregar electricidad a la red en plazos comercialmente viables. La compañía planea usar el dinero para instalar capacidad de gas natural en Indiana, Wisconsin, Iowa, Kansas y Missouri, además de desarrollar proyectos geotérmicos en el Oeste, donde ya controla 45 arrendamientos que suman 144,000 acres.

Esta recompra es parte de un patrón más amplio. En marzo, la francesa TotalEnergies recibió casi $1,000 millones para abandonar dos arrendamientos frente a Carolina del Norte y Nueva York. En abril, Golden State Wind y Bluepoint Wind aceptaron $900 millones combinados para renunciar a sus proyectos frente a California, Nueva Jersey y Nueva York. En cada caso, la condición es que las empresas inviertan el dinero reembolsado en combustibles fósiles. El secretario del Interior, Doug Burgum, defendió la estrategia diciendo que las empresas están "reorientando la inversión hacia una infraestructura energética fiable y segura", mientras que Trump ha expresado repetidamente su desprecio por la energía eólica marina, calificando las turbinas de feas.

Los tribunales federales han frustrado los intentos directos de Trump de detener la eólica marina mediante órdenes ejecutivas, lo que llevó a la administración a adoptar este enfoque de compra de arrendamientos. Sin embargo, la estrategia enfrenta resistencia legal y política. Nueva York encabeza una demanda que impugna el acuerdo con TotalEnergies, y los demócratas en el Congreso lo están investigando. La gobernadora demócrata de Maine, Janet Mills, calificó las recompras de "legalmente cuestionables" y de un "derroche flagrante del dinero de los contribuyentes".

Hillary Bright, directora ejecutiva del grupo de defensa Turn Forward, señaló que estas transacciones no son intercambios equivalentes. Los proyectos de reemplazo no suministrarán electricidad a los mismos estados que habrían abastecido los parques eólicos marinos. "Sustituir la eólica marina costera por infraestructura geotérmica o de gas natural en otra región no aborda las preocupaciones crecientes sobre asequibilidad, confiabilidad o posibles brechas en el suministro eléctrico en el Noreste y el Atlántico medio", argumentó.

Invenergy dejó abierta la puerta a futuras inversiones en energía eólica marina. Daniel Runyan, vicepresidente sénior de desarrollo, dijo que la empresa seguirá "evaluando oportunidades a medida que evolucionen las condiciones del mercado". La compañía mantiene una cartera diversa que incluye alrededor de 125 parques eólicos terrestres, más de 60 proyectos solares y casi 30 instalaciones de almacenamiento en baterías. El miércoles, el Departamento del Interior también apeló un fallo que había anulado varias acciones de la administración Trump diseñadas para ralentizar el desarrollo de energía limpia, incluyendo un requisito que exige la aprobación personal de Burgum para todos los proyectos de energía solar y eólica en tierras y aguas federales.

Destinaremos capital adicional a proyectos que puedan ejecutarse en plazos comercialmente razonables
— Daniel Runyan, vicepresidente sénior de Invenergy
Una decisión miope que perjudicará nuestra capacidad de reducir la dependencia de combustibles fósiles caros
— Gobernadora Janet Mills de Maine
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el gobierno está pagando miles de millones para que las empresas abandonen proyectos que ya habían comenzado?

Model

Porque los tribunales bloquearon los intentos directos de Trump de detener la eólica marina. Esta es una forma indirecta de lograr el mismo resultado: comprar los arrendamientos y redirigir el dinero hacia combustibles fósiles.

Inventor

¿Pero Invenergy no podría simplemente rechazar el dinero y continuar con sus proyectos?

Model

Podría, pero ¿por qué lo haría? Recibe $765 millones en reembolsos, evita los riesgos regulatorios de un entorno hostil, y puede invertir en proyectos que se construyen más rápido. Es una salida rentable.

Inventor

¿Qué pierden los estados como Nueva York y Maine?

Model

Pierden la capacidad de generar electricidad limpia localmente. Los proyectos de reemplazo estarán en Indiana, Wisconsin, Nevada. La electricidad que habrían producido esos parques eólicos marinos no se reemplaza en los mismos lugares.

Inventor

¿Es legal lo que está haciendo la administración?

Model

Eso es lo que están tratando de determinar los tribunales. Nueva York demanda, los demócratas investigan. La gobernadora de Maine lo llamó "legalmente cuestionable". Pero por ahora, el gobierno sigue adelante.

Inventor

¿Qué pasa si cambia la administración en el futuro?

Model

Invenergy dejó clara la puerta abierta. Dijo que seguirá evaluando oportunidades a medida que cambien las condiciones del mercado. Si la política energética gira, podrían volver a la eólica marina.

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