Desde el Palacio de la Revolución, Cuba convocó a sus directivos a un seminario nacional para preparar la implementación de transformaciones económicas y sociales aprobadas por la Asamblea Nacional. El Primer Ministro Manuel Marrero Cruz presidió el encuentro con un mensaje que trasciende lo administrativo: la verdadera reforma no ocurre en los salones del poder, sino en los municipios donde la vida cotidiana exige respuestas. El principio rector —conservar lo esencial mientras se adapta lo necesario— revela una revolución que busca reinventarse sin perder su identidad.