Durante una década, la cámara del teléfono pasó de ser un accesorio secundario a convertirse en el criterio principal de compra de un smartphone, reflejando un cambio profundo en cómo las personas desean relacionarse con el mundo visual. El Galaxy S26 encarna esta transformación al proponer que fotografiar no es documentar, sino narrar: la inteligencia artificial trabaja en silencio para que la visión del usuario encuentre su expresión más auténtica. Samsung no ofrece simplemente más hardware, sino una nueva alianza entre la intención humana y la capacidad de la máquina.