Un teléfono extremadamente sólido que juega a lo seguro
Cada año, la industria tecnológica renueva su promesa de transformación, y Samsung no es la excepción: el Galaxy S26 Ultra llega en 2026 como el estandarte más ambicioso de la compañía, presentado en su evento Unpacked de febrero. Sin embargo, tras varios días de uso real, lo que revela no es una ruptura con el pasado sino su perfeccionamiento silencioso: un dispositivo que afina cada arista sin atreverse a redibujarse. En un mercado donde la innovación radical escasea, la pregunta que persiste no es si el teléfono es bueno —lo es— sino si la excelencia incremental justifica el sacrificio económico que implica.
- Samsung lanzó el S26 Ultra prometiendo su teléfono más avanzado, pero la prueba real revela una actualización conservadora que apenas se distingue de su predecesor inmediato.
- La nueva Pantalla de Privacidad y la estabilización horizontal de video son las novedades más genuinas, aunque el sistema de cámaras y el diseño general siguen siendo casi idénticos al S25 Ultra.
- La acumulación de capas de inteligencia artificial —Galaxy AI, Gemini, Bixby— genera una experiencia fragmentada donde el usuario no siempre entiende qué herramienta usar ni por qué existen varias para lo mismo.
- El rendimiento del Snapdragon Elite Gen 5, la batería que supera el día y medio y la pantalla AMOLED de 6,9 pulgadas mantienen al dispositivo entre los mejores del mercado Android.
- Para quienes vienen de un S24 Ultra o S25 Ultra, el salto difícilmente se justifica; para quienes llegan desde gamas medias o modelos más antiguos, la diferencia sí resulta contundente.
Samsung presentó el Galaxy S26 Ultra en su evento Unpacked de febrero, posicionándolo como su dispositivo más avanzado. Tras varios días de prueba, CNN Bits encontró un teléfono de refinamiento sólido pero sin grandes sorpresas: mejoras puntuales sobre una fórmula que permanece casi intacta.
El cambio más visible es físico: 7,9 milímetros de grosor, esquinas más redondeadas y un peso ligeramente menor. Samsung abandonó el titanio para volver al aluminio blindado, una decisión que pasará desapercibida para la mayoría. La pantalla Dynamic AMOLED de 6,9 pulgadas con resolución WQHD+ y 120 Hz sigue siendo uno de sus puntos más fuertes. La novedad más llamativa es la Pantalla de Privacidad, que bloquea eficazmente la visión lateral y puede activarse por aplicación o solo para ocultar notificaciones, aunque en su modo más intenso sacrifica algo de brillo.
En fotografía, el sistema es prácticamente el mismo del S25 Ultra: sensor principal de 200 megapíxeles, ultra gran angular de 50 megapíxeles y dos teleobjetivos. Las mejoras existen pero no son radicales. La calidad sigue siendo de las mejores del mercado, con retratos sólidos y un zoom destacado. En video, la función de Bloqueo Horizontal estabiliza las grabaciones de forma notable incluso ante movimientos bruscos.
El Snapdragon Elite Gen 5 garantiza fluidez total y One UI 8.5 se siente más estable que nunca. La batería de 5.000 mAh supera con comodidad el día completo y la carga rápida recupera más del 70 por ciento en media hora.
El punto más cuestionable es la inteligencia artificial: Galaxy AI, Gemini y Bixby conviven de forma desordenada, generando confusión sobre qué hace cada herramienta. Algunas funciones, como la edición generativa de imágenes o el filtro de llamadas spam, resultan genuinamente útiles, pero el conjunto se siente sobrecargado y sin una narrativa coherente.
El S26 Ultra es uno de los Android más completos disponibles, con pantalla espectacular, potencia sobrada y funciones diferenciales como el S-Pen. Pero para quienes ya tienen un S24 Ultra o S25 Ultra, el salto es difícil de justificar. Samsung refinó casi todo; lo que aún no ha logrado es sorprender.
Samsung presentó en febrero su Galaxy S26 Ultra en el evento Unpacked tradicional de la compañía, posicionándolo como su teléfono más avanzado hasta la fecha. CNN Bits lo probó durante varios días para evaluar sus características, rendimiento y experiencia de uso real. Lo que emerge de esa prueba es un retrato de refinamiento sin revolución: un dispositivo extremadamente sólido que mejora aspectos puntuales del uso diario mientras mantiene una fórmula casi idéntica a la de sus predecesores.
El cambio más visible está en la forma. Samsung redujo el grosor a 7,9 milímetros y bajó ligeramente el peso, algo que se percibe en la mano aunque siga siendo un teléfono grande que pide ser usado con ambas manos. Las esquinas ahora son más redondeadas y cómodas. La compañía también abandonó el titanio de generaciones recientes para volver al aluminio blindado, una decisión que probablemente pasará desapercibida para la mayoría pero que le quita esa sensación característica que tenían los Ultra más recientes. La pantalla Dynamic AMOLED de 6,9 pulgadas con resolución WQHD+ y tasa adaptativa de 120 Hz sigue siendo uno de los puntos más fuertes del teléfono, ofreciendo brillo, nitidez y fluidez que hacen que ver videos, jugar o navegar sea una experiencia excepcional.
