90.000 toneladas de calzado desechadas cada año, la mayoría sin recuperación
Cada año, noventa mil toneladas de calzado desaparecen en los vertederos españoles sin que sus materiales vuelvan al ciclo productivo. Gerescal, el sistema colectivo de responsabilidad ampliada del sector, ha puesto en marcha un piloto que desafía esa inercia: instalar contenedores de recogida dentro de las propias tiendas, allí donde el consumidor ya está presente en el momento de renovar su calzado. La prueba no solo mide flujos de residuos y costes logísticos, sino algo más esquivo: si las personas, cuando el gesto es sencillo, están dispuestas a cerrar el círculo.
- España acumula un déficit silencioso de 90.000 toneladas anuales de calzado que se entierran sin recuperar cuero, polímeros ni metales.
- Gerescal rompe con el modelo de contenedor callejero y lleva la recogida al interior de tiendas de marcas como Pikolinos, MTNG y Wonders.
- El instituto técnico Inescop supervisará cada etapa con indicadores precisos, desde que el zapato entra al contenedor hasta que sus fracciones se separan mecánicamente.
- Los materiales recuperados apuntan a tres destinos: nuevos componentes industriales, superficies deportivas o valorización energética según su calidad.
- El verdadero examen del piloto es conductual: si el consumidor devuelve el calzado viejo cuando hacerlo no le cuesta nada.
En España se desechan cada año unas 90.000 toneladas de calzado, la mayoría enterradas en vertederos sin que se recupere prácticamente nada de sus componentes: cuero, espumas, polímeros, metales. Gerescal, el sistema colectivo que agrupa a los productores bajo el marco de la responsabilidad ampliada del productor, ha lanzado una prueba piloto para intentar cambiar esa realidad.
La apuesta es instalar contenedores de recogida directamente en tiendas de zapatos, no en la calle. La lógica es tan simple como no probada a escala: cuando alguien compra un par nuevo, puede dejar el viejo en el mismo punto de venta. Participan en el piloto marcas reconocidas del sector como Pikolinos, MTNG, Wonders, Gioseppo, Zapato Feroz, Boreal, Casas y Mibo. El modelo se comparará con los sistemas de contenedores en vía pública ya ensayados en fases anteriores.
Inescop, instituto técnico especializado en calzado, coordinará científicamente el proyecto y documentará cada indicador de rendimiento. El tratamiento previsto es mecánico: trituración y separación de fracciones —textiles, cuero, polímeros, espumas y metales— cada una con un destino potencial distinto, desde nuevas aplicaciones industriales hasta superficies de parques o valorización energética.
Más allá de los datos técnicos y económicos, el piloto plantea una pregunta sobre comportamiento humano: si los consumidores realmente devuelven sus zapatos cuando el gesto es fácil y el punto de entrega está a mano. La respuesta determinará cómo Gerescal diseñe sus sistemas de gestión en el futuro.
En España se desechan cada año alrededor de 90.000 toneladas de calzado. La mayoría termina en vertederos, sin que se recupere casi nada de lo que contienen: cuero, textiles, espumas, metales, polímeros. Es un volumen considerable de material que simplemente desaparece. Gerescal, el sistema colectivo que agrupa a los productores de calzado bajo la responsabilidad ampliada del productor, acaba de lanzar una prueba piloto para cambiar eso.
La iniciativa es directa: instalar contenedores de recogida dentro de tiendas de zapatos, no en las calles. La idea es que cuando alguien compre un par nuevo, pueda dejar el viejo en el mismo lugar donde lo adquirió. Es simple, pero nadie sabe aún si funcionará a escala. Por eso es un piloto. El proyecto analizará si este modelo es viable desde el punto de vista técnico, operativo y económico, y lo comparará con los sistemas tradicionales de contenedores en la vía pública que ya se han probado en fases anteriores.
La primera etapa del proyecto contó con la colaboración de organizaciones sociales dedicadas a la recogida de textiles y productos usados. Ahora, Gerescal da un paso más ambicioso: trabajar directamente con comercios. Participan en el piloto varias marcas conocidas del sector: Pikolinos, MTNG, Wonders, Gioseppo, Zapato Feroz, Boreal, Casas y Mibo. Los contenedores estarán en sus tiendas, y los consumidores podrán depositar allí el calzado que ya no usen.
Lo que Gerescal quiere saber es concreto: cuánto calzado se recogerá realmente, qué calidad tiene ese residuo, cuánto cuesta gestionarlo, y qué se puede hacer con él después. Inescop, un instituto técnico especializado en el sector del calzado, coordinará científicamente el proyecto, registrando indicadores de rendimiento y evaluando cada paso del proceso. El seguimiento será riguroso: desde que un zapato entra en el contenedor hasta que se trata y se recuperan sus materiales, todo quedará documentado.
El tratamiento previsto es mecánico. El calzado se triturará y se separarán sus componentes principales: fibras textiles, cuero, polímeros, espumas y metales. Cada fracción tiene un destino potencial. Los materiales recuperados podrán usarse en nuevas aplicaciones industriales, incluso en la fabricación de nuevos componentes para calzado. Algunas fracciones podrían servir para superficies de parques o instalaciones deportivas. Lo que no pueda reciclarse materialmente podría destinarse a valorización energética, es decir, a generar energía.
Más allá de los aspectos técnicos y ambientales, el piloto también evaluará algo más humano: si los consumidores realmente devuelven sus zapatos cuando tienen la oportunidad, y qué papel pueden jugar las tiendas como puntos de recogida. Es una pregunta sobre comportamiento, sobre si la gente está dispuesta a participar en un sistema de devolución voluntaria cuando es fácil hacerlo. Los resultados de esta prueba determinarán cómo Gerescal diseñe sus sistemas de gestión en el futuro, adaptándose a las exigencias de la responsabilidad ampliada del productor y a la realidad de cómo funciona el mercado.
Citas Notables
El objetivo es obtener información sobre la calidad del residuo recogido, los volúmenes recuperados, los costes de gestión y las posibilidades de reutilización y reciclaje— Responsables del proyecto Gerescal
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué una tienda es mejor lugar que la calle para recoger zapatos viejos?
Porque la gente está allí comprando. Si acaba de comprar un par nuevo, tiene el viejo en la mano o en casa. Una tienda es un punto natural de encuentro. Un contenedor en la calle requiere que alguien salga de su camino.
¿Y si la gente simplemente no devuelve nada?
Eso es exactamente lo que el piloto intenta descubrir. Por eso es una prueba, no un sistema definitivo. Si nadie participa, sabrán que este modelo no funciona y tendrán que pensar en otra cosa.
¿Qué pasa con los zapatos que se recogen? ¿Se pueden reutilizar?
Algunos sí. Pero la mayoría se tritura y se separa en materiales: cuero, textiles, espumas, metales. Cada uno tiene un destino diferente. Lo ideal es que vuelvan a convertirse en algo útil, ya sea nuevo calzado o superficies deportivas.
¿Y si no se pueden reciclar?
Entonces se quema para generar energía. No es lo ideal, pero es mejor que un vertedero, donde simplemente desaparecen durante décadas.
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió?
La ley. La responsabilidad ampliada del productor obliga a las marcas a hacerse cargo del fin de vida de sus productos. No pueden simplemente vender y olvidarse. Tienen que pensar en qué pasa después.
¿Cuánto tiempo durará el piloto?
El texto no lo especifica. Pero estos proyectos suelen durar meses. Necesitan suficientes datos para tomar decisiones. Si funciona, podría expandirse. Si no, volverán al tablero de dibujo.