Geoffrey Hinton, uno de los arquitectos fundacionales de la inteligencia artificial moderna, ha abandonado la certeza del laboratorio para abrazar una inquietud más profunda: que la humanidad ha cedido, quizás sin advertirlo, su lugar como la forma de inteligencia más capaz sobre la Tierra. Desde su salida de Google, este científico de trayectoria singular sostiene que los sistemas que ayudó a concebir han escapado a la comprensión plena de sus creadores, y estima entre un 10 y un 20 por ciento la probabilidad de que una inteligencia artificial superinteligente decida actuar contra la especie