A los diecisiete años, Gilberto Mora ha convertido unas pocas semanas de fútbol mundial en una transformación que pocos jugadores logran en toda una carrera: pasar de promesa local a nombre en los despachos de los grandes clubes europeos. Su valor de mercado, que saltó de 11.5 a 28.5 millones de dólares tras el Mundial 2026, no es solo una cifra —es el reflejo de cómo un torneo puede reescribir el destino de un joven y, con él, las expectativas de todo un país futbolístico. La historia de Mora recuerda que el talento, cuando encuentra el escenario adecuado, no espera a crecer para hacerse nota