La novedad más llamativa es la Pantalla de Privacidad. Después de probarla en el Metro y lugares concurridos, funciona mucho mejor de lo esperado, bloqueando bastante la visión lateral y permitiendo activarse solo en ciertas aplicaciones o incluso únicamente para ocultar notificaciones. En el modo más intenso sí afecta el brillo y la calidad de imagen, por lo que el uso más práctico termina siendo en el nivel más bajo. En cuanto a fotografía, Samsung mantiene prácticamente el mismo sistema del S25 Ultra: sensor principal de 200 megapíxeles, ultra gran angular de 50 megapíxeles y dos teleobjetivos con zoom óptico de 3x y 5x. Las mejoras existen, especialmente en la apertura de algunas lentes para captar más luz, pero la diferencia frente al modelo anterior no es enorme. Eso no significa que las cámaras sean malas. El nivel de detalle sigue siendo excelente, el zoom continúa siendo uno de los puntos más fuertes y la calidad general está claramente entre las mejores del mercado. Los retratos salen muy bien y el ultra gran angular es de los más consistentes disponibles. La novedad más entretenida está en video: la función de Bloqueo Horizontal estabiliza muchísimo las grabaciones y mantiene el horizonte nivelado incluso cuando se mueve o gira el teléfono bruscamente.
El Galaxy S26 Ultra incorpora el Snapdragon Elite Gen 5 personalizado para Samsung, y el resultado es exactamente lo que se espera de un gama alta premium: todo funciona rápido sin cierres inesperados ni ralentizaciones, incluso usando varias aplicaciones simultáneamente. One UI 8.5 ayuda bastante, sintiéndose más estable y fluido que en generaciones anteriores. La batería de 5.000 miliamperios-hora, aunque no es la más grande del mercado, ofrece un rendimiento real excelente, superando tranquilamente el día completo y llegando varias veces al día y medio de uso. La carga rápida recupera más del 70 por ciento de batería en media hora y la carga completa tarda menos de una hora, aunque sigue siendo notable que Samsung no incorpore algo similar a MagSafe o sistemas magnéticos integrados.
Samsung llenó el S26 Ultra de herramientas de inteligencia artificial: funciones para resumir textos, editar imágenes, traducir llamadas, transcribir audios y hasta responder automáticamente números desconocidos para filtrar spam. Varias herramientas funcionan bastante bien y aportan en ciertas situaciones. La edición generativa de imágenes resulta sumamente útil y entretenida, mientras que la asistencia para llamadas ayuda bastante con el spam telefónico. El problema es que la experiencia empieza a sentirse sobrecargada. Entre Galaxy AI, Gemini, Bixby y otras funciones repartidas, hay momentos donde cuesta entender qué hace cada herramienta o por qué hay varias opciones para tareas similares. La sensación no es de falta de capacidades sino de que Samsung aún no logra ordenar toda esta apuesta por la IA de forma coherente.
Después de usar el Galaxy S26 Ultra queda claro que Samsung sigue teniendo uno de los teléfonos Android más completos del mercado. Tiene una pantalla espectacular, muchísima potencia, muy buena autonomía y funciones diferenciales como el S-Pen o la Pantalla de Privacidad que realmente destacan frente a la competencia. Pero también es imposible ignorar que se trata de una actualización muy conservadora. Si alguien viene desde un S24 Ultra o incluso un S25 Ultra, honestamente cuesta justificar el cambio porque gran parte de la experiencia se siente prácticamente igual. Si el salto viene desde un teléfono más antiguo o desde una gama media, el S26 Ultra sí se siente como un upgrade enorme. Samsung refinó casi todos los aspectos del teléfono y el resultado final es extremadamente sólido, aunque ya no sea el único gran protagonista en la conversación por el mejor gama alta del mercado.
Citações Notáveis
El Galaxy S26 Ultra no representa una revolución dentro de la línea Ultra, pero sí una evolución muy refinada— Revisión de CNN Bits
Si alguien viene desde un S24 Ultra o incluso un S25 Ultra, honestamente cuesta justificar el cambio porque gran parte de la experiencia se siente prácticamente igual— Análisis de la prueba
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Samsung decidió no hacer cambios más radicales en este modelo?
Parece una estrategia deliberada. Cuando tienes un producto que funciona bien, los cambios pequeños y seguros minimizan el riesgo. Pero eso también significa que alguien con un S25 Ultra no tiene razones claras para actualizar.
¿Entonces para quién es este teléfono?
Para quien viene de un modelo más antiguo o de gama media, es un salto enorme. Pero para los usuarios recientes de la línea Ultra, es más bien un refinamiento que una razón para gastar dinero.
La Pantalla de Privacidad suena como la novedad más interesante. ¿Realmente funciona?
Funciona sorprendentemente bien, especialmente en lugares concurridos. Pero en el modo más intenso afecta el brillo, así que terminas usándola en nivel bajo. Es útil, no revolucionaria.
¿Y toda esa inteligencia artificial que mencionas?
Ahí está el problema. Samsung metió muchas herramientas, pero no las organizó bien. Tienes Galaxy AI, Gemini, Bixby... y no siempre está claro cuál usar o por qué hay varias opciones para lo mismo.
¿Entonces es un teléfono que no sabe qué quiere ser?
No exactamente. Es un teléfono que sabe qué es: muy bueno en todo. Pero Samsung parece estar agregando características sin una visión clara de cómo encajan todas juntas